Y por fin pasó Eurovisión (o mejor dicho, €visión). Supongo que la fiebre "Chiki Chiki" irá disminuyendo hasta desaparecer finalmente para solaz de mis castigados oídos (porque aunque uno puede simpatizar con el invento, no con la reiteración y el machaqueo). Creo que le quedan unas galas por TVE y una de despedida del personaje en laSexta, que vienen siendo los padres del invento.
¿Y qué pasó? Pues lo mismo de siempre: los rusos de las repúblicas ex-soviéticas votando a la Madre Rusia, los balcánicos votándose entre ellos (pueden ser independientes, pero hay muchas minorías de todos ellos viviendo en los otros, con lo cual...) y los que no tenemos demasiados emigrantes por ahí comiéndonos los mocos. Y porque fuimos con lo que fuimos, que si no nadie se hubiera fijado en nosotros y nos hubiera pasado lo que a los ingleses.
Está claro que aquí o caes en gracia, como Grecia, que tampoco tiene amigos y tiene un mérito increíble (y en el que nadie ha reparado) con su segundo puesto a base de arañar puntitos de aquí y de allí, o te estrellas con todo el equipo. O montamos un numerito aún más bestia el año que viene o, salvo que lo haga Andorra, ya nos podemos ir despidiendo del "Spain, Twelve points"
Porque Eurovisión no es un concurso de música. La música es casi irrelevante. Aquí la gente se vota a sí misma y luego a algunos de los vecinos (¿alguien es tan lento que no sabe por qué los doce puntos de España cayeron otra vez en Rumanía?). Si Ecuador se presentase, no dudéis de que llevaría entre 8 y 12 puntos.
Pero claro, no se trata de confiar en la bondad y el buen juicio de la gente para elegir al ganador, sino en su borregueo para que manden SMS (cuantos más, mejor). Por eso nadie se plantea en serio lo de cambiar el sistema de votación y, en cambio, nos lo venden como un sistema democrático para no llamarlo negociete.
Y fijáos. Hace unos meses estaba bastante en contra de Chikilicuatre, pero hoy en día... ¡qué coño! Si no se puede ganar, al menos que se note lo que opinamos del tema
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26.5.08
21.2.08
Lecciones de democracia por Chikilikuatre
Hace días que debería haber escrito esto, pero estoy tan ocupado que no tengo tiempo material para todo.
Este año TVE decidió que la representación para Eurovisión se hiciese de una forma más "democráctica", de forma que se presentase quien quisiera y que la gente votase. Para ellos e hizo una web dónde la gente puede ver a los candidatos y votar al que mejor le parezca.
El problema vino cuando Andreu Buenafuente presentó a uno de sus actores para Eurovisión disfrazado de Rodolfo Chikilikuatre y una cutrada en plan reggaetón. Y pasó lo que tenía que pasar: que la gente cogió la broma y se puso primero en las votaciones, con lo cual puede darse el caso de que un actor de La Sexta represente a TVE en Eurovisión.
Y ahora vienen las lecciones de democracia que se pueden extraer de todo esto: Obviamente, el Chiki chiki es una auténtica mierda como canción. Como broma está muy bien, pero musicalmente, lo que se dice musicalmente, es una mierda como un piano. Lo que cuenta aquí es el carisma y la fama de Buenafuente, y nada más. Estoy seguro de que todo nació de una especie de apuesta interna para decir algo así como "¿a que si presentamos la mierda que sea, y la promocionamos convenientemente vamos a Eurovisión?"
La lección que podemos extraer de cara a las elecciones generales es que, con la propaganda y la promoción suficiente, nos pueden colar cualquier mierda (y a veces hasta siendo conscientes de ello). Pongamos por ejemplo PP y PSOE y su ausencia de propuestas, su estúpida guerra de vídeos y su constante intercambio de "y tú más"
También podemos extraer otra lección: para que una democracia funcione hay que votar de forma responsable. Si la gente votase en el concurso de TVE con responsabilidad para elegir a la mejor canción entre las candidatas puede, sólo puede, que encontrásemos a un digno representante. Pero la gente ha votado por carisma y por simpatía hacia Buenafuente, no por responsabilidad, y nos han plantado un pino un mundo.
