Mostrando entradas con la etiqueta francia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta francia. Mostrar todas las entradas

30.9.10

El poder real de Francia

En el blog Lugares a Descubrir puedes seguir esta entrada con todas las actualizaciones que se le vayan haciendo.

También puedes leer allí el índice de rutas completo.

Le Château de Vincennes (Île de France, Francia)
Le Château de Vincennes


Le Louvre (París, Francia)
Le Louvre


El Louvre desde Tullerías (París, Francia)
El Louvre desde Tullerías


La pirámide del Louvre
La pirámide del Louvre


El Arco del Carrusel (París, Francia)
El Arco del Carrusel (Louvre)


La Venus de Milo
La Venus de Milo (Louvre)


Château de Saint-Germain-en-Laye (Île de France, Francia)
Château de Saint-Germain-en-Laye


Le Château de Versailles (Île de France, Francia)
Le Château de Versailles



Francia ha sido históricamente una de las grandes potencias mundiales. Desde que Carlomagno la puso en el mapa el país ha sido, en mayor o menor medida, uno de los grandes actores del mundo conocido (desde la perspectiva occidental).
En esta ruta recorreremos algunas de las sedes del poder regio francés. Me hubiera gustado añadir alguna más, pero me da la impresión de que los merovingios no nos han legado gran cosa.

Tendremos cuatro paradas, dos de las cuales pasan muy desapercibidas para el turista medio a pesar de su dilatada historia, otra es muy famosa... pero no por haber sido palacio real y la última es el paradigma de la majestad.

Hablo del castillo de Vincennes, el palacio del Louvre, el palacio de Sant-Germain-en-Laye y el palacio de Versalles

 Nuestra primera parada será el Château de Vincennes. Se trata de un emplazamiento que ha conocido muchas funciones, desde el pabellón de caza que fue en sus orígenes a fábrica de porcelanas o convento de monjas. La idea es que en el futuro sea sede de un museo de la historia de Francia.

Se trata de un edificio absolutamente majestuoso que tiene el honor de ser el mayor castillo medieval del mundo, siendo su torre del homenaje difícilmente comparable con cualquier otra que conozca. La foto creo que habla por si sola.

Lo bueno de esta ruta es que tres de los destinos son fácilmente enlazables por RER A y la línea 1 del metro. Cualquiera de las dos nos deja en el Palacio del Louvre, anteriormente palacio y que ha sido sede de reyes de Francia de forma intermitente desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, cuando Napoleón III fue desalojado del poder.

El complejo actual es el resultado de una interminable serie de construcciones, reconstrucciones y reestructuraciones desde la fortaleza original, tal vez de tiempo de los merovingios, hasta el palacio actual, fruto de una reconstrucción parcial tras la Comuna, durante la cual se quemó una parte del palacio que se perdió para siempre. Creo que no es necesario decir a qué se dedica hoy en día. Sólo diré que merece mucho la pena visitar sus colecciones.

Uno de los ramales del RER A nos llevará a la siguiente parada de esta ruta: el palacio de Saint-Germain-en-Laye. Oficialmente no consta como sede de la corte francesa, pero fue residencia principal de muchos reyes hasta la Revolución Francesa. De hecho, fue aquí dónde nació Luis XIV, el Rey Sol y fue desde aquí desde donde se mudó a Versalles.

El lugar conocería relevancia una vez más durante la Segunda Guerra Mundial, puesto que fue la oficina central del Ejército Alemán que ocupó la mayor parte del país.

No tengo mucha idea de cómo ir a Versalles desde aquí, pero imagino que desde la parada de buses que hay frente al palacio, al lado de la estación de RER, habrá alguna línea que una la villa con la capital del departamento. En caso contrario, creo que hay que ir hasta la Défense para coger un Transilien o un RER C

El Palacio de Versalles es sin duda el palacio real más conocido y famoso del mundo, con permiso de Buckinham, y el más glamouroso sin duda alguna.

