Pobrecillos ellos. Tan incomprendidos, tan sacrificados, tan poco amantes de la publicidad.
El caso es que hace unos días un político, Lluís Suñé, se inventó en su blog una campaña que venía diciendo "apadrine un niño extremeño por mil euros". Obviamente a los extremeños les sentó como una patada en los morros y se acordaron de los antepasados de tan ilustrado literato.
Y hoy salió un ex-diputado de ERC defendiendo a Suñé y llamando malnacidos a los extremeños por no agradecer la excesiva solidaridad catalana con Extremadura
El caso es que una de las cosas que más escuece a los catalanes es que por Extremadura pasan dos autovías bastante nuevas y les molesta que un territorio tan poco desarrollado industrialmente tenga dos vías de alta capacidad.
Lo que parecen ignorar estos políticos, supongo que de forma interesada, es cuáles son esas autovías y cuál es su función... lo mismo que pasa con el AVE que en el futuro también pasará por la región.
Las dos autovías son la A-5, que no va de Madrid a Badajoz, sino que es el tramo español de la autovía Madrid-Lisboa (es decir, para el conjunto del estado es una autovía muy estratégica porque permite conectar con la capital de uno de nuestros principales socios comerciales)
Por otra parte la A-66, todavía sin terminar, sigue la Ruta de la Plata y comunica los principales centros económicos de Galicia, Asturias, León y Castilla con Andalucía y es la ruta que comunica al noroeste peninsular con el Sur sin necesidad de pasar por Madrid (y ese enorme caos circulatorio en que se han convertido las autovías y autopistas que la circundan). Para nosotros, los del noroeste, es de vital importancia que dicha vía se termine (está casi todo por hacer entre Benavente y Béjar)
En cuanto al AVE, tampoco será para que los extremeños lleguen antes a Madrid, sino para que Madrid y Lisboa tengan una conexión ferroviaria rápida que sirva de alternativa al avión. Nuevamente, una obra de suma importancia para el conjunto del estado.
Por otra parte el detallado estudio de las pelusillas de su ombligo no deja tiempo a los señores Suñé y Puig ver que estas autovías permiten a las empresas catalanas llevar sus productos a la capital lusa.
Si les escuece, siempre pueden pedir a estas empresas que no utilicen dichas autovías y que distribuyan sus productos utilizando únicamente las carreteras nacionales, disminuyendo de esta forma la necesidad de construir vías de alta capacidad por falta de demanda. Estoy seguro de que en Casa Tarradellas, Freixenet o la Editorial Planeta encontrarán un momento para acordarse a su vez de los antepasados de estos dos grandes estadistas.
Lo que hacen los malos políticos por dar la nota y recolectar votos (el uno) o atención (el otro)
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4.8.08
10.4.08
Exclaves del mundo: Llívia (ESP en FRA)
Un exclave es un territorio perteneciente a una entidad política y que se encuentra separado del mismo (excepto de si se trata de islas) y rodeado por otra.
Dentro de España tenemos alguno de cierta fama como el Condado de Treviño, territorio burgalés en el centro de Álava, o Ademuz, comarca valenciana situada entre Teruel y Cuenca.
Pero a mí me interesan más los exclaves entre países, y en ese sentido uno de los más famosos (para España, quiero decir) es la localidad leridana de Llívia.
La razón de su "insularidad" es que en el Tratado de los Pirineos, tras una de las numerosas guerras con el país vecino, España cedió a Francia cinco comarcas con todos sus pueblos. Pero Llívia quedó fuera de este tratado ya que era una villa y tenía ciertos privilegios que debían respetarse y por tanto permaneció bajo soberanía española
Dentro de España tenemos alguno de cierta fama como el Condado de Treviño, territorio burgalés en el centro de Álava, o Ademuz, comarca valenciana situada entre Teruel y Cuenca.
Pero a mí me interesan más los exclaves entre países, y en ese sentido uno de los más famosos (para España, quiero decir) es la localidad leridana de Llívia.
La razón de su "insularidad" es que en el Tratado de los Pirineos, tras una de las numerosas guerras con el país vecino, España cedió a Francia cinco comarcas con todos sus pueblos. Pero Llívia quedó fuera de este tratado ya que era una villa y tenía ciertos privilegios que debían respetarse y por tanto permaneció bajo soberanía española
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