Hay noticias que te tocan más que otras... y el hecho de que un futbolista de 22 años se muera de un infarto es una de las que te afectan.
Porque, desde luego, que alguien que ha sido sometido a más controles médicos en un año que todos los lectores diarios de este blog en un día (salvo que algún deportista de élite me lea) nos deje por una afección cardíaca es algo que hace pensar mucho... sobre todo a los que ya superamos su edad y hace tiempo que no practicamos deporte.
Siempre creí que superaría esta crisis, desde el momento en que escuché que le cambiaban, sábado por la noche, hasta el momento en que leí el Marca hace unos minutos para saber cómo iba y me enteré de la noticia.
Aunque sé que ninguno de sus amigos/conocidos/familiares leerá este blog jamás, me gustaría expresar mi tristeza por el suceso y transmitirle mis condolencias a su familia. Quién más me preocupa ahora son su novia y su hijo nonato, que nacerá en mes y medio y que sólo conocerá a su padre por los vídeos y las fotos.
A todos ellos... ¡ánimo! Él no lo querría de otra forma.