Para aquellos que, como yo, vayan un poco despistados, avisar de que las muchísimas hectáreas de jardines apenas contienen flores. Se trata de una serie de explanadas cubiertas de césped, algunos bosques (algunos más ornamentales que otros) y estanques que sorprenden por la vasta cantidad de terreno que ocupan.

El palacio en si no impresiona como el Louvre o Vincennes, pero tiene una arquitectura realmente bonita. Al parecer lo más importante son las colecciones del edificio, pero llegué tras la hora de cierre del edificio y me tuve que conformar con visitar los jardines

El mapa
Fotos relacionadas 

27.5.10

La Côte d'Emeraude (Bretaña, Francia)

En el blog Lugares a Descubrir puedes seguir esta entrada con todas las actualizaciones que se le vayan haciendo.

También puedes leer allí el índice de rutas completo.


Acceso a Mont Saint Michel (Normandía, Francia)
Acceso a Mont Saint Michel


Le Mont-Sant-Michel, Manche (Normandía, Francia)
Le Mont-Sant-Michel


Fort National en Saint-Malo, Île et Villaine (Bretaña, Francia)
Fort National en Saint-Malo


Dinard/Dinarzh, Ille et Vilaine (Bretaña, Francia)
Dinard/Dinarzh y La Rance


Fort La Latte, Cap Fréhel (Bretagne, Francia)
Fort La Latte, Cap Fréhel


La Côte d'Emeraude o Costa Esmeralda es una pequeña faja costera situada entre el Cap Fréhel y el límite entre Bretaña y Normandía, en Francia.

Es una tierra de dilatada historia a la que tuve la ocasión de hacer una pequeña escapada. Hoy vamos a ver una pequeña ruta que nos va a permitir conocer algunas de sus localidades más señeras. No es un recorrido tan exhaustivo como me gustaría y estoy muy seguro de olvidar muchas cosas importantes, pero tal vez ayude un poco a quienes tengan pensado visitar esas tierras.

Nuestro viaje comienza en el mítico
Mont Saint-Michel, en lo que fue la frontera histórica entre Bretaña y Normandía, aunque hoy la frontera se haya movido unos cuantos kilómetros al oeste, posiblemente para evitar los caprichos del río Couesnon, que desemboca a los pies del monte. Ya lo dice el refrán "Le Couesnon dans sa folie mit le Mont en Normandie" (El Couesnon con su tontería puso el Monte en Normandía), y que alude al hecho de que originalmente la abadía estaba en el lado bretón del río, hasta que un cambio de curso lo convirtió en normando.

Es tal vez la parada más imprescincible de todo el viaje, ya no sólo por los valores artísticos, arquitectónicos o históricos del lugar, que sería lo más normal, si no también por la fuerza de la naturaleza en este lugar, cuyas mareas son francamente impresionantes. Además, ver todo el material que arrastran el río y las mareas y cómo este se deposita en las costas es interesantísimo.

Un advertencia: hacerse con una tabla de mareas, ya que el aparcamiento queda cubierto por el agua cuando esta sube. Sería desastroso quedarse en el monte mientras el agua se lleva nuestro vehículo.

Entrando ya en tierras bretonas podemos visitar
Dol-de-Bretagne, con su dolmen, que nos habla de su fundación céltica y su catedral, de arquitectura anglo normanda. Fue una ciudad muchas veces saqueada por los vikingos, así que se ha perdido casi todo el patrimonio anterior a esta época. Muy cerquita está el Mont-Dol, que forma un estupendo mirador sobre los marais.

Nuestra siguiente parada es
Cancale, famosa por sus ostras planas y que en el pasado conoció invasiones de todo tipo... ¡hasta portuguesas! Aquí es donde comienza la Côte d'Emeraude propiamente dicha. Buenas panorámicas y excelente gastronomía, el defecto que puede tener es el mismo que todas las poblaciones de la zona: una explotación turística desmesurada desde hace más de un siglo.

Siguiendo por la costa podemos ir hasta
Saint-Malo, situado en la desembocadura del Rance. Aunque parece una ciudad antigua (e históricamente lo es) lo cierto es que la inmensa mayoría de sus edificios tienen apenas 70 años ya que durante la Segunda Guerra Mundial fue bombardeado a conciencia.

