10.4.16

Cala Bona, Tossa de Mar (Girona, Cataluña)

Cala Bona (Tossa de Mar, Girona)

Cala Bona
es una de las muchas que existen en la Costa Brava. La forma me recordó un poco a alguna cala que había visto en Mallorca como Cala Pi, alargada como un río desde un pequeño arenal hasta su desembocadura entre paredes calizas cubiertas de pinos.

Al se puede acceder bien en barco, bien a pie bajando por un sendero más o menos cuidado pero que te obliga a prestar atención para no caerte y que baja desde un minúsculo aparcamiento en la carretera que une a Tossa de Mar, a cuyo municipio pertenece, con Sant Feliu de Guíxols, y también desde otros senderos que van recorriendo la costa y la comunican con las calas adyacentes, una de las cuales está totalmente secuestrada por un complejo hotelero.

Cala Bona (Tossa de Mar, Girona)

Pero Cala Bona no está libre de pecado: a pesar de lo inaccesible y de la estrechez del lugar, se han montado un enorme chiringuito que se come prácticamente la totalidad del espacio disponible, robando algún precioso metro cuadrado a un arenal de lo más pequeño.

Es en parte una metáfora de lo mal conservada que está esta zona de la Costa Brava, donde los valores paisajísticos y naturales se han subordinado a la economía de tal manera que la sensación que me dejó fue de absoluto pasotismo, de "todo vale mientras pagues". Otro ejemplo de ello es la misma carretera: en lugares donde tal vez haya una vista magnífica no hay ningún mirador, ni forma de parar y en otros lugares hay miradores muy amplios y bien preparados para no contemplar nada en absoluto.

Cala Bona (Tossa de Mar, Girona)

Espero que algún día los que tienen el poder de hacerlo tomen conciencia de lo que tienen y empiecen a explotarlo de una forma más conveniente para sus propios intereses.

¿Cómo llegar a Cala Bona?
 Rutas relacionadas 
Más fotos y rutas cerca de Tossa de Mar

3.4.16

Tossa de Mar (Girona, Cataluña)

Tossa de Mar (Girona, España)

Tossa de Mar, en plena Costa Brava, es una de esas muchas poblaciones del Mediterráneo español que han sido muy impactadas por una forma bastante mal entendida de impulsar el turismo.

Eso hace que lo que un día fue uno de los pueblos más interesantes del litoral catalán hoy sea prácticamente un pueblo más de tantos, con el mismo tipo de hotel turístico, con el mismo tipo de apartamento turístico, con el mismo tipo de cutrez y horterada orientadas a un determinado tipo de turismo que puede haber dejado dinero, pero se ha llevado el alma del lugar por delante.

Tossa de Mar (Girona, España)
Y es una lástima. Una vieja villa de pescadores con un patrimonio histórico de primer orden, con elementos megalíticos en su término municipal, con una vieja villa romana (Ametllers) y con ese castillo tan icónico que adorna su playa principal, una de las defensas costeras más bonitas que conozco, y que constituye su principal reclamo es, una vez que te alejas de la Vila Vella, prácticamente indistinguible de otros cien pueblos iguales desde aquí hasta Tarifa, siendo peor cuanto más te alejas del castillo siguiendo la playa.

Al menos, y esto hay que reconocerlo, no han permitido la construcción de edificios más altos que hiciesen un daño mayor y se ha mantenido la zona más cercana al castillo de una forma en la que más o menos te puedes hacer una idea de como era el lugar en la primera mitad del siglo pasado, antes del boom del turismo. A diferencia de otros lugares creo que hay esperanza para Tossa en reorientar una parte de su modelo de negocio hacia un tipo de turismo que no solo explote si no que se apoye y promueva en lo que un día fue y debería volver a ser.


Tossa de Mar (Girona, España)

Volvamos al castillo. La Tossa que hoy conocemos era un pequeño pueblo de pescadores que fue donado al todopoderoso monasterio de Ripoll, que por sus conexiones con los Condes de Barcelona estaba en una posición de enorme influencia en estas tierras, aunque inicialmente estos no respetaron demasiado esta donación.

El castillo fue mandado erigir por el abad Ramon de Berga allá por el siglo XII y daba una serie de indicaciones, a modo de carta puebla, para determinar a qué tenían derecho los vecinos y a qué tenía derecho el monasterio, muy estricto en la reclamación de sus rentas.

Aunque Tossa tuvo una historia bastante apacible en comparación con otras localidades más al interior debido al complicado acceso que tenía, el castillo sirvió de refugio a locales y forasteros para protegerse de algunos ataques piratas como los que asolaron el litoral mediterráneo hasta casi el siglo XVII, momento en el cual, terminada esta amenaza, Tossa demolió parcialmente sus murallas para facilitar el crecimiento urbano.

