Mostrando entradas con la etiqueta sintra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sintra. Mostrar todas las entradas

4.8.14

Playas de Portugal: Azenhas do Mar (Sintra, Estremadura)

Azenhas do Mar (Sintra, Portugal)

A pesar de lo conocida que es, la localidad de Azenhas do Mar (Sintra, Portugal) es un poco difícil de localizar ya que fui incapaz de encontrarla tanto en Google Maps como en el GPS. De no ser por Panoramio o Flickr y amables usuarios que la geoposicionaron, más la ayuda de unos vecinos de la zona no hubiera dado con ella: el lugar más cercano posicionado es Praia das Maçãs, que queda un poco al sur.

Caída Puta cerca de Azenhas de Mar (Sintra, Portugal)

Azenhas do Mar es muy conocida por su peculiar forma, construida sobre el acantilado y también por las piscinas de agua marina (aquí cubiertas de arena) que se encuentran en la parte baja del pueblo. Igual que en Madeira, cuando tu playa depende mucho de las mareas y de como haya ido el invierno, a veces es buena idea construirse una piscinita que aumente la seguridad y las horas de baño.

Azenhas de Mar, Sintra (Portugal)

¿Qué ver cerca de Azenhas do Mar?


Azenhas de mar vive en parte eclipsada por pertenecer a Sintra, uno de los grandes puntos fuertes del turismo luso desde finales del XIX, cuando la realeza portuguesa puso sus ojos en él, y por la del resto de Europa a principios del XX. Antes de Mónaco, el triángulo Sintra-Cascais-Estoril era donde el glamour del viejo continente se concentraba.

¿Cómo llegar a Azenhas do Mar?
Rutas relacionadas
Otros artículos de interés

    26.12.10

    La costa estremeña (Estremadura, Portugal)

    En el blog Lugares a Descubrir puedes seguir esta entrada con todas las actualizaciones que se le vayan haciendo.

    También puedes leer allí el índice de rutas completo.

    Igreja de Nossa Senhora de Nazaré (Leiría, Portugal)
    Igreja de Nossa Senhora de Nazaré


    Nazaré (Leiría, Portugal)
    Nazaré


    Senhor Jesús da Pedra

    Óbidos
    Óbidos


    Porto Novo, Vimeiro (Torres Novas, Portugal)
    Porto Novo, Vimeiro


    Ribeira d'Ilhas (Ericeira, Portugal)
    Ribeira d'Ilhas


    Praia dos Pescadores (Ericeira, Portugal)
    Praia dos Pescadores (Ericeira, Portugal)


    Praia do Sul (Ericeira, Portugal)
    Playa en Ericeira


    Azenhas do Mar (Sintra, Portugal)
    Azenhas de Mar


    Azenhas de Mar, Sintra (Portugal)
    Azenhas de Mar


    Caída Puta cerca de Azenhas de Mar (Sintra, Portugal)
    Acantilado en Azenhas de Mar

    Aunque hoy en día no existe Estremadura como tal región administrativa en Portugal, históricamente sí que lo hizo, y su costa norte se corresponde bastante aproximadamente con la ruta que os propongo. Aunque no he visitado todos los lugares de los que voy a hablar, tengo inmejorables referencias de ellos.

    Y uno de esos lugares es la pequeña villa de São Pedro de Moel, donde comenzará nuestro recorrido. Se trata de una población que conoció tiempos mejores en lo que a turismo se refiere. El suyo era un turismo elitista que aún hoy da fama al lugar, a pesar de que este carácter se ha perdido y parece que se aprecia una cierta decadencia... al menos si atiendo a lo que leo por ahí. Tienen fama sus parques entre pinares y la Pena da Saudade, donde dice la leyenda que la Duquesa de Caminha lloraba cada día a su ejecutado esposo... lamentos que alguna gente cree aún percibir en el sonido del mar.

    Hacia el sur se encuentra Nazaré, otro de los grandes destinos turísticos de playa de Portugal y, para mí, uno de los pueblos más bonitos del país. No es tan espectacular como Sintra, ni tan encantador como Óbidos, pero como pueblo turístico con encanto no creo que haya muchos que superen a Nazaré en el país. Sus calles de casas blancas, su enorme playa y sobre todo la zona del mirador que está al norte de la población son muy recomendables, con sus vistas y la Igreja de Nossa Senhora.