Así que en las próximas elecciones pensad vuestro voto y votad con responsabilidad, sabiendo qué propone cada partido, evaluando lo que han hecho y propuesto (o no hecho o no propuesto) estos últimos cuatro años, tanto si estaban en el gobierno como en la oposición, y votad lo que consideréis que es más adecuado para el país.
Este año TVE decidió que la representación para Eurovisión se hiciese de una forma más "democráctica", de forma que se presentase quien quisiera y que la gente votase. Para ellos e hizo una web dónde la gente puede ver a los candidatos y votar al que mejor le parezca.
El problema vino cuando Andreu Buenafuente presentó a uno de sus actores para Eurovisión disfrazado de Rodolfo Chikilikuatre y una cutrada en plan reggaetón. Y pasó lo que tenía que pasar: que la gente cogió la broma y se puso primero en las votaciones, con lo cual puede darse el caso de que un actor de La Sexta represente a TVE en Eurovisión.
Y ahora vienen las lecciones de democracia que se pueden extraer de todo esto: Obviamente, el Chiki chiki es una auténtica mierda como canción. Como broma está muy bien, pero musicalmente, lo que se dice musicalmente, es una mierda como un piano. Lo que cuenta aquí es el carisma y la fama de Buenafuente, y nada más. Estoy seguro de que todo nació de una especie de apuesta interna para decir algo así como "¿a que si presentamos la mierda que sea, y la promocionamos convenientemente vamos a Eurovisión?"
La lección que podemos extraer de cara a las elecciones generales es que, con la propaganda y la promoción suficiente, nos pueden colar cualquier mierda (y a veces hasta siendo conscientes de ello). Pongamos por ejemplo PP y PSOE y su ausencia de propuestas, su estúpida guerra de vídeos y su constante intercambio de "y tú más"
También podemos extraer otra lección: para que una democracia funcione hay que votar de forma responsable. Si la gente votase en el concurso de TVE con responsabilidad para elegir a la mejor canción entre las candidatas puede, sólo puede, que encontrásemos a un digno representante. Pero la gente ha votado por carisma y por simpatía hacia Buenafuente, no por responsabilidad, y nos han plantado un pino un mundo.
Así que en las próximas elecciones pensad vuestro voto y votad con responsabilidad, sabiendo qué propone cada partido, evaluando lo que han hecho y propuesto (o no hecho o no propuesto) estos últimos cuatro años, tanto si estaban en el gobierno como en la oposición, y votad lo que consideréis que es más adecuado para el país.
2.4.07
Documentales de naturaleza
Detesto los documentales de La 2. Lo reconozco. No pertenezco a esa inmensa mayoría de españoles que aseguran verlos (aunque a esas horas estén viendo el Tomate). Y los detesto porque siempre (o mejor dicho, casi siempre) son documentales de bichos.
Estoy harto de ver la vida en la sabana africana. Estoy harto de saber de Ron y John, los cachorros de la leona Jenny. Estoy harto de ver cómo los elefantes son seguidos a través de Kenya por una tía que incluso llega a subirse a una montaña para pedir ayuda a los dioses locales (verídico).
Pero si hay algo que me revienta más que este tipo de documentales, son los documentales de naturaleza españoles, porque hay que ver lo coñazo que pueden llegar a ser.
¿Nunca os habéis sentido con naúseas cuando al comentarista se le ocurre soltar algo como "... y entonces, la majestuosa rapaz remontó el vuelo para dominar el cielo como sus ancestros, para establecer una vez más su incontestable dominio y ocupar su lugar en lo más alto de la jerarquía de las aves"? ¿No se pasan un pelín con ese lenguaje pseudopoético? Porque realmente no dicen nada: sólo una frase bonita sin valor y que no aporta información adicional acerca del tema que estamos tratando.