Pero a pesar de todo, hay muchas cosas para ver en esta bella ciudad pesquera: desde sus murallas, algunas iglesias o su edificio municipal, hasta el Fort National, el único museo del que tengo noticia cuyo horario de apertura depende de las mareas, ya que está situado en un islote frente a la costa al que se puede llegar caminando en bajamar.

Justo frente a Saint-Malo se encuentra
Dinard, que sería el lugar donde se inventó el turismo. Aquí llegaron los ingleses a finales del XIX y construyeron villas en las que pasar sus momentos de asueto viniendo desde la relativamente cercana Gran Bretaña. Arquitectónicamente es bastante interesante y establece el canon a partir del cual se construyeron otras muchas villas turísticas del mundo.

Olvidaba decir que entre Saint-Malo y Dinard se encuentra la central maremotriz de La Rance, que bloquea la salida de la ría, lo que ambientalmente hablando tiene que ser una auténtica putada.

Saliéndonos un poco de la ruta podemos acercarnos hasta Dinan, para ver su castillo, sus puentes y su casco urbano medieval, aunque tampoco puedo recomendar gran cosa porque no tuve tiempo de ir. Lo tengo en
pendientes.

Siguiendo hacia Cap Fréhel podemos seguir la costa y pasar por
Saint-Cast-le-Guildo, con un interesante patrimonio artístico e histórico. A decir verdad, no es nada infrecuente toparse con restos de murallas, fortalezas o fuertes por toda la región. Su situación geográfica ha hecho de Bretaña un campo de batalla hasta épocas relativamente cercanas en el tiempo.

Y finalmente
Cap Fréhel, con sus vistas y sus acantilados... y con sus fuertes. Justo aquí podemos visitar el Fort-la-Latte, en un excepcional estado de conservación. Hay que llegar para verlo antes de las cinco de la tarde, que es la hora a la que dejan de recibir visitas, y la verdad es que merece la pena pagar los cinco euros que cuesta la entrada por verlo.

El mapa
Fotos relacionadas

26.4.10

El gran eje parisino

En el blog Lugares a Descubrir puedes seguir esta entrada con todas las actualizaciones que se le vayan haciendo.

También puedes leer allí el índice de rutas completo.


EDF, La Défense (Nanterre, Francia)
La Défense


Eje La Défense - Arc du Triomphe (Nanterre-París, Francia)
Eje La Défense - Arco del Triunfo


El Arco del Triunfo, París
El Arco del Triunfo

Obelisco de Luxor en la Place de la Concorde (París, Francia) (167 mil visitas)
Obelisco de Luxor
en la Place de la Concorde


El Arco del Carrusel (París, Francia)
El Arco del Carrusel

París es una de las ciudades más famosas del mundo. Es por eso que teóricamente no tendría cabida en este blog, ya que es una ciudad que no necesita ser descubierta a nadie, igual que cuando hice las rutas por Portugal se omitieron Porto y Lisboa.

Pero creo que hay un par de aspectos diferentes que me gustaría resaltar, ya que la gente se queda con los diferentes monumentos de la ciudad, pero no con algunas relaciones ciertamente llamativas, como la que da título al post.

Muy poca gente sabe que hay una línea recta de ocho kilómetros que va desde Nanterre hasta el Louvre, encadenando una sucesión de monumentos irrepetible.

Nuestro recorrido empieza en el
Arche de la Défense, en Nanterre, sede del poder económico francés. En este distrito se concentran las sedes de las mayores empresas del país. Para hacerse una idea del poder y la influencia que supone este enclave, decir que Nicolas Sarkozy fue su alcalde durante varios años y eso le sirvió de trampolín en su carrera.

El Arco tiene unos 35 pisos de altura y en la parte superior alberga el museo del videojuego. Fue diseñado por Johann Otto Von Spreckelsen, que no vivió para ver finalizada su obra. Es realmente impresionante.

Para movernos entre las diferentes paradas recomiendo la línea 1 de metro, que sigue nuestro recorrido hasta casi el final. Y podemos coger este metro hasta la siguiente parada: Explanade de la Défense.

