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2.4.15

Los 14 municipios más bonitos de Portugal (I)

Portugal es un país desconocido para la inmensa mayoría de los españoles, lo que resulta sorprendente en dos países vecinos que han tenido una historia en común tan estrecha.

Por suerte para mi, he recorrido el país bastante y eso me permite conocer un poco, no tanto como quisiera, a nuestros vecinos.

Basándome en esa experiencia, he aquí la lista con los municipios que más me han gustado, a falta de visitar las Azores.

Sé que muchos que podrían estar en esta lista se quedan fuera, pero también creo que nadie me puede discutir que estos hayan sido elegidos.

14 - Bragança

Castelo de Bragança (Portugal)

Lugar de origen de la última casa reinante en Brasil y Portugal, Bragança es la capital del noreste del país vecino.

La capital municipal tiene pequeñas maravillas arqutectónicas como su castillo o su Domus Municipalis, ambos enclavados en una ciudad vieja rodeada de murallas, mientras que en sus alrededores hay pueblos tan encantadores como Gimonde y el Parque Natural del Montesinho, del que dicen que es la zona más salvaje del Portugal continental.


13 - Freixo de Espada à Cinta

A Torre do Freixo (Freixo de Espada à Cinta, Portugal)


Una de las varias localidades fronterizas de la lista, en este caso con la comarca de las Arribes del Duero, en la provincia española de Salamanca, es la de Freixo de Espada à Cinta. Tiene rincones muy hermosos y apacibles a orillas del Douro, como llaman aquí al río, y pueblos con vistas privilegiadas como Mazouco.

El casco urbano tiene una arquitectura tradicional muy bien conservada, aunque es una pena que se haya perdido su castillo, del que tan sólo se conserva una torre.

12 - Barcelos

O Galo de Barcelos

A un paso de Braga y a orillas del Cávado se encuentra Barcelos, cuyo famoso gallo es el símbolo más reconocible de Portugal, más que cualquier monumento o accidente geográfico.

Hoy en día es una localidad coqueta y que ha sabido conjugar su legado medieval, su arquitectura decimonónica con tendencias más actuales. Aunque parece pequeña, su municipio tiene más de 100 mil habitantes y se trata del municipio portugués con mas freguesías (parroquias), con nada menos que 61.

11 - Castelo de Vide

 Castelo de Vide (Alentejo, Portugal)

A Castelo de Vide la llaman la Sintra del Alentejo, frase atribuída a Pedro V, y a mi me recordó más a un pueblo blanco de los que se pueden ver en Andalucía que a la auténtica Sintra. El pueblo está enclavado en un alto con el castillo que le da nombre destacando sobre el entorno y a un paso de Marvão, otro pueblo que bien podría estar en esta lista.

Por sus calles es fácil ver jardineras y está enclavado en una región de clima moderado que parece más limitar con Galicia que con Extremadura debido a su vegetación y a su verdor.


10 -  Braga

Mosteiro de Tibães (Braga, Portugal)


En España tenemos Mérida y en Portugal tienen Braga como ciudad con un riquísimo legado romano del que disfrutar. Termas, templos, anfiteatros, una maravilla. La moderna Braga se asienta sobre la antigua Bracara Augusta, que era la capital de la provincia romana de Gallaecia, con todo lo que eso significa.

Además hay más atractivos en este municipio en cuanto a la arquitectura y la religión como los santuarios de Sameiro y Bom Jesús do Monte, de gran devoción en Portugal y el Mosteiro de Tibães, cuya influencia fue enorme durante buena parte de la historia del país.

9 - Terras de Bouro

Barragem de Vilarinho das Furnas (Terras de Bouro, Portugal)

Terras de Bouro está enclavado en pleno Parque Nacional A Peneda-Gerês, se trata de un municipio con una amplia variedad de atractivos: turismo de aventura, con alquiler de quads, caballos o canoas; turismo gastronómico, con la riquísima cocina tradicional de la zona; religioso, con el santuario de São Bento da Porta Aberta; de deportes acuáticos, con su puerto deportivo; senderismo y actividades de montaña por sus muchísimas rutas abiertas e increíbles paisajes y rincones como las Cascatas do Río Arado; termal con sus varios balnearios en Vila do Gerês... un lujo para el país a un paso de Galicia, con quien limita.