    São Martinho do Porto parece (no la conozco) un poco maltratada por el turismo, ya que en primera línea de playa se ven bastantes edificios que parecen hoteles. De todas formas, la gente habla bastante bien de su playa y de su ambiente.

    Si pena tengo por no conocer São Martinho y São Pedro, más me queda por no conocer Foz do Arelho, aunque sólo sea por las curiosidades del lugar: parece estar en la desembocadura de un río, como dice su nombre... pero es que no existe ningún río Arelho y tampoco está en la desembocadura de ninguno. Foz do Arelho está en la desembocadura de la Lagoa de Óbidos, una laguna litoral del mismo tipo que otras vistas en rutas anteriores como la Lagoa de Santo André en Sines o la Lagoa de Albufeira en Sesimbra. Las fotos muestran un lugar realmente interesante... y a mi estas lagunas litorales me pierden.

    La siguiente parada sería Óbidos, ya vista en rutas anteriores. Se trata de un pueblo construido mayoritariamente dentro de unas murallas y en lo alto de una pequeña elevación sobre el terreno circundante y en el que merece la pena detenerse. Por el castillo, por las vistas, por el acueducto de la entrada, por callejear... elegid la razón, pero para mí Óbidos es parada obligatoria cuando paso por esa región.

    Desde aquí podemos ir hacia Peniche (cuidado, usuarios de Sygic... calcula fatal esta ruta: el mejor camino es por la vía rápida). En Peniche hay poco que ver en comparación: sus acantilados son realmente bonitos, de arenisca, y se puede coger un barco hasta las Ilhas Berlengas, unas islas a un puñado de kilómetros de la costa en las que no he estado, pero cuyo aspecto en fotos me seduce bastante. También tiene una fortaleza, pero es bastante ordinaria.

    A propósito, Peniche tiene dos cámpings: el privado, con personal borde y maleducado que además trata bastante mal a los españoles y unas duchas en un estado, hablo de 2008, bastante malo y el público, mucho más barato y a la entrada del pueblo según sales de la vía rápida y con un personal muy amable y educado (y unas duchas en mejores condiciones)

    A partir de este punto los amantes del surf pueden ir prestando más atención. Peniche en sí mismo y sospecho que los pueblos que he ido mencionando antes son lugares de peregrinación surfera... pero de aquí en adelante vienen las mejores playas o eso tengo entendido. Y por acojonante que parezca, el turismo no ha destrozado completamente el lugar, como podéis ver en la foto de Porto Novo, Vimeiro, donde podemos parar para ver cómo la arena fosilizada y compactada se está convirtiendo en roca... y un hotel que rompe por completo el encanto del lugar.

    Por esta zona hay playas como São Lourenço, Ribeira d'Ilhas y otras, que nos van a regalar la vista hasta que lleguemos a Ericeira, otro pueblo que ya se había visto en otra ruta y famoso tanto por su turismo, como por el hecho de haber sido el punto de huida del último monarca portugués, que salvó su vida por un margen de dos escasas horas.

    De Ericeira nos vamos hasta Azenhas de Mar (en muchos GPS no aparece y lo más cercano posicionado es Praia das Maças). Hay un momento en que llegamos a un cruce. Mi GPS me marcaba que es mejor ir a mano izquierda, pero por experiencia, ya que he ido por ambos caminos, es más satisfactorio ir por la derecha, aunque sea un poco más largo.

    De Azenhas de Mar lo interesante es la arquitectura y el urbanismo del pueblo, construido en las riberas de una azenha, que es una torrentera que acaba en el mar. Y también es interesante ver la piscina de agua marina de la parte inferior del pueblo: durante la pleamar queda sumergida y en la bajamar esa agua queda retenida, siendo mucho mejor para el baño que la abrupta costa, que no está exenta de peligro. Por cierto que los acantilados de la zona que va de Ericeira a Azenhas son bastante interesantes de ver por lo diferentes a lo que estamos acostumbrados de ver en el norte de España.

    Azenhas, por cierto, pertenece a Sintra, que aunque no queda en esta ruta siempre es digna de ver. Sintra es, en mi opinión, el pueblo más bonito de Portugal.

