
Corren tiempos aún peores para los seres humanos, divididos y a merced de los cilones como nunca antes en el pasado. Por primera vez la raza humana está dividida... pero dentro del bando cilón también hay dudas y diferentes opiniones y el destino de la humanidad depende de este peligroso juego.
BSG 2003 siempre ha tenido un tono oscuro y pesimista, pero esta nueva temporada es aún más oscura. Y mucho más dura. Tanto que parece que se recrean con ello, y me parece que es un pequeño error (a ver como evoluciona la serie)
El giro argumental que se dio a la serie en el episodio final de la segunda temporada aquí se revela en toda su tragedia, y se pueden trazar inquietantes paralelismos con la vida real que pueden pasar factura a los datos de audiencia de la misma: algunos de los hechos narrados en el episodio de apertura de la temporada son literalmente suicidas en términos de audiencia, y muy probablemente no gustarán nada en Estados Unidos.
Asimismo sorprende el cambio físico experimentado por algunos de los protagonistas, como Jamie Bamber (Apollo) o el terrible envejecimiento al que han sometido a Edward James Olmos (Adama) y, sobre todo, Michael Hogan (Tigh). El declive que James Callies (Baltar) había ido experimentando durante toda la serie prosigue en este primer episodio, y cada vez es más ese hombrecillo atribulado a siglos luz del ambicioso personaje que se nos mostraba en la miniserie que abrió esta nueva Battlestar Galáctica.
Otra serie para seguir. Pero a ver a dónde nos lleva.
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