También merece la pena visitar el vecino municipio de Montalegre con su castillo y el monasterio abandonado de Pitões das Júnias.

8 - Aljezur

Praia da Arrifana (Aljezur, Portugal)

El primer municipio del Algarve, si uno viene de Lisboa, es el de Aljezur. El pueblo no es gran cosa y su castillo es un pelín decepcionante pero su litoral es difícilmente superable.

Lugares como Arrifana y sus increíbles puestas de sol, su playa y sus acantilados; Carrapateira y su playa de surferos o las formaciones geológicas de Baia dos Tiros merecen una visita.

Su problema es que está rodeada de vecinos que tienen lugares de gran belleza como Monchique y sus Caldas, Odemira y su costa, Vila do Bispo y sus playas o Lagos, que aunque bastante machacada por el turismo conserva lugares tan excepcionales como la Ponta da Piedade.

Hacedme caso y no dejéis que estos sitios le hagan sombra: Aljezur es un municipio que merece cada segundo que podáis dedicarle.


Y hasta aquí esta primera entrega. El próximo día repasamos mis siete preferidos, aunque podéis estar seguros de que estos siete son geniales y para ordenarlos de mayor o menor casi recurro a echarlo a suertes porque está muy difícil elegir entre varios de ellos.

La segunda parte, con los siete que más me han gustado, está aquí, en este enlace

24.7.14

Cascatas do río Arado (Ermida, Terras de Bouro - Portugal)

Cascatas do río Arado (Ermida, Terras de Bouro - Portugal)

No todo iban a ser playas marinas en esta serie veraniega que estoy poniendo en el blog. En los lugares de interior la gente también se baña para refrescarse, incluso en sitios tan montañosos como el Parque Nacional A Peneda-Gerês, en Portugal.

Y uno de los puntos más vistosos, situado en Terras de Bouro son las cascadas del río Arado, cerca de la aldea de Ermida.

A pesar de haber tenido la mala suerte de ir hasta aquí un día en que no bajaba agua (al parecer por causa humana), las escasas charcas de agua que quedan te dan una pequeña idea de cómo puede ser el lugar en sus mejores momentos. 

Terras de Bouro es por este y por otros muchos sitios con el mismo encanto uno de mis concelhos preferidos de Portugal

Creo que hay quien las llama "cascatas de Tahití" (a menos que me confunda y sean otras), pero por la zona ni están señalizadas con esa forma, ni la gente parece saber a qué se refiere ese nombre tan pintoresco, aunque en internet no es nada difícil encontrar información acerca de este lugar.

Río Arado (Terras de Bouro, Portugal)

 De hecho, fue así como di con el lugar: como el nombre era bastante sugerente, en cuanto pude me vine... y no estoy nada seguro de haber dado con el lugar correcto. Según la información que había encontrado por internet, este es el lugar correcto... pero a los lugareños eso de "cascatas de Tahití" les sonaba a chino.

Cuando fui a visitar el Río Bouro me encontré con este panorama: un río prácticamente seco en un buen trecho de su curso.

O Río Arado (Terras de Bouro, Portugal)

A pesar de que estábamos en plena ola de calor y con sequía la cosa no estaba muy justificada pero, al parecer, hay un embalse río arriba (no me queda claro viendo GMaps) y por lo visto estaban de obras, así que no dejaron ni siquiera el caudal ecológico.