Tossa de Mar (Girona, España)

En el siglo XX el desarrollo del turismo, atraído por el buen clima y la belleza del lugar, cambió completamente el aspecto de la población y en general de buena parte de la Costa Brava: allí donde había un arenal, algunos de acceso francamente complicado, se ha intentado poner alguna clase de establecimiento turístico, llegando a secuestrar algunos tramos de costa a los que sólo se puede acceder por senderos un tanto precarios como única concesión al derecho de paso ya que las carreteras son privadas y están reservadas para clientes.

Sobre playas, me pareció divertido llegar a Tossa y ver un enorme cartel donde presumían de tener una de las 25 mejores playas del mundo. Creo que no me costaría pensar 25 playas mejores sólo en el litoral peninsular español, sin recurrir a Baleares o a Portugal, con el Algarve como gran abanderado.

¿Cómo llegar a Tossa de Mar?
 Rutas relacionadas 
Más fotos y rutas cerca de Lloret de Mar

10.4.15

Los 14 municipios más bonitos de Portugal (II)

Seguimos con este recorrido por algunos de los municipios portugueses que más me han gustado y que os recomiendo visitar si pasáis por Portugal. Para ver la primera parte, con los puestos del 14 al 7 de mi lista podéis consultar este enlace

Empezamos donde lo dejamos en el artículo anterior: en la costa del Alentejo, pegados al Algarve.

7 - Odemira

Alteirinhos, Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)

Justo al norte de Aljezur está Odemira. El  mayor municipio en extensión de Portugal tiene un interior no demasiado interesante pero una costa que es un espectáculo, con lugares tan bonitos como el Cabo Sardão, las playas de Almograve y Alteirinhos o el pueblo de Vilanova de Milfontes y su atalaya sobre la desembocadura del río Mira.

Si pasáis por el Alentejo litoral camino del Algarve es buena idea llegar unas horas (o días) más tarde con tal de disfrutar de las playas y paisajes de Odemira y Aljezur.

6 - Sesimbra


Mosteiro do Cabo Espichel (Sesimbra, Portugal)

Debo confesar que fue un descubrimiento tardío. Sesimbra me horrorizó en la primera visita, cuando tenía apenas 14 años, y no me sedujo en la segunda ya con 30. A partir de la tercera, sin depender de transporte público, la cosa cambió.

El pueblo, bastante renovado y que casi ha duplicado su población en los últimos 20 años, fue una antigua aldea de pescadores coronada por un castillo que tiene unas vistas preciosas. Hay restos de un fuerte en la zona del camping, pero estaban destrozados en mi última visita. El pueblo en sí, ni fu, ni fa, pero hay multitud de restaurantes que ofrecen un pescado fresco a la parrilla que no podéis perderos. Están especializados en el espadarte, un tipo de pez espada.

A pesar de su poco seductora capital Sesimbra tiene auténticas maravillas en su término municipal, como las playas de Lagoa de Albufeira o Aldeia do Meco; monumentos como el Mosteiro da Nossa Senhora en Cabo Espichel o la parte que le toca de la Serra da Arrábida, que en su mayoría pertenece a Setúbal, municipio donde se encuentra el famoso convento de esta montaña y la playa do Portinho, que es espectacular.

5 - Alijó

Barcos en Pinhão (Alijó, Portugal)


La gran meca del turismo interior y enológico de Portugal es sin duda la Región del Vino de Oporto, que se extiende a ambas orillas del Duero desde la frontera española hasta las tierras situadas a unos 50 kilómetros del este de Oporto. Fue la primera Denominación de Origen protegida del mundo, creada a instancias del célebre Marqués de Pombal.

Y de todos los municipios que están en ella me quedaría con Alijó, donde está la población de Pinhão, en un recodo del río en el fondo de un valle cuyas paredes están cubiertas en gran parte por viñedos, desde el agua del embalse hasta la cumbre. En Pinhão se pueden contratar visitas a las bodegas y o una excursión fluvial, además de ser parada de los cruceros que recorren el Duero desde Barca D'Alva hasta el mismo Oporto. También merece la pena darse por las tierras de vecino Tabuaço y el valle del río Távora.

4 - Vila do Bispo

Praia do Zavial, Vila do Bispo (Algarve, Portugal)

Uno de los municipios más fáciles de localizar de la península es el de Vila do Bispo, ya que se sitúa en esa esquina en la que la costa pasa de ir de norte a sur a hacerlo de oeste a este. Más allá de esta curiosidad geográfica Vila do Bispo es mi municipio preferido del Algarve y eso es mucho decir, con lugares tan bonitos como Tavira, Monchique o el ya mencionado Aljezur.