Desde aquí tenemos más conciencia de lo que es el eje: a nuestras espaldas estará el Grande Arche, y al frente, siguiento la autopista y la línea de metro veremos el Arco del Triunfo, ya en París. Aunque no es una parada muy turística, lo cierto es que me encantó esta parada.

De vuelta al metro, seguimos ruta hasta llegar a la parada de
Charles de Gaulle-Êtoile. Esta estación es enorme y está casi debajo del arco del triunfo. Las salidas son un poco laberínticas, sobre todo a última hora cuando cierran algunas puertas y te cuesta encontrar la salida.

El
Arco del Triunfo es uno de los monumentos más conocidos del mundo. Napoleón, que dijo a sus soldados "volveréis a casa bajo arcos de triunfo" ordenó su construcción para conmemorar las victorias de su Grande Armée, y en ella están grabados los nombres de las batallas que ganó el ejército napoleónico y el nombre de sus generales, estando subrayados los de aquellos que murieron en combate.

A partir de aquí podemos caminar un rato, ya que desde aquí comienzan a bajar los
Champs Elysées, avenida que toma su nombre de la mitología romana (era su equivalente al paraíso), y que es una zona de compras muy importante (y muy cara también). De entre las cosas que me llamaron la atención estaban las tiendas de Peugeot y Citroën (esta última con una fachada ciertamente llamativa).

Al final de la avenida se llega a la
Place de la Concorde, que es poseedora de una importante historia. Construida como un homenaje a Luis XV tras su restablecimiento de una enfermedad, luego tendría un importante protagonismo durante los sucesos de la Revolución y la caída de la monarquía durante el reinado de su heredero, el famoso Luis XVI que sería ejecutado aquí junto a su mujer, la aún más famosa María Antonieta.

También fue de aquí de donde se robaron las armas que luego se utilizarían para asaltar la Bastilla, y durante el Terror aquí se puso una de las guillotinas de París. Tal fue la masacre que al finalizar el Terror los nuevos gobernantes decidieron poner fin a todo eso y llamarla "Plaza de la Concordia", nombre que permanece.

Pero a pesar de ello siguió siendo un importante símbolo, como demuestra el hecho de que Luis Felipe I, rey de los franceses, decidió situar aquí el Obelisco de Luxor, regalo del valí de aquel país a Francia. La idea era que ninguna de las facciones de aquel momento pudiese apropiarse de la plaza y de su historia.

Justo a continuación se encuentra el
Jardín de las Tullerías (Les Tuileries). Su nombre (las tejerías sería una traducción más apropiada) se debe a las fábricas de tejas que al parecer existían aquí y fueron derribadas para construir el palacio.

En el siglo XVI la reina Catalina de Médicis ordenó la construcción del jardín, hoy el más famoso de la ciudad. Como nota curiosa, desde sus terrenos tuvo lugar la primera ascensión de seres humanos en globo, poniendo el primer embrión de lo que sería más adelante la era de la aviación.

El
Palacio de las Tullerías, situado un poco más adelante, nunca llegó a ser terminado si atendemos a su proyecto original, ya que la reina decidió tomar residencia en otro lugar. Más adelante este palacio sería palacio imperial, ya que Napoleón lo tomó como residencia. También vivieron aquí los dos últimos borbones (Luis XVIII y Carlos X) y Luis Felipe I. Su último residente regio fue el emperador Napoleón III, que de hecho contrajo aquí matrimonio con su emperatriz, Eugenia de Montijo.

Fue también idea de Napoleón III hacer las reformas precisas para unificar este palacio con el del Louvre, hoy sede del famoso museo.

Entre el Jardín de las Tullerías y el Louvre se encuentra otro de los arcos de triunfo mandados construir por Napoleón Bonaparte: el
Arco de Carrusel, cuyas estatuas originales habían sido donadas por el Louvre y que eran originales de la civilización grecorromana. Hoy en día el arco luce réplicas de aquellas estatuas.