¿Cómo llegar a la Cascata do Río Arado?
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24.7.11

Del Gêres al Lago de Sanabria (I): De Terras de Bouro a Chaves y Verín


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Albufeira da Caniçada (Terras de Bouro, Portugal)
Albufeira da Caniçada


A seca en Montalegre (Trás-os-Montes, Portugal)
Albufeira de Venda Nova


Casa do Concelho (Chaves, Portugal)
Casa do Concelho, Chaves


Ponte romana de Chaves (Alto Trás-os-Montes)
Ponte romana de Chaves


Castelo de Chaves (Trás-os-Montes, Portugal)
Castelo de Chaves


Castelo de Monterrei (Ourense, Galicia)
Castelo de Monterrei


Castelo de Monterrei (Ourense, Galicia)
Castelo de Monterrei

Esta ruta es una extensión de las dos anteriores, en las que habíamos recorrido las sierras de A Peneda y Gêres. Con esto se cierra (hasta cierto punto, queda mucho por ver) una ruta mayor que va casi siguiendo la frontera desde Viana do Castelo hasta el final del recorrido de hoy.

Vamos a iniciar el recorrido en Río Caldo, cerca del final de la ruta anterior, y en lugar de tomar la dirección de la frontera española por Vilar da Veiga y Vila do Gêres, seguiremos la carretera que une Chaves con Braga, lo que nos va a llevar por una carretera extremadamente llena de curvas. Tiene el tamaño de una carretera nacional española, pero muchísimas curvas. Tantas que llega a aburrir (de hecho, tiene su influencia en la segunda parte de esta ruta).

Lo bueno de este tramo, casi siempre en ascenso, es que tendremos la oportunidad de ver increíbles vistas sobre los valles y sobre los embalses que se construyeron en esta zona y que representan un porcentaje bastante apreciable de la capacidad de generación eléctrica del país.

Al igual que en el caso de Galicia, esta enorme explotación de sus recursos naturales no se nota después tanto a la hora de las inversiones, siendo el norte portugués una zona no ya deprimida económicamente, si no directamente discriminada a la hora del reparto presupuestario o a la hora de efectuar recortes. En efecto, el norte portugués ha sido el primer lugar donde el gobierno luso ha convertido las autovías en vías de peaje... lo cual para una región que depende mucho del comercio con España significa una reducción de ingresos importante. Luego los portugueses del norte emigran... normal.

Antes decía que lo bueno de esta ruta es que tiene unas vistas estupendas. Lo malo es que casi ninguna de ellas puede ser disfrutada con el coche parado. A la hora de construir las carreteras no se dejó espacio ni para miradores, ni para pequeñas áreas de descanso que un conductor agotado pueda aprovechar. En una carretera como esta un área de descanso salva vidas.

La carretera continúa evolucionando por toda esta zona de montañas, dándonos preciosas vistas sobre la Albufeira da Caniçada, que es la que cruza Río Caldo, la de Salamonde y la de Venda Nova. Por esta zona parece que están construyendo un túnel de varios kilómetros al que no le veo mucho sentido, ya que no parece ahorrar gran cantidad de tiempo o distancia sobre el trazado actual, así que cuando esté construido, yo recomendaría ir por la vieja carretera para poder disfrutar del paisaje. Al fin y al cabo, estamos de ruta.

En los años de sequía los embalses presentan un aspecto bastante feo. Sólo os pongo una foto bastante reveladora, pero tengo otras donde se ve que la mengua de superficie inundada es muy importante.

Otra cosa interesante que hay por aquí es el Ponte da Misarela o Ponte do Diabo. Sólo la vi en carteles y fotos pero tiene muy buena pinta. Me di cuenta de los carteles cuando ya me había pasado unos cuantos kms del sitio y no me apetecía dar la vuelta.

El siguiente embalse es del de la Albufeira do Alto Rabagão, muy cerca de una ruta que ya habíamos hecho, la de Montalegre y Pitões das Júnias. Esta albufeira parece un pequeño mar y hasta parece que tiene alguna explotación piscícola (desde el coche y desde lejos parecían bateas).

Y por fin llegamos a Chaves, nuestra primera parada de la ruta. Se trata de una ciudad con una historia antiquísima, anterior incluso a la llegada de los romanos. Pero fueron ellos los que la situaron en el mapa con el nombre de Aqua Flaviae y aún hoy Chaves posee un interesante legado de tiempos del imperio, como el puente con sus miliarios o las termas. Asimismo, de los tiempos de las guerras con España tenemos el fuerte de São Francisco, convertido hoy en hotel, o el castillo, que hoy es un museo y posee unas vistas estupendas sobre la comarca. Y por supuesto, se puede dar un paseo por su centro histórico, magníficamente conservado o por el parque que han construido a orillas del Támega.