    Y enfilamos los últimos tramos de nuestra ruta visitando el Cabo de Roca, de espectaculares acantilados y que es el punto más occidental de la Europa continental. Hace un viento del carajo, así que si vais en invierno, mejor bien abrigados.

    Y para finalizar, Cascáis y Estoril, dos poblaciones que en tiempos fueron lugar de veraneo de la flor y la nata de la alta sociedad europea y que hoy se benefician de las villas y palacetes que quedaron de ese tiempo para seguir siendo uno de los destinos turísticos más conocidos del país vecino.


    El Mapa

    Rutas relacionadas

    Fotos relacionadas

    26.2.09

    Lugares a Descubrir: Portugal de Norte a Sur (II)

    Ribeira d'Ilhas
    Praia dos Pescadores, Ericeira
    Azenhas de Mar
    Palacio Nacional de Sintra
    Alcornoques en el Alentejo
    Praia do Salto (Porto Covo)
    Vamos a iniciar esta ruta donde dejamos la anterior: en Peniche. Como esta ruta también es un poco larga, nuevamente voy a recomendar echar un ojo al mapa y no perderlo de vista porque no me voy a parar a indicar qué carretera coger ya que el post va a ser un poco largo.

    De Peniche lo que ya había dicho en el post anterior: los acantilados merecen la pena y tal vez una visita a las Ilhas Berlengas puedan suponer una excursión interesante. Para ir hay que coger un barco en el puerto pesquero, y tras 15 kms de viaje se llega. No he estado y sólo las conozco por foto: playa pequeña y abarrotada y un fuerte que me pareció muy interesante.

    Otra cosa acerca de Peniche es que tiene una cierta fama entre los surfistas del país. De hecho, muchas de las playas que vamos a ver hoy estaban llenas de practicantes de este deporte. No es extraño, por otra parte, que haya tantos practicantes de surf en Portugal con tantos kilómetros de costas.

    Lo primero que nos llamará la atención es que el paisaje no se parece en nada al que hemos visto hasta ahora, que parecía un poco una prolongación de Galicia (a pesar de lo espectacular de las montañas que rodean Aljubarrota), si no que de repente el terreno se vuelve más llano y más árido... como Castilla, pero más verde.

    Primera parada: Torres Vedras. Realmente si andamos mal de tiempo la podemos obviar ya que lo único interesante que vi, además de su casco antiguo, son los restos de su castillo, en pésimo estado de conservación (que sí, que vale, que el terremoto de Lisboa le hizo mucho daño... pero eso fue en el siglo XVIII), y con modernos apartamentos construidos casi adosados a sus muros. Un asco.

    Volveremos a dirigirnos hacia el mar, hacia Ericeira, pero por el camino nos encontraremos una curiosidad (para los españoles), y es que pasaremos por un pueblo llamado Gibraltar.

    Antes de llegar a Ericeira veremos ya algunas playas como São Lourenço o Ribeira d'Ilhas (atestada de surfistas) que nos van a servir de aperitivo para las que vendrán en el futuro.

    Ericeira es un pueblo de pescadores que está hipertrofiado por la influencia del urbanismo salvaje. Es uno de esos pueblos cercanos a Lisboa que han visto cómo sus cercanías se llenaban de apartamentos de segundas residencias vacacionales para los capitalinos y gentes del interior. Gracias a Dios, aún se puede pasear por su interior sin que los ojos te duelan, aunque la densidad de turistas por metro cuadrado le hace perder cierto encanto. Recomiendo visitar la plaza, y también la Praia dos Pescadores, en la parte baja del pueblo, junto al puerto. Muy bonita para ser urbana.

    Como curiosidades sobre Ericeira, decir que en su escudo aparece un erizo de mar (de ahí el nombre) y que desde aquí partió el último rey portugués al exilio.

    Al salir del pueblo podemos ver una playa también muy bonita. Merece la pena detenerse unos segundos en el mirador para admirar el pueblo y las vistas a la playa.

    Sigamos: vamos a ir a una de mis paradas preferidas, si bien cuando fui me decepcionó un poco, ya que las fotos que había visto me parecían espectaculares. Ahora, con el tiempo y la distancia lamento no haber callejeado un poco por ella y trataré de subsanar este fallo en próximas visitas, porque Azenhas de Mar, un pequeño pueblo de Sintra que no aparece ni en Google Maps ni tampoco en el GPS se merece eso. Azenhas está construida sobre un acantilado, y sus casas van haciendo camino hasta llegar a una pequeña playa. Es mejor ver una foto que describirlo. Por cierto, un aparcamiento situado a la zona sur tiene una caida a pico hasta el mar que acojona un poco.