Uno de la BBC hubiese dicho algo así como "... la rapaz remontó el vuelo y se elevó hasta una altura de dos mil metros, desde donde con su vista, x veces más potente que la del ser humano, puede avistar a las presas que forman parte de su alimentación...", aportando algo de información, algo de interés al tema.
Pero bueno, que lo peor fue el documental masturbatorio que emitió ayer al mediodía La 2, dónde apenas se hablaba de los pájaros... sino de los ornitólogos. Y ni siquiera se paraban en su metodología de trabajo, sino que más o menos venían a justificar la existencia de la profesión. En algunos momentos parecía que habían descubierto la cura del cáncer o dado con la clave de la computación cuántica, cuando en realidad estaban hablando de un tío que se dedicaba a ir cargado de micrófonos por el campo para grabar el canto de los pájaros. Aunque peor fue cuando establecieron un paralelismo entre el montaje de un andamio cutre (llamado pomposamente "estructura metálica") y el complejo nido de una oropéndola... ese fue el momento en que cambié de canal.
Porque coño, hay formas de hacer documentales sin empalagar, de divulgar suscitando el interés del espectador, de enseñar divirtiendo... pero en este tipo de productoras especializadas parecen más interesados en imitar a Juan Ramón Jiménez que a David Attemborough.
En cuanto a los documentales de bichos, pues están bien, pero todos los días cansan: ¿para cuando uno sobre el desarrollo del chip de silicio o sobre ultraingeniería? Porque, insisto, me interesan mucho menos las costumbres de la marta siberiana que el desarrollo de la aeronáutica.
Estoy harto de ver la vida en la sabana africana. Estoy harto de saber de Ron y John, los cachorros de la leona Jenny. Estoy harto de ver cómo los elefantes son seguidos a través de Kenya por una tía que incluso llega a subirse a una montaña para pedir ayuda a los dioses locales (verídico).
Pero si hay algo que me revienta más que este tipo de documentales, son los documentales de naturaleza españoles, porque hay que ver lo coñazo que pueden llegar a ser.
¿Nunca os habéis sentido con naúseas cuando al comentarista se le ocurre soltar algo como "... y entonces, la majestuosa rapaz remontó el vuelo para dominar el cielo como sus ancestros, para establecer una vez más su incontestable dominio y ocupar su lugar en lo más alto de la jerarquía de las aves"? ¿No se pasan un pelín con ese lenguaje pseudopoético? Porque realmente no dicen nada: sólo una frase bonita sin valor y que no aporta información adicional acerca del tema que estamos tratando.
Uno de la BBC hubiese dicho algo así como "... la rapaz remontó el vuelo y se elevó hasta una altura de dos mil metros, desde donde con su vista, x veces más potente que la del ser humano, puede avistar a las presas que forman parte de su alimentación...", aportando algo de información, algo de interés al tema.
Pero bueno, que lo peor fue el documental masturbatorio que emitió ayer al mediodía La 2, dónde apenas se hablaba de los pájaros... sino de los ornitólogos. Y ni siquiera se paraban en su metodología de trabajo, sino que más o menos venían a justificar la existencia de la profesión. En algunos momentos parecía que habían descubierto la cura del cáncer o dado con la clave de la computación cuántica, cuando en realidad estaban hablando de un tío que se dedicaba a ir cargado de micrófonos por el campo para grabar el canto de los pájaros. Aunque peor fue cuando establecieron un paralelismo entre el montaje de un andamio cutre (llamado pomposamente "estructura metálica") y el complejo nido de una oropéndola... ese fue el momento en que cambié de canal.
Porque coño, hay formas de hacer documentales sin empalagar, de divulgar suscitando el interés del espectador, de enseñar divirtiendo... pero en este tipo de productoras especializadas parecen más interesados en imitar a Juan Ramón Jiménez que a David Attemborough.
En cuanto a los documentales de bichos, pues están bien, pero todos los días cansan: ¿para cuando uno sobre el desarrollo del chip de silicio o sobre ultraingeniería? Porque, insisto, me interesan mucho menos las costumbres de la marta siberiana que el desarrollo de la aeronáutica.
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