Llegados a este punto, cruzar la frontera e ir al castillo de Monterrei, al lado de Verín no es mala idea, aunque sólo sea para visitar al rival del castillo que acabamos de ver. El castillo de Monterrei queda en lo alto de un pico que le da una vista excepcional sobre la comarca circundante y tiene también una historia amplia y muy interesante, más incluso desde el punto de vista cultural, que militar (a pesar de las muchas batallas aquí libradas). Y es que en este castillo, entre otras cosas, operó la primera imprenta de Galicia.

Vamos a dejar la ruta por aquí para no hacer el artículo demasiado largo. En la siguiente entrega, recorreremos Vidago, las tierras que van hacia Murça, Bragança, el Montesinho y Sanabria, ya en España.

El Mapa

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24.6.11

Parque Nacional A Peneda- Gêres (II) (Portugal)

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Caminho de Brufe (Terras de Bouro, Portugal)
Caminho de Brufe


Vilarinho da Furna (Terras de Bouro, Portugal)
Embalse de Vilarinho da Furna


Estrada de Vilarinho da Furna (Terras de Bouro, Portugal)
Estrada de Vilarinho da Furna


Embalse de Vilarinho das Furnas (Terras de Bouro, Portugal)
Embalse de Vilarinho das Furnas


São Bento da Porta Aberta (Terras de Bouro, Portugal)
São Bento da Porta Aberta


Río Caldo (Terras de Bouro, Portugal)
Albufeira da Caniçada desde Río Caldo


Vila do Gerês (Terras de Bouro, Portugal)
Vila do Gerês


O Río Arado (Terras de Bouro, Portugal)
Valle del Río Arado (Ermida)


Cascatas do río Arado (Ermida, Terras de Bouro - Portugal)
Cascada del Arado


Río Arado (Terras de Bouro, Portugal)
Poza en el río Arado


Estrada de Portela de Homem (Terras de Bouro, Portugal)
Estrada de Portela de Homem


Portela de Homem (Terras de Bouro, Portugal)
Alfándega de Portela de Homem


Nuestra segunda etapa por tierras del único Parque Nacional que existe en Portugal comienza donde lo dejamos en la etapa anterior: a orillas del río Lima, muy cerquita de Ermelo.

En esta segunda etapa nos adentraremos en el Gerês propiamente dicho, tras haber hecho un trayecto por tierras de A Peneda, siempre en el concelho de Terras de Bouro.

Esta segunda parte va a ser muy cortita, pero con bastantes cosas para ver. Para empezar seguiremos el curso del Lima hacia Ponte da Barca, hasta un lugar llamado Entre-Ambos-os-Ríos, en el que no me detuve por falta de tiempo pero que me llamó un poquito la atención por su paisaje.

La carretera que comienza aquí va a adentrarse en el Gerês y dispone de unos pasajes bastante desolados, muy tristes en comparación con las más majestuosas formaciones de A Peneda. Piedra quebrada, formas más suaves y un terreno bastante pelado, a ratos jalonado de restos de madera quemada en incendios nos transmite una sensación bastante triste. Y el hecho de encontrarnos con algunos tramos de adoquín me hizo sentir como si hubiera retrocedido 30 años de golpe.

Nuestra primera parada será Brufe, una pequeña aldea de montaña que trata de mejorar su economía en base a explotar el turismo. Así, algo de artesanía, alojamiento, más algunas rutas de senderismo para poder ver su patrimonio histórico, como su Foxo do Lobo, que era una construcción, un foso, que se empleaba para matar a los lobos: los pastores los perseguían, llevándolos hasta el hoyo donde quedaban atrapados y eran sacrificados.

