20.10.09

Con Gripe A

Es una mierda esto de la Gripe A. Si ya me tocaba los huevos toda la alarma social generada en torno al tema imaginad ahora, que tengo que estar unos días en aislamiento y con mascarilla puesta cada vez que alguien entra en la habitación o voy a toser.

Menos mal que mi fiel y casi olvidado portátil está aquí para hacerme más llevadera la cuarentena (aunque después tendré que desinfectarle el teclado y el touchpad) y poder comunicarme con el resto del mundo.

La verdad es que la situación del enfermo de Gripe A es bastante ridícula: si será la cosa que mi madre me trae la comida con guantes y mascarilla y cada vez que voy al baño se refugian en la cocina (habitación que tengo vetada, por cierto). Uno se siente como en una de esas películas en que alguien tiene un monstruo encerrado en casa... y el monstruo eres tú.

Y también está la forma en que te ve la gente. Ayer mi padre paró para comprarme una botella de agua en una gasolinera, de vuelta del médico, y la chica de la estación de servicio puso cara de haber visto al diablo.

Por no hablar de los síntomas: la fiebre alta, los labios hechos polvo, la tos...

En fin, supongo que esto es una buena excusa para volver a prestar algo de atención al blog, que estaba en franco abandono.

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