20.10.05

Battlestar Galactica

Bueno, como la parte dedicada a Galáctica del post anterior ha salido tan grandota, he decidido eliminarla y ponerla en un post aparte.

Decía en el que esta nueva versión es muchísimo más oscura que la precedente. La Galáctica original se filmó para aprovechar el tirón Star Wars... pero sus guiones eran tontorrones, los actores bastante malos y los efectos especiales daban grima... sin embargo, y a pesar de ser cancelada, guardó un número de fans extraordinariamente fieles, lo que posibilitó su regreso. Esos mismos fans se llevaron la sorpresa de su vida al ver cómo se reinventó Galáctica.

El patriarcal comandante Adama de la serie original fue substituido por el Bill Adama de la nueva, el comandante de una nave que va a convertirse en un museo muy a su pesar, un hombre duro, paradigma del militar elevado al cubo, y con un sentido del deber avasallador en oposición a su hijo, el capitán Apollo, con el cual la relación es bastante tensa, y que tiene principios que van a chocar con lo que su progenitor considera que debe hacerse.

El Apollo original era el nene de papá y era tan guay que daba asco. Este no es tan guay. Es un piloto de élite al que no le gusta que le recuerden la identidad de su padre, al que culpa de la muerte de un hermano. Sus problemas de lealtades entre la presidente de las Colonias y la flota que dirige su padre, entre seguir sus principios o cumplir con su deber y su latente atracción por la antigua novia de su hermano dan bastante juego al personaje.

Además, le cambiaron el sexo a algunos personajes, como a Starbuck o Boomer, a quien de paso le cambiaron la raza (de afroamericana a asiática). Starbuck no se diferencia en nada del personaje interpretado por Dirk Benedict en su momento (el Phoenix de El Equipo A), salvo en su sexo. Sigue siendo un jugador empedernido, insubordinado, graciosete y un piloto brillante (y completamente chiflado). Boomer, sin embargo, es una chica frágil que intenta mantener en secreto su relación (prohibida) con el Jefe de Cubierta. Nada que ver con el aguerrido piloto de la serie original.

Otro personaje que cambia de raza es el coronel Tight (de negro a blanco), mano derecha de Adama en su versión original y aquí el número dos al mando, pero con graves problemas de alcoholismo al parecer inducidos por la negativa influencia de su esposa. Tight está cómodo siendo el segundo al mando, ya que sabe que no tiene el talento ni la firmeza del comandante, al que le debe muchísimas cosas.

En la serie original había un crío, de nombre Boxey, que era bastante repelente y que se dedicaba a meterse en problemas episodio tras episodio con su perro robótico, Muffy. Aquí han tenido el buen sentido de cargárselo, ya que sólo aparece un par de episodios, y de refilón. Por cierto, el crío de la serie original era Noah Hataway, el Atreyu de La historia interminable.

Los malos no se libraron, y Baltar pasó de ser un "malo porque sí" a un alma torturada que se convierte en traidor sin querer serlo, y queriendo remediarlo (bueno, a veces no) pero sin poder hacerlo del todo. Baltar vive sus días siendo uno de los escasos científicos vivos, un genio total, pero a punto de volverse completamente loco, ya que a su manera es rehén de los cilones (no quiero destripar esta parte de la trama). Episodio a episodio vemos como el brillante Baltar de la miniserie se va convirtiendo en un hombrecillo miserable que lucha por volver a ser el que era. El trabajo de James Callis aquí es estupendo, y el cambio físico entre los primeros episodios y los siguientes es sutil pero evidente.

Los cilones, o cylons (pronúnciese "sáilons" y no "cílons", como en el nuevo doblaje español) ya no son una raza extraterrestre: ahora han sido creados por el hombre, al que han tratado de exterminar en el pasado y al que intentan extinguir en la actualidad. La cilón que mejor conoceremos será la "número 6", una atractiva mujer que ha mantenido una relación con Baltar en el pasado... y es que ahora habrá varios tipos de cilones: una especie de terminators mecánicos que nada tienen que ver con los de la primera serie, otros que son en sí mismos cazas de combate y un último tipo, los que son "humanos" (poseen un cuerpo casi humano). No reparan en medios para conseguir sus objetivos: Caprica, capital de las Colonias es esterilizada mediante el conveniente bombardeo nuclear masivo.