La costa occidental es muy abrupta, pero también con  amplias playas semivírgenes como Cordoama o Castelejo, a las que se llega por pistas de tierra que se adentran entre las colinas cubiertas de jaras y que no eran todo lo regulares que podrían.

La costa sur, algo menos escarpada y algo más verde tiene pequeñas playitas como Beliche, donde hay un fuerte que el mar está reclamando palmo a palmo, la ventosa Zavial o la casi desconocida playa de As Furnas a la que hay que llegar por senderos. También hay lugar para las primeras manchas de especulación en Salema o entorno al puerto de Sagres.

Y entre ambas el entorno del Cabo São Vicente, la esquina sudoeste de la península ibérica, con grandes acantilados casi verticales en los que ha habido que lamentar alguna desgracia personal.

La capital es un pueblecito muy bien conservado, de casas encaladas y por el que es muy agradable pasear.

Por cierto, en este municipio estaba la escuela de navegación que convirtió a Portugal en la vanguardia de la exploración marina del siglo XV.
 
3 - Óbidos


Óbidos (Portugal)


Óbidos es una de mis grandes debilidades. Se trata de una población entre Leiria y Lisboa cuyo principal atractivo es su castillo, uno de los mejor conservados de Portugal, y el pueblo que se encuentra dentro de la muralla, muy bien cuidado y uno de los orgullos del país vecino, habiendo quedado segundo en la lista de las Siete Maravillas de Portugal

La belleza de Óbidos es tal que formó parte de la dote de buen número de reinas portuguesas y hoy en día es lugar habitual de concentración para la selección de fútbol de Portugal.

Se puede hacer un paseo por la parte superior de las murallas, con unas vistas excelentes del entorno, el castillo y el pueblo. Da un poco de vértigo debido a la altura de sus muros, pero merece la pena.

Fuera de la capital municipal, Óbidos tiene hermosas playas y una laguna litoral, la Lagoa de Óbidos, donde se pueden ver numerosas aves, y una buena lista de patrimonio histórico como el Senhor Jesus da Pedra, a los pies del castillo o los restos romanos que se creen parte de la perdida Eburobrício, además de iglesias, capillas y hasta un monasterio en ruinas.

Por si le faltaba atractivo o aún estabais buscando una excusa para ir, del 16 de abril al 3 de mayo de este 2015 celebran una nueva edición del festival internacional del chocolate.

2 - Santana (Madeira)

Penha d'Águia (Faial, Madeira)

Santana es un espectáculo para los ojos, uno de esos lugares que hay que visitar antes de morirse por la cantidad de cosas que se pueden ver y visitar.

Se trata de un municipio con muchos contrastes: costero, pero casi sin playas. Zonas donde la naturaleza está "europeizada" y zonas donde prospera la naturaleza macaronésica virgen en todo su esplendor y que está considerada como Patrimonio Universal de la UNESCO, edificios que podríamos encontrar en cualquier lugar del norte de Portugal y cabañas isleñas con techo de paja y que se conocen como palhoças. O una inmensa roca en medio de un paisaje con suaves ondulaciones.

Y agua, agua por todas partes. Cascasdas, acantilados, torrentes y barrancos por todas partes, un lujo para la vista.

Varias de las más famosas levadas de Madeira discurren total o parcialmente por su término municipal, tanto por la costa, como por el interior. Tuve ocasión de recorrer la de Os Balcões, en Ribeiro Frío y la de Caldeirão Verde / Caldeirão do Inferno, que ha sido el recorrido más alucinante que hice en mi vida. Fue como pasear por una película, con esas nieblas enganchadas a los valles y esas cascadas cayendo desde las nubes.

1 - Sintra

Casona en Sintra

Siempre que me han preguntado he dicho que si sólo dispones de un día para ver algo de Portugal tu destino tiene que ser Sintra. Y es que no importa lo de acuerdo que la gente esté con uno u otro ranking de "pueblos más bonitos de Portugal" que normalmente Sintra siempre estará entre los primeros o el primero. Una cosa: Sintra es un pueblo bastante pequeño, pero el municipio ronda los 380 mil habitantes. Más que Vigo, por ejemplo.

Sintra es un lugar extraño: es una ciudad en un monte en medio de una llanura, construida entre árboles en un sitio que no los tiene y con una arquitectura maravillosa en una zona que no destaca por este concepto. Esta singularidad ha atraído al poder económico y político de Portugal desde que existe como país y fue residencia habitual de los reyes durante los meses de verano, que le dedicaron numerosas atenciones en forma de privilegios, inversiones y obras. Buena parte de este patrimonio se perdió tras el Gran Terremoto y por eso casi todo lo que ha llegado es posterior a este evento y procede de los siglos XIX y XX.

Con lugares tan imprescindibles como la Quinta da Regaleira, el Castelo dos Mouros o el Palácio da Pena, Sintra es un lugar mágico, con mucho para ver y visitar.