    Siguiente parada, Cabo da Roca. No es gran cosa, aunque tiene unas vistas decentes... pero es que hay que parar: es el punto más occidental de la Europa continental. Sólo por eso se merece una parada momentánea. Cuando fui de pequeñito hasta vendían pergaminos conmemorativos (el mío sabe Dios debajo de que piedra puede estar)

    De aquí iremos a Sintra, la antigua capital de la Jet Set europea (bueno, habría que añadir a Cascais y Estoril que estaban en el ajo y que son limítrofes con Sintra). Sintra es parada obligada. Hay que visitar el Castelo dos Mouros y el Palacio da Pena, así como el Palacio Nacional. No me extiendo con esto porque ya lo habíamos visto en esta ruta.

    Podríamos dirigirnos a Lisboa, pero en lugar de eso vamos a rodearla para atravesar el Tajo (Tejo en portugués) por el Ponte Vasco da Gama, el puente colgante más largo de Europa. Lisboa merece la pena, claro... pero no tenemos tiempo. Si decidís parar, Chiado, Estufa Quente, Castelo de São Jorge, la Sé, el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belem, por destacar algunas cosillas. Así que tampoco veremos el distrito de Setúbal (dicen que es muy feo), ni tampoco revisitaremos Sesimbra

    La autopista a la que pertenece el Vasco da Gama es de peaje, pero podemos evitarlo saliéndonos en la primera salida, a la N-5 que va a Alcacer do Sal o Montijo. A partir de aquí nos meteremos en plantaciones de alcornoques primero y de pinos después, en carreteras rectas con poco tráfico y por tramos muy anchas y cómodas. Con el discurrir de los kilómetros veremos que toda la zona es un inmenso campo dunar sobre el que nacen los pinos... y estamos a bastantes kilómetros del mar. Si alguien tiene una buena explicación de cómo se formó la zona, estaría muy agradecido.

    Por cierto, una vez que nos metemos al sur del Tajo ya estamos en el Alentejo, cuya capital, Évora, ya conocíamos de una ruta anterior.

    La N-5 nos va a dejar en Alcacer do Sal, uno de los pueblos más antiguos de Europa (fundado por los fenicios) y antigua capital de provincia de alguno de los reinos árabes que desaparecieron con la Reconquista. Desde aquí partiremos hacia la Península de Troia siguiendo el curso del Rio Sado (no me he inventado el nombre) a medida que se abre en estuario.

    Troia fue sin duda la mayor decepción de todo el viaje. Es una península de arena preciosa y le han construido una urbanización, un campo de golf y cuando fui el verano pasado estaban montándose todo un Resort con hoteles, edificios y demás parafernalia. Es zona protegida, así que me pareció un crimen.

    Desde Troia hacia el sur tenemos una playa contínua de decenas de kilómetros que llega hasta Sines y que está separada de la carretera por un cinturón dunar. No sabría deciros cuál es el mejor tramo para bañarse, aunque tengo entendido que por algún lado se hace nudismo. Lo que sí puedo decir es que hay tan poca gente que se está muy relajado: ni ruidos, ni aglomeraciones. La playa más tranquila que vi en Portugal. Será por eso que quieren echarla a perder.

    Rumbo sur y nos dirigiremos hacia la Lagoa de Santo André, que pertenece al concelho de Santiago do Cacém. La Lagoa es objeto de una pequeña ceremonia anual ya que a finales de marzo o principios de abril se rompe el cordón dunar que la separa del mar para que el agua se renueve. En este post teneis un vídeo donde se puede ver el proceso. Justo aquí al lado está Vila Nova de Santo André, una de las ciudades más jóvenes de Portugal (fundada en 1973) y que ahora cuenta con una población de unos 11 mil habitantes, aunque fue pensada para albergar unos 100 mil. Es en realidad un dormitorio de la cercana Sines.

    Desde aquí nos iremos al interior para visitar Santiago do Cacém y su castillo, de origen árabe. Se supone que lo de Cacém es una lusificación del nombre de un tal Kassem que sería el fundador del pueblo.