Esta nueva versión conserva, no obstante, muchas similitudes con la antigua, tanto en el argumento (Los cilones atacan a los humanos cuando no se lo esperan, destruyen las Doce Colonias y una pequeña flota tiene que huir a través del espacio, hostigada por los cilones, en busca de un mítico planeta llamado Tierra, a donde fue la 13ª Colonia), cómo en la religión (son politeístas que adoran a ¡Zeus!) o en el sistema de gobierno. La gran novedad es que los cilones también son religiosos: son fanáticos monoteístas que creen que la voluntad de Dios es exterminar a la raza humana debido a sus numerosos pecados.

Hablando del gobierno decir que la presidente en realidad era la número cuarenta y pico en la línea de sucesión... pero como todos los demás han muerto, no le queda más remedio que asumir el mando... pero oculta un secreto: es enferma terminal de cáncer y su lucha contra la enfermedad mientras trata de mantener a la flota con vida es uno de los argumentos principales ya que ella, completamente deshauciada por la ciencia médica, es la responsable de mantener la esperanza de una humanidad tal vez tan moribunda como ella misma.

Los efectos especiales de la serie bordan la perfección, y el manejo de cámara es de un estilo documental. El puente de la Galáctica tiene más parecido con un submarino que con Star Trek, y la ambientación es mucho menos futurista, para que tenga un aura de "realidad".

En este sentido las batallas de la nueva Galáctica no son los paseos militares donde unos tres o cuatro cilones tontorrones se dejaban masacrar por un par de naves coloniales que jamás sufrían daños severos. Ahora las batallas son mucho más reales, la gente muere y los cazas cilones son mucho más eficientes. El ejemplo más claro en el episodio 2x15 (Scar). La situación de la flota aquí pende siempre de un hilo y hay un aire de urgencia contínuo ya que cada minuto puede ser el último, a diferencia de la serie original, donde los cilones eran más una molestia que una amenaza.

Esta versión también cuenta con guiños a la original, como la forma de las hojas de papel, de las cartas, etc... las naves son iguales a las de antes, pero ahora indican que son piezas de museo (pero serán las únicas que sean efectivas contra los cilones en combate). La música de la cabecera original es ahora el himno colonial, y los viejos cilones aparecen aquí como los cilones contra los que luchaba la Galáctica en la guerra, cuarenta años antes. Otro guiño es la aparición de Richard Hatch, el Apollo original, interpretando a un sanguinario terrorista.

Creo que no me queda nada más en el tintero. Si tenéis Calle 13, bajaos los episodios del emule para poneros al día, y seguidla. Tal y como esta la TV hoy en día, es un gran consejo... y si no te gusta la ciencia-ficción, no te preocupes. Galáctica te encantará

3 comentarios:

José Manuel dijo...

Muy buen análisis.
Sólo una puntualización: los actores de la primera Galáctica no me parece que fueran bastante malos. La mayoría tenían y tienen mayor bagaje televisivo que estos.

Cantro dijo...

Hombre... alguno bueno había, como Lorne Greene, aunque en esta serie diera más pena que otra cosa, o Richard Hatch... pero quitando eso y sin haberles visto en ningún otro sitio ninguno de los otros es que fuera para tirar cohetes, aunque les reconozco que la serie no daba para muchas alegrías interpretativas...

Para muestra, el personaje de Comandante Cain interpretado por Lloyd Bridges, otro al que no vamos a descubrir ahora, pero que aquí resultaba hasta repelente (vi sus capítulos precisamente ayer).

Gracias por tu visita

José Manuel dijo...

Sí supongo que sería por el estilo de hacer televisión de entonces y los guiones. A mi de pequeño me fascinaba. La veo hoy y me caigo para atrás.
En la versión antigua también había personajes interpretados por Jane Seymour, Ray Milland o Patrick Macnee.
Además Dirk Benedict, aunque toda su vida hizo el mismo papel, lo hacía a la perfección.