Y por último,
el Louvre, el museo más importante del planeta. Su origen lo encontramos en las colecciones reales atesoradas por la monarquía francesa que fueron puestas, a partir de 1793 a disposición del público. Desde entonces sus fondos han crecido enormemente y es una de las joyas de Francia.

Al igual que las Tullerías, debe su esplendor a Catalina de Médicis. Originalmente concebido para ser residencia regia, fue abandonado en favor de las Tullerías, lo que significó que las Academias Francesas empezaron a utilizarlo como sus sedes.

Afortunadamente, este palacio no sufrió grandes daños durante el incendio que destruyó el palacio de las Tullerías, toda vez que ambos edificios estaban unidos.

La última gran reforma del edificio fue la famosa pirámide, poco comprendida por el público en general, pero adorada por los arquitectos y que es utilizada como entrada principal al complejo del museo.

El mapa
Fotos relacionadas

10.4.08

Exclaves del mundo: Llívia (ESP en FRA)

Un exclave es un territorio perteneciente a una entidad política y que se encuentra separado del mismo (excepto de si se trata de islas) y rodeado por otra.

Dentro de España tenemos alguno de cierta fama como el Condado de Treviño, territorio burgalés en el centro de Álava, o Ademuz, comarca valenciana situada entre Teruel y Cuenca.

Pero a mí me interesan más los exclaves entre países, y en ese sentido uno de los más famosos (para España, quiero decir) es la localidad leridana de Llívia.

La razón de su "insularidad" es que en el Tratado de los Pirineos, tras una de las numerosas guerras con el país vecino, España cedió a Francia cinco comarcas con todos sus pueblos. Pero Llívia quedó fuera de este tratado ya que era una villa y tenía ciertos privilegios que debían respetarse y por tanto permaneció bajo soberanía española

2.4.07

Lugares a Descubrir: Índice

Para todos aquellos que habéis tenido problemas para encontrar algunos de los post de "Lugares a Descubrir" (inalcanzables desde Google o Technorati), me he puesto manos a la obra y he redactado un índice, que será actualizado cada vez que se añada uno a la serie. Espero que os sea de utilidad:

21.3.06

Lugares a descubrir: L'île de Ré (Francia)

Tour de la Lanterne - La RochellePuente Sablanceaux-La PalliceNôtre Dame des ChâteliersLa Flotte-en-RéPuerto de St Martin de RéAncient Phare des BaleinesBlockhaus (búnkers alemanes en el Phare des Baleines)Hoy voy a salirme un poco de las rutas que estaba tocando y vamos a irnos a la Île de Ré, en el departamento francés de la Charente-Maritime.

La capital del departamento es la ciudad de La Rochelle, famosa por haber sido asediada por Richelieu durante las Guerras de Religión que asolaron Francia, ya que intentaba acabar con el protestantismo que se extendía por el país y uno de cuyos principales bastiones era esta ciudad. Esta guerra aparece retratada en "Los Tres Mosqueteros".

La Rochelle en sí es una ciudad con más fama que belleza, al menos a mi juicio (y tuve varios meses para verla), y salvo las torres que cierran su puerto y el antiguo faro de La Lanterne poco más tiene para ofrecer al visitante. Si acaso un paseo por el canal de Marans en bicicleta (un día de estos lo cuento, junto con una visita por el resto del departamento). Por tanto, nos olvidaremos de la ciudad y nos acercaremos a la Île, que es lo más interesante de los alrededores de la capital.

El paseo de hoy será en bicicleta en lugar de en coche, como hasta ahora, y por dos motivos principales: el primero es que es muchísimo mejor, ya que iremos por lugares por donde no pueden ir los coches, y el segundo es que del 11 de septiembre al 20 de junio entrar en la isla cuesta 9 euros... y el resto del tiempo 16,50 (!!!). Sólo una precisión: hasta dónde yo sé, en Francia el casco no es obligatorio (pero como ellos dicen, sólo es indispensable).
Más os vale madrugar para hacer este paseo porque son como 70 kms ida y vuelta. No es demasiado agotador porque el recorrido es completamente llano (salvo un par de repechos sin importancia)