Más adelante la carretera comienza a bajar por un valle desde el que podremos ver el embalse de Vilarinho das Furnas, en medio de un paraje de rocas quebradas por los elementos. Esto hace que la conducción sea peligrosa, hasta cierto punto, ya que en las partes más bajas de la carretera es posible que algunas piedras caigan sobre el asfalto. Mejor ir despacito y no hacer mucho ruido.

El embalse de Vilarinho das Furnas recibe su nombre de la aldea que hoy descansa en su lecho y que puede ser vista algunos veranos cuando el nivel del agua es bajo. Se trataba de una aldea de montaña en el fondo del valle. Lo que en principio era una forma de protegerse contra los duros inviernos de la zona se convirtió en la condena del pueblo cuando el gobierno portugués decidió aprovechar las aguas del Río Homem, un tributario del Cávado. Existe una película documental que cuenta los últimos días de este pueblo.

Bordeando el embalse tenemos una pista de tierra que nos llevaría hasta Portela de Homem, nuestra última parada, pero es mejor olvidarnos de ella y dirigirnos un poco hacia el sur, hacia Campo do Gerês, una freguesía que ha sabido aprovechar muy bien el turismo y los deportes de montaña: existen negocios de alquiler de caballos, deportes de aventura con tirolinas y demás, alquiler de bicis, etc. Los bosques de esta zona son preciosos, atravesados por mil arroyos de agua transparente.

Y pasando del turismo de aventura, podemos ir hacia otro tipo de turismo: el turismo religioso. Porque no demasiado lejos está el Santuario de São Bento da Porta Aberta, que sería el otro gran polo de devoción popular tras el santuario de Nossa Senhora da Peneda que vimos en la etapa anterior. Son dos templos, uno de arquitectura más clásica, y el otro uno de esos abortos arquitectónicos que suelen ser las iglesias modernas. Desde aquí tenemos una vista muy buena del valle en el que se enclava la Albufeira da Caniçada, el mayor embalse del municipio, y desde aquí ya se puede ver el puerto deportivo de Río Caldo.

Bajando por la carretera hasta Río Caldo, descubrí que el puerto deportivo, y la decoración de los puentes me recordaban a alguna de las zonas mas exclusivas de las Rías Baixas, como A Toxa (salvando las distancias, claro). En este puerto y en otro cercano, además de las lanchitas deportivas y demás, también se pueden alquilar canoas, con lo cual los amantes de los deportes náuticos que también sean aficionados a la montaña estarán en su salsa.

Ya hemos visto que Terras de Bouro tiene etnografía, deportes náuticos, de montaña, de aventura, senderismo, bosques... ¿qué le falta?

Pues turismo de balneario. Y esta fue la penúltima sorpresa que me brindó Terras de Bouro: también tiene un pueblo-balneario. Se trata de Vila do Gerês, Gerês a secas o Termas do Gerês. Lo he visto indicado de las tres formas por internet, aunque el primero de los términos es el que estaba en las señales de tráfico.

La arquitectura es realmente maravillosa en los edificios más antiguos y está llena de hoteles y otros establecimientos hosteleros. Es como un Mondariz-Balneario en pequeñito.

Nada más salir del pueblo hay una carretera que indica "Cascata do Arado" (catarata del Río Arado) y "Ermida". Este va a ser nuestro último desvío antes de regresar a España, pero merece la pena. Atención porque en la ruta de más abajo en Google Maps no está marcado el lugar porque la carretera no está recogida en su cartografía.He añadido un segundo mapa para localizarlo.

Se trata de un trayecto de unos 11 kms más o menos hasta un cruce donde tenemos que decidir entre ir a Ermida o a las cascadas. Podemos aparcar aquí y acercarnos a un mirador que está señalizado y tiene una vista preciosa del valle del Arado.

A partir de este punto y en dirección a las cascadas el camino deja de estar asfaltado y se trata de una pista de tierra con buena pinta y bastante ancha... pero en cuanto te metes en ella te das cuenta de que tiene unos baches bastante profundos y hay que ralentizar mucho la marcha para no castigar el coche demasiado, y un poco más adelante veremos un puente, en cuyos alrededores deberíamos aparcar. Ya hemos llegado a la cascada del río Arado, que en algunos lugares veréis marcada como "cascata de Tahití".