Azenhas do Mar (Sintra, Portugal)

Pero no es lo único para ver y visitar. Una de mis mayores debilidades de la región de Lisboa es el pequeño pueblo de Azenhas de Mar, en la freguesía de Colares, en la costa y cuyas casitas blancas bajando por el acantilado forman una imagen muy reconocible. Azenhas produce un vino muy famoso producido por vid que se plantaba a través del acantilado y que tardaba muchos años en crecer hasta ser productiva.

Y otro punto singular es el Cabo da Roca, también en Colares, que es el punto de la Europa Continental más occidental. Si vais a verlo cuidado con los fuertes vientos.



Y hasta aquí el recorrido por estos municipios. Revisando la lista me vienen a la mente muchos otros lugares de gran interés que me he dejado atrás: Porto Moniz, Tavira, Calheta, Monchique, Guarda, Covilhã, Marvão, Grândola, Mira, Cantanhede, Ourém, Leiría... tantos y tanto sitios por ver que es inevitable que cualquier lista que se haga sea una injusticia.

Así que si os apetece y os ha gustado este recorrido, podéis ver más lugares fantásticos de Portugal, nuestro desconocido y maravilloso vecino, en los siguientes enlaces.

http://viajesporiberia.blogspot.com.es/search/label/portugal
http://lugaresadescubrir.blogspot.com.es/search/label/portugal

También podéis seguirme en @lugaresadescubr si queréis estar al tanto de nuevas actualizaciones

9.4.15

Recuperando fotos borradas por error de una tarjeta con PhotoRec

A veces pasa que por accidente o por fallo de un software todas las fotos que teníamos en una tarjeta se borran. Si eso te pasa, no uses más la tarjeta. Mientras no hagas más fotos la mayor parte de los archivos deberían ser recuperables.

Esto es así porque cuando el sistema operativo "borra" un fichero no borra la información realmente. Simplemente marca el espacio que ocupa como "disponible" y no los muestra. Así que mientras no grabes nada encima de tus ficheros podrías recuperarlos.

El programa que uso para ello es Photorec. Es bastante feote y arisco de usar si no se tienen conocimientos informáticos, pero es buena gente y, sobre todo, efectivo. Aquí te cuento como utilizarlo paso a paso. No os asustéis porque es más fácil de lo que parece.
  •  Retira la tarjeta de la cámara y ponla en el lector de tarjetas
  •  Descomprimir el archivo ZIP que te has bajado en el escritorio (por ejemplo)
  •   Entra en la carpeta que se ha creado y encontrarás otra carpeta. Entra en ella y crea una carpeta "recover". Será donde almacenemos las fotos.


  • Ejecuta el programa photorec_win.exe.

  • Al arrancar el programa selecciona, pulsando las teclas "arriba" y "abajo" la tarjeta de memoria en el menú y pulsa enter. En mi caso es fácil de ver porque está etiquetada como "Generic USB SD Reader". Además de eso sé que mi tarjeta tiene 32Gb, así que no hay confusión posible.
  •  Al pulsar enter se abre un nuevo menú. Hay que seleccionar la partición en la que se encuentran los datos. Una partición es una subdivisión del disco. En el caso de las tarjetas de memoria de las cámaras no habrá mucho problema (hay dos, una etiquetada como "no partition" y otra normalmente con sistema de ficheros FAT32) y además en mi caso ya me seleccionó la correcta.

  • Ahora tenemos que seleccionar el tipo de sistema de ficheros que hay. Ya habíamos visto que era FAT. En mi caso el sistema lo detectó y ya estaba seleccionado, pero lo digo por si acaso.

  •  El siguiente paso es una decisión a tomar: poder recuperar TODO lo que había en la tarjeta, o sólo en el espacio que aparece marcado como "vacío". ¿Qué diferencia hay? Que si sólo buscas en el espacio vacío y sólo has borrado parte de las fotos no recupera las que sigues conservando en la tarjeta. Yo pondría "whole", que para borrar duplicados siempre hay tiempo.
  • Ahora vamos a elegir donde guardar las fotos. Para no complicarnos iremos a la carpeta "recover" que hemos creado antes.
  • Ya casi está. En la siguiente pantalla pulsamos C para indicar que es la carpeta en la que queremos guardar las cosas:
  •  Y con esto ya está trabajando. Como veis es un proceso lento, así que paciencia.

  • Como podéis ver, los ficheros se van generando en "recover" en una serie de subcarpetas llamadas "recup_dir.X"

 

  • Si las fotos que queríais recuperar ya se han recuperado puedes abortar pulsando "enter" y después Y, y luego ya podéis cerrar la ventanita pulsando sobre el botón rojo de la esquina superior derecha