El puente de acceso a la Île de Ré mide tres kms de largo, y es una estructura francamente impresionante. Puede cruzarse en coche (peaje), y además tiene dos carriles en cada sentido para peatones y bicicletas (gratuítos). Una vez que crucemos el puente nos meteremos en el carril bici que se ve en la foto (aunque la foto está tomada en dirección al puente), y que deberemos seguir hasta que un kilómetro más adelante cruce la carretera y se adentre en el bosque. En este momento deberemos abandonarlo y seguir por la carretera. Aunque los conductores franceses son en general más atentos que los españoles (al menos en esta zona), recomiendo ir con ojos en el cogote para no acabar en un hospital.

Una vez pasada la recta de bosque de Rivedoux-Plage, que es el pueblo que acabamos de cruzar veremos a mano derecha una antigua abadía derruida y que es nuestra primera parada: l'Abbaye de Nôtre Dame des Châteliers, que podemos admirar en la foto adjunta. Esta abadía está al lado de un castillo que pertenece a manos privadas y no puede ser visitado, y cuenta con el dudoso honor de ser uno de los castillos menos útiles que se hayan construído: jamás consiguió resistir a un asedio... y para colmo ni siquiera está en una posición estratégica.

Siguiendo por un camino de barro y arenisca llegamos a La Flotte-en-Ré, que es un pequeño pueblo de pescadores que cuenta con un bonito puerto y un interesante monumento a los caídos por Francia en las guerras mundiales.

Siguiendo por la carretera vieja y luego por una vía de servicio al lado de la nueva nos acercaremos al cercano St. Martin de Ré, la capital de la isla y el pueblo más bonito de la misma, con unas preciosas murallas, un hermoso puerto pesquero y una curiosa iglesia a medio destruir. Callejear por ella es un placer que no debemos dejar de experimentar.

Pasando St. Martin cogeremos un carril bici que nos llevará por la orilla del mar, y podremos apreciar la bahía de Loix, un pueblo que no tengo el gusto de conocer, y bordeando La Couarde nos adentraremos en Les Marais de Ré, las marismas dónde la gente local cultiva ostras y mejillones, entre otras especies de moluscos. La carretera por la que vamos casi no tiene coches ya que tan sólo los propietarios de una explotación mitilícola tienen permitido su paso por aquí en vehículos de cuatro ruedas.

Pronto veremos Ars-en-Ré, un pequeño pueblo cuya principal característica, además de un bonito puerto (muy diferente a los anteriores) tiene una iglesia cuya aguja ha sido horriblemente pintada de blanco y negro. Proseguiremos nuevamente por los Marais, para llegar a una zona en la que empiezan a aparecer prados donde varias docenas de caballos pastan apaciblemente.

Al llegar a la carretera la seguiremos hasta Les Portes-en-Ré y la Fôret du Lizay (aunque considero que ese pueblecito es una pérdida de tiempo) o bien (y esto lo recomiendo) nos acercaremos al Phare des Baleines, donde veremos sus dos faros: la rígida y alta torre del faro actual y el encanto del viejo faro, que es tan antiguo que en su torre se encendía una fogata para avisar a los barcos de la presencia de la isla. También es curioso ver los restos de dos Blockhaus (búnker) alemanes en la playa ya volcados tras haberse comido el mar la tierra que los sustentaba: aún así siguen intactos, como puede apreciarse en la fotografía.

Pues nada más, queda volver, y recomiendo hacerlo por la orilla sur de la isla para ir al abrigo del viento, por St Clément des Baleines (yo no lo hice porque desconocía el particular y tuve que comerme un temporal con viento en contra tremendo que me hizo bajar el puente andando... porque no conseguía avanzar ni pedaleando cuesta abajo), y así podremos visitar St Marie de Ré y su iglesia, y hacer una bonita visita a los viñedos de la isla (según parece el vino de la zona tiene cierta fama), bordear la playa de Sablanceaux (larguísima y también con un par de búnker) antes de enfrentarnos nuevamente con el puente

Ver en el Blog de Lugares a Descubrir

Technorati tags: , , , , , ,