A partir de aquí, si es verano, podemos avanzar río arriba por el cauce del Arado hacia la cascada, o bien subir por unas escaleras que sabe Dios quién pondría ahí, pero debía ser muy alto, porque son escalones bastante grandes. Por este camino tendremos unas vistas muy bonitas de la cascada, y también, desde lo alto, del valle del río.

Desde este punto, en lo más alto del camino, parten varias rutas de senderismo por el Gêres, incluyendo una que va hasta España y de la que me hablaron bien (pero no hice). Sé que río abajo hay otra cascada, tal vez a un kilómetro o kilómetro y medio, pero ya lo descubrí cuando me iba, así que tendré que ir en otra ocasión, aunque la pinta que me tenía era realmente interesante.

Y de aquí a la frontera, una carretera estrechita y preciosa rodeada de unos bosques que me enamoraron, con varios ríos y regatos y con una pequeña cascada casi al final, a unos 500 metros de la frontera de Portela de Homem, que aparece abandonada (la parte española amenazando ruina, la portuguesa recuperada, pero sin uso aparente.

Y si nos quedamos con las ganas de ir a las termas, podemos adentrarnos en Lobios unos kilómetros hasta el lugar de Bubaces, donde a orillas del Río Caldo (no confundir con el que pasamos en Terras de Bouro) tenemos una pequeña piscina de agua caliente muy apreciada a un lado y otro de la frontera.


El Mapa

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6.2.11

Parque Nacional A Peneda- Gêres (I) (Portugal)

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Melgaço (Minho, Portugal)
Melgaço

Mosteiro de Fiães (Melgaço, Portugal)
Mosteiro de Fiães

A Serra da Peneda (Melgaço, Portugal)
Porta de Lamas de Mouro

Porta de Lamas de Mouro (Melgaço, Portugal)
Porta de Lamas de Mouro

Santuario da Peneda (Arcos de Valdevez, Portugal)
Santuario da Peneda

Gavieira (Arcos de Valdevez, Portugal)
Gavieira

Adrão (Arcos de Valdevez, Portugal)
Adrão (Gavieira)

Mosteiro de Ermelo (Arcos de Valdevez, Portugal)
Mosteiro de Ermelo


Cuando la gente se plantea el irse a Portugal frecuentemente piensa en sus playas o sus dos grandes ciudades, Oporto y Lisboa. Pero Portugal cuenta con grandísimos atractivos en su interior que son aún más ignorados, si cabe, que el resto del país.

La ruta que vamos a tratar aquí ha sido uno de mis pecados de los últimos años, puesto que hace bastante que me la planteaba y no la hice hasta ahora, cuando por fin me he decidido a coger el coche y hacer un pequeño recorrido por el único Parque Nacional del país.

Es una ruta para tomarse con calma: a pesar de la estimación de Google Maps, la ruta lleva su tiempo... tanto que hacerla en un día es un poco aventurado: no te da tiempo a ver nada de nada. De hecho, hay tantas cosas que contar que voy a dividir la ruta en dos partes, cubriendo una las terras de A Peneda y la segunda se dedicará a la Serra do Gêres.

Partimos de Melgaço, cuna de Mario Soares, villa balnearia, y famosa por sus vinhos verdes y su lamprea. Para los habituales del blog le sonará porque ya se había visto en alguna otra ruta. Del patrimonio histórico de la capital del municipio podemos destacar los restos de su castillo, que es la fortaleza (y el municipio) más septentrional de Portugal. Para acceder a Melgaço podemos utilizar su puente internacional, que la une a la villa pontevedresa de Arbo.

Si seguimos la carretera en dirección a São Gregorio encontraremos un desvío hacia Lamas de Mouro y el Parque. Normalmente la gente nos dirá que vayamos por aquí... pero entre que los GPS dicen que es un camino más lento (y me inclino a darles la razón en este caso) y que hay cosas que ver por el otro camino, seguiremos un poquito más hasta la salida de Fiães.