    Nuestra penúltima parada será Sines, cuna de grandes navegantes y cuyo vecino más famoso fue Vasco da Gama, el descubridor de la ruta a la India doblando el Cabo de Buena Esperanza. Su industria más potente es su puerto, el más grande desde Lisboa al Cabo São Vicente. En Sines hay una refinería.

    Hablando de eso... ¿recordáis lo que dije de los Intermarché y el combustible? Pues antes de entrar en Sines, si uno viene desde Santo André hay uno. No es tan barato como el de Alcobaça, pero es mejor que las gasolineras normales.

    Desde Sines hacia el sur hay un cambio importante en la costa: desaparece la playa kilométrica de antes y la costa comienza a escarparse. Las playas estarán ahora entre acantilados o serán pequeñas calitas como las que veremos en Porto Covo, nuestra última parada de hoy. Merece la pena pasearse por los acantilados y ver el rosario de pequeños arenales: Serro D'Aguia, Salto, etc.

    Aquí fue donde me alojé. Hay varios campings y el que conozco es Costa do Vizir y más o menos lo mismo que en Peniche: personal desagradable (incluso se negaron a darme una toma eléctrica y tuve que porfiar hasta que cedieron), no dejan meter coches en el cámping e instalaciones de ducha y baños en un estado sanitario bastante dudoso. Al parecer han tenido problemas con clientes españoles porque nada más detectar tu nacionalidad ya te miran raro. Y conmigo aún se portaron porque hablo portugués. Muy caro para lo que ofrece.

    El mapa
    Rutas Relacionadas

    Fotos relacionadas

    Más Lugares a Descubrir

    9.12.06

    Lugares a Descubrir: Un paseo por Sintra y Cascais

    Hoy vamos a darnos una pequeña vuelta por el glamouroso mundo de la Jet Set. No vamos a ir a Marbella ni tampoco a Montecarlo, sino a la ya menos popular (pero infinitamente más bella e interesante) región de Sintra y Cascais.

    Digo que es menos popular porque en el pasado y tras "descubrirla" para la aristocracia y la plutocracia la familia real portuguesa a finales del siglo XIX esta región está en franco retroceso dentro de las preferencias de las llamadas clases "VIP" frente a las más pujantes villas citadas en el primer párrafo. O lo que es lo mismo, que el dinero no concede la inteligencia.

    Nuestro viaje comienza nuevamente en la lisboeta estación de Sete Rios, (Jardim Zoológico si vais en metro hasta ella). Para hacer el recorrido se puede coger un billete combinado que cuesta 12? y que tal vez no compense dependiendo del recorrido que pretendamos hacer o tal vez si, y mucho, ya que nos permite viajes ilimitados dentro del mismo día en parte de las redes de la compañía portuguesa de ferrocarriles (CP) y la compañía de autobuses que realiza el transporte urbano en Sintra (y no sé si en Cascais), y que si no recuerdo mal se llamaba Scotturb (o algo por el estilo).

    Dejamos el tren en la estación de Sintra (terminal) y en la misma estación hay una oficina de turismo (que pronto colapsarán los viajeros) y podemos visitar brevemente el centro histórico (para localizarlo, seguir a los que salieron de la oficina de turismo con un mapa), tras pasar por delante de los Paços do concelho. Realmente tampoco tiene mucha pérdida, ya que está a los pies de un imponente palacio con dos chimeneas en forma de cono y con un tamaño ciertamente imponente.

    Sintra es un pueblo bastante pequeño que se sitúa en la ladera de una montaña, dónde las clases acaudaladas del pasado construyeron bastantes parques y mansiones de pintoresca arquitectura cuya estética (rozando la horterada en muchos casos) estaba más pensada para aparentar que para agradar al ojo. El conjunto, sin embargo, resulta bastante agradable con todas esas casonas emergiendo de entre los árboles.

    Callejear por Sintra no nos llevará mucho tiempo, ya que es un pueblo bastante pequeño, y podemos aprovechar para degustar el postre típico de la zona: la queijada, que se vende en numerosos locales.

    Lo que realmente merece la pena es empezar a sacar partido de nuestro carísimo billete combinado y tomar un autobús (línea 434) que nos lleve al Castelo dos Mouros y al Palacio da Pena. La entrada cuesta 4? para cada uno de ellos.

