Cuando uno se enfrenta a un viaje en Portugal su principal temor no es la lengua o la cultura: es el tráfico viario portugués.
Portugal es algo así como para conductores expertos. Necesitas ojos en el cogote, reflejos a toda prueba y una calma superlativa. Porque si no acabarás al borde de la histeria.
En primer lugar hablemos del manido tema de los conductores portugueses. No sé que enseñan en las autoescuelas lusas, pero hay un número de suicidas con carné realmente elevado: si hay dos metros de margen para incorporarse lo harán, sin importarles que el coche que venía por la vía tenga que picar frenos, acordarse de todos sus antepasados remontándose hasta los hombres de Cromagnon y tomarse tres tilas a la primera oportunidad.
Y qué decir de esos adelantamientos que le helarían la sangre a Jack Bauer. Alguno de los que me hicieron estos últimos días ha sido tan heavy que hasta los otros portugueses les dieron luces...
La otra cosa que hay que saber es que las carreteras lusas no son como las españolas. Parece que todos los portugueses tienen como ilusión tener una casa al lado de la carretera. Si no me creéis podéis echar un ojo al mapa entre Caminha y Esposende (podéis seguir la N-13 después de Esposende si os apetece: va a ser lo mismo). Así que una nacional típica, no siendo algunas como el tramo que va de São Gregorio a Valença, bordeando el Miño, va a ser una sucesión de poblado con limitaciones de 50 a 70 km/h, que con el volumen de tráfico puede convertirse en una experiencia desesperante.
Aunque normalmente considero que las autopistas de peaje rayan la inmoralidad, si tu quieres ir de Guimarães hasta la frontera española no te recomiendo que sigas la N-101 que va hasta allí, sino que cojas la autopista A-3 (peajes de 0,75€ hasta Braga y 5,75€ de ahí a la frontera).
Último punto a tener en cuenta: el precio de los combustibles en Portugal es acojonantemente alto. En el momento de escribir esto la Súper 98 está en España a 1,24€/litro y en Portugal llega a 1,55€/litro, y el Diesel A está a 1,083 mientras que en Portugal llega a los 1,21€/litro.
Así que como siempre paciencia, sentido común y ojos en la nuca.
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10.1.08
26.12.07
Peligros al volante (la maruja kamikaze)
Hay gente que no debería llevar una L en su coche. Es que para empezar ni deberían poder acercarse a uno del lado del conductor.
Es lo que me pasó ayer cuando iba hacia Pontevedra por la N-550 en su peor tramo, entre Porriño y Redondela. Para los que no la conozcan, su firme está completamente degradado y hace muchos años que reclama un reasfaltado nuevo. Pero bueno, es desviarme del tema.
El caso es que iba con mi padre en el coche cuando delante llevaba a un tío que iba a 50 por zona de 70 y a 40 por zona de 50. Lo que en Galicia conocemos por tamanca: un tío lento hasta la desesperación.
Y en esto estábamos entrando en una recta donde me hacía ilusiones de adelantarle... pero coches de frente me lo impiden. Nos acercamos a un cruce (uno en el que te puedes desviar hacia Puxeiros y Mos capital) y pienso en adelantar después. Así que me relajo y dejo una distancia de seguridad adecuada. Y en esto veo a una calamidad motorizada que hace lo siguiente:
Sale del lado izquierdo de la vía y se incorpora, pasando a circular por el carril contrario a una velocidad no superior a 20 km/h, circulando en paralelo con la tamanca hasta que este, obviamente, le rebasa (a 40 por hora) y ella se va metiendo hasta invadir la distancia de seguridad, ganándose mis iras en forma de luces y bocinazo porque la maniobra que hizo fue completamente suicida, y la distancia de seguridad a 40 por hora tampoco son dos kilómetros. Vamos, que no nos dimos la hostia porque tengo reflejos.
¿Y qué pasó a continuación? Pues que debió ponerse nerviosa porque bajó a una velocidad inferior a 10 por hora (es el mínimo que da mi velocímetro) para circular así unos 40 metros y a continuación aparcar en el lado derecho de la vía. La marujita kamikaze, vaya.
Porque a ver. Si está aparcada al lado izquierdo de la vía y quiere ir al derecho cincuenta metros después, uno va caminando y no se pone en peligro a si mismo ni a los demás.
Lo dicho, que ni puta idea de qué clase de autoescuela la ha formado,(estaba tan asombrado que no se me ocurrió fijarme en la publicidad de la L... les iba a quedar una bonita mención en este blog), ni qué clase de examinador le habrá tocado que le permitió sacarse el carné, porque lo que soy yo, sólo deseo que la vea la Guardia Civil y le retire el permiso para siempre. Por el bien de todos
Es lo que me pasó ayer cuando iba hacia Pontevedra por la N-550 en su peor tramo, entre Porriño y Redondela. Para los que no la conozcan, su firme está completamente degradado y hace muchos años que reclama un reasfaltado nuevo. Pero bueno, es desviarme del tema.
El caso es que iba con mi padre en el coche cuando delante llevaba a un tío que iba a 50 por zona de 70 y a 40 por zona de 50. Lo que en Galicia conocemos por tamanca: un tío lento hasta la desesperación.
Y en esto estábamos entrando en una recta donde me hacía ilusiones de adelantarle... pero coches de frente me lo impiden. Nos acercamos a un cruce (uno en el que te puedes desviar hacia Puxeiros y Mos capital) y pienso en adelantar después. Así que me relajo y dejo una distancia de seguridad adecuada. Y en esto veo a una calamidad motorizada que hace lo siguiente:
Sale del lado izquierdo de la vía y se incorpora, pasando a circular por el carril contrario a una velocidad no superior a 20 km/h, circulando en paralelo con la tamanca hasta que este, obviamente, le rebasa (a 40 por hora) y ella se va metiendo hasta invadir la distancia de seguridad, ganándose mis iras en forma de luces y bocinazo porque la maniobra que hizo fue completamente suicida, y la distancia de seguridad a 40 por hora tampoco son dos kilómetros. Vamos, que no nos dimos la hostia porque tengo reflejos.
¿Y qué pasó a continuación? Pues que debió ponerse nerviosa porque bajó a una velocidad inferior a 10 por hora (es el mínimo que da mi velocímetro) para circular así unos 40 metros y a continuación aparcar en el lado derecho de la vía. La marujita kamikaze, vaya.
Porque a ver. Si está aparcada al lado izquierdo de la vía y quiere ir al derecho cincuenta metros después, uno va caminando y no se pone en peligro a si mismo ni a los demás.
Lo dicho, que ni puta idea de qué clase de autoescuela la ha formado,(estaba tan asombrado que no se me ocurrió fijarme en la publicidad de la L... les iba a quedar una bonita mención en este blog), ni qué clase de examinador le habrá tocado que le permitió sacarse el carné, porque lo que soy yo, sólo deseo que la vea la Guardia Civil y le retire el permiso para siempre. Por el bien de todos
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