Y en Fiães está  nuestra segunda parada del día, los restos de su monasterio que básicamente se reducen a unas cuantas ruinas y a la iglesia parroquial, que en su momento lo fue del monasterio. Hoy en día es un templo que sirve a una freguesía de unas 300 personas, pero en el pasado fue un poderoso e influyente centro monástico con 20 abadías y numerosos cotos repartidos por Galicia y las regiones portuguesas de Minho y Tras-os-Montes. Se decía que el segundo hombre más poderoso del país (tras el rey, obviamente) era el Abad de Fiães.

Un poco antes de Lamas de Mouro hay un desvío a Castro Laboreiro, casi en la frontera con España. Se trata de una freguesía de Melgaço con bastante historia y un par de curiosidades, como el haber sido municipio independiente (minúsculo y muy pobre) o el de albergar a la entidad de población portuguesa situada a más altura (Curral do Gonçalo)... pero sobre todo por tener una raza de perro propia, el Perro de Castro Laboreiro (el enlace en portugués es muchísimo más completo). Pero no subimos hasta aquí para ver perros o para tocar el techo habitado del país, si no para ver el Castelo de Castro Laboreiro, del que quedan sólo unas ruinas pero que fue crucial para la independencia Portuguesa durante varios siglos, conteniendo a las tropas leonesas y castellanas en varias ocasiones.

Volviendo a nuestra ruta, al llegar a Lamas de Mouro tendremos el acceso al Parque Nacional. Un agradable bosque de coníferas con pequeños riachuelos que se ha acondicionado como área recreativa nos da la bienvenida al Parque. A partir de aquí veremos formaciones rocosas bastante majestuosas y de gran belleza, mientras avanzamos hacia el Santuario de A Peneda, dejando atrás el concelho de Melgaço y entrando en el de Arcos de Valdevez. Mucho cuidado a partir de aquí: detrás de cualquier curva te puede salir un coche, una vaca, un caballo, una señora mayor... aquí más que nunca mucha concentración al volante.

Se trata de un edificio terminado en el siglo XIX y que cuenta con numerosos adeptos a sus romerías. Desde aquí parten varias rutas de senderismo, de las cuales la más famosa es la que parte desde detrás del templo hasta los penedos que se encuentran monte arriba (unos 45 minutos de subida). Al final del camino se encuentra un pequeño embalse, cuyas aguas son las que alimentan una cascada que se desliza hasta un lateral del santuario y una campa donde pastan las vacas de los habitantes del pueblo. Desde allí hay unas muy buenas vistas del valle y de la población.

Nuestro camino va a continuar por el valle (mejor retroceder y cruzar al otro lado del río) y seguiremos hasta Rouças (me temo que no está señalizado... o yo no lo he visto) y luego tomar un desvío hacia Gavieira y seguir hasta el siguiente pueblo, São Bento do Cando, desde donde hay unas vistas bastante buenas del valle, con una espectacular ladera granítica que debe hacer las delicias de los amantes de la escalada. Podemos seguir unos kilómetros más hasta un cruce, sólo por ver el paisaje, pero al terminar debemos desandar el camino hasta Rouças y continuar hacia el sur, hacia Adrão (pueblo con muchas casas abandonadas y un refugio que urge restaurar) y Soajo, cuyos hórreos (espigueiros) forman un conjunto histórico muy peculiar y merecen una visita (que yo no hice, lamentablemente).

Y pasando Soajo ya casi estamos en el final de esta primera etapa, los restos del monasterio de São Bento de Ermelo del que no he encontrado demasiada información, pero al igual que en el caso de Fiães sólo parece quedar la iglesia en pie. Una curiosidad de esta pequeña población encaramada en una de las riberas del río Lima (o Limia en su  tramo gallego) es la cantidad de naranjos que cultivan los lugareños.

Podemos terminar esta primera parte haciendo una pequeña parada en la antigua central hidroeléctrica de Lindoso, nada más cruzar el río. Necesita un pequeño mantenimiento, pero es una parada interesante para aquellos a los que les gusta la arquitectura industrial.

El Mapa
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