    El castelo fue originalmente construido por los musulmanes durante el período de la Reconquista y más adelante ocupado y utilizado por los cristianos, con los que se inició su decadencia. Esta sería completa con la expulsión de los judíos ya que en aquel momento eran los únicos habitantes del castillo. Algunos siglos después el rey consorte Fernando II decidió recuperarlo, convirtiéndose en una atracción turística.

    El palacio da Pena por su parte está considerado como una de las joyas del romántico portugués y fue construido en el siglo XIX por el antedicho Fernando II, que lo convirtió en residencia veraniega de la realeza lusa sobre las ruinas de un convento de los jerónimos que había sido devastado por el gran terremoto de Lisboa del siglo XVIII.

    Hora de comer. Aunque en Sintra hay numerosos restaurantes y un par de bares, yo me decantaría por uno de los más económicos (los normales sablean con bastante alegría al incauto y hambriento turista), el Xentra, que por las noches se transforma en Pub. La decoración interior es sobria y elegante, y por 7,50? nos ofrecen un interesante menú consistente en una bebida, pan, sopa, un plato a elegir entre un entrecot de cerdo o una rodaja de salmón grelhado y un postre. Creedme: son muy generosos a la hora de rellenar el plato y la comida es un auténtico manjar, aunque les falte algo de variedad.

    Volvemos a la estación de ferrocarril de Sintra para coger el autobús. Podemos visitar la zona costera yendo hasta Azenhas de Mar, que creo que está unido a Sintra por un tranvía que debe funcionar sólo los meses de verano, o hacer como yo y coger el bus hasta Cascais parando en el Cabo de Roca, el punto más occidental de la Europa continental.

    Advertencia: a la hora de subiros a la línea de Cascais (la 403) mejor ir dopado de biodraminas. El conductor que me tocó en suerte estaba pirado (y soy muy amable diciendo esto) y la carretera tiene tantas curvas como una pista minera. En algún tramo pude ver claramente escenas de mi vida pasando ante mis ojos, como en uno muy estrecho, con muros a cada lado, pendiente pronunciada, bajando a toda marcha y viendo una furgoneta viniendo hacia nosotros cuando ya suponía que era un tramo de dirección única... encima el bus llegó con retraso y no paramos en ningún lugar fuera de las escasas paradas, con lo cual avisados quedais.

    En mi caso el Cabo de Roca quedó descartado porque cuando pasamos por allí ya era de noche, y esperar una hora y veinte minutos por el siguiente autobús intuyendo el acantilado por el sonido no parecía el mejor plan del mundo.

    Al llegar a Cascais podemos callejear nuevamente por sus rúas atiborradas de comercios y restaurantes, cuyos camareros, perfectamente uniformados, asaltan al turista carta en mano tratando de atraerlos hacia sus locales. Personalmente, me parece mucho más interesante irme hasta el puerto y visitar alguno de sus palacetes.

    Porque Cascais fue residencia de reyes en el exilio, como Humberto II de Italia o la Familia Real española, que se asentó en la vecina Estoril (perteneciente al municipio de Cascais). Podemos trazar un pequeño recorrido hasta el impresionante cantil de Boca do Inferno. Para ello debemos ponernos en el pequeño puerto y dirigirnos hacia la muralla que veremos a la derecha (si estamos orientados al mar), pasarla y seguir siempre a la derecha hasta que encontremos un restaurante con el nombre del acantilado. En este camino es donde veremos un primer palacio (precioso), la residencia del exiliado monarca italiano y algunas con una bonita arquitectura.

    Boca do Inferno es espectacular hasta en la oscuridad. La escasa luz que llega de la iluminación urbana da para que adivinemos su poder, y hasta veamos alguna columna blanca de espuma que se genera al chocar alguna ola contra las rocas y que impresiona por su magnitud.

    De vuelta a Cascais podemos coger un tren que nos lleve de vuelta a Lisboa, utilizando la que es la vía férrea más veterana del país, ya que fue la primera en ser inaugurada, hasta la terminal de Cais do Sodré, dónde podremos enlazar con el metro o coger algún bus o eléctrico (tranvía) que nos lleve de vuelta a nuestro hotel o pensión.

    Rutas relacionadas