23.10.09

Número 9

Estos días he visto 9 (Número 9), la nueva película de animación producida por Tim Burton, al que acompaña en labores, entre otros Timur Bekmambetov, el responsable de la serie Los Guardianes de la Noche/Los Guardianes del Día.

En realidad, la autoría de esta película no es de ninguno de ellos, si no de un tal Shane Acker, autor de un corto hace unos años en que se basa este film. Anteriormente, Acker se había ganado las habichuelas siendo animador en una desconocida compañía neocelandesa llamada Weta (que a su vez, hizo los efectos especiales de una trilogía fantástica aún más desconocida: El Señor de los Anillos).

La peli en sí está bastante bien: cuenta la historia de 9, un muñeco de trapo al que se ha dotado de vida y que se despierta en un mundo postapocalíptico donde la raza humana ha sido exterminada.

Nada más salir, 9 se encuentra con otro muñeco, 2 y ambos son atacados por un robot con forma de perro. Es de esta forma en que 9 empieza a conocer los peligros de este nuevo mundo al que acaba de incorporarse.

Técnicamente es una delicia, pero el guión le falla un poco. Tal vez está demasiado masticadita y tal vez cae en demasiados lugares comunes, lo que le resta un poco de atractivo a la propuesta.

9 se estrena el 1 de enero de 2010 en España.

22.10.09

El timonel

Érase una vez un timonel que fue contratado para llevar un barco. Al principio le pareció que su capitán era un lobo de mar experimentado y curtido en mil batallas contra los elementos y se aprestó a aprender todo cuanto pudiera de él.

Para el primer viaje un millonario alquiló el barco para hacer un recorrido largo y complejo. Había un rumbo más o menos marcado por zonas que a nuestro timonel le parecían un poco arriesgadas y pidió trazar la ruta de nuevo.

"Ve navegando", le dijeron.

El millonario a veces se aparecía y pedía alteraciones, de viva voz, en la ruta. Alteraciones que a veces tenían sentido y a veces eran auténticos disparates.

"Ve navegando", le dijeron.

Una vez, tras un puerto le dijeron que el viaje había terminado. Misión cumplida. Fiesta y champán.

Hasta que después resultó que ese no era el puerto que querían y que todo había sido un error de un empleado del millonario y que había que seguir navegando.

Y las alteraciones en la ruta eran comunicadas oralmente, a veces de forma contradictoria, o a veces garabateadas en una servilleta de una forma bastante incomprensible. Protestó y lo pidió todo por escrito y bien planificado.

"Ve navegando", le dijeron.

Y a seguir órdenes, que para eso era para lo que le pagaban. Aunque fuesen auténticos disparates.

Y siguió pasando el tiempo. El barco empezó a resentirse por tanta navegación a ciegas, sin cartas naúticas ni rumbo fijo, y con el capitán muy ocupado con menesteres más glamourosos.

Y el cliente, en lugar de permitir solucionar los problemas de la ruta empezaba a pedir cosas más bizarras, como pasar entre dos rocas muy juntitas con el barco marcha atrás.

"Ve navegando", le dijeron.

Ya hacía un tiempo que el timón era difícil de manejar por tanto problema de navegación. Pero él seguía al timón. Incluso más tiempo del conveniente.

Y en esto, en un puerto, un capitán de un barco más grande le ofreció su timón.

"No puedo", dijo, "tengo que concluir un viaje".

El nuevo capitán aceptó sus razones y le dejó ir, complacido por la respuesta.

Y en esto el millonario, impaciente por no llegar a donde quería siguió dando instrucciones estúpidas. El capitán comenzó a exigir que fuese a más velocidad de la que daba el barco y que llegase al destino (destino desconocido para el timonel), y le amenazó y le insultó. Después de haberse pasado noches enteras con un café y carámbanos en la nariz mientras trataba de llevar aquella pesadilla de viaje a término le dijeron que le faltaba "implicación". Y además, acababa de decir que no a un barco más grande y más nuevo.

Cuando el nuevo capitán volvió a hablarle, el timonel no se lo pensó: las ratas son las primeras en abandonar el barco, pero los timoneles, cuando se cabrean, son aún más rápidos.

Y es el timonel el que guía el barco. Y es importante tenerlo en cuenta, sobre todo si el capitán sólo sabe agitar los cócteles y animar los bailes.

Epílogo: cuando el barco finalmente se hundió, no se recibió un "SOS". Se recibió un "fue culpa del timonel".

Moraleja: no es lo mismo navegar con rumbo claro y mar espejo, con buenas cartas de navegación, que en un viaje cuyos responsables no planificaron, no estudiaron y que ni siquiera han visto el alcance que iba a tener. Si os veis en una de esas, dejad el barco.

20.10.09

Con Gripe A

Es una mierda esto de la Gripe A. Si ya me tocaba los huevos toda la alarma social generada en torno al tema imaginad ahora, que tengo que estar unos días en aislamiento y con mascarilla puesta cada vez que alguien entra en la habitación o voy a toser.

Menos mal que mi fiel y casi olvidado portátil está aquí para hacerme más llevadera la cuarentena (aunque después tendré que desinfectarle el teclado y el touchpad) y poder comunicarme con el resto del mundo.

La verdad es que la situación del enfermo de Gripe A es bastante ridícula: si será la cosa que mi madre me trae la comida con guantes y mascarilla y cada vez que voy al baño se refugian en la cocina (habitación que tengo vetada, por cierto). Uno se siente como en una de esas películas en que alguien tiene un monstruo encerrado en casa... y el monstruo eres tú.

Y también está la forma en que te ve la gente. Ayer mi padre paró para comprarme una botella de agua en una gasolinera, de vuelta del médico, y la chica de la estación de servicio puso cara de haber visto al diablo.

Por no hablar de los síntomas: la fiebre alta, los labios hechos polvo, la tos...

En fin, supongo que esto es una buena excusa para volver a prestar algo de atención al blog, que estaba en franco abandono.

1.10.09

Cabo Espichel, Sesimbra

Faro do Cabo Espichel (Sesimbra, Portugal)

Cuando fui por primera vez a Sesimbra, hace ya tantísimos años, ni sospechaba la gran cantidad de tesoros que guarda este hermoso concelho portugués.

Me quedé, igual que mis compañeros, con la imagen de un pueblo cochambroso, avejentado y terriblemente decadente.

Y a muy poco de nosotros estaban la Serra d'Arrábida o el espectacular Cabo Espichel, con su monasterio abandonado, sus vistas y su faro.

Y no mencionemos Praia do Meco o la Lagoa de Albufeira, cuya desembocadura forma una de las playas más hermosas de cuantas conozco, con sus dunas y arenales.

Esto sólo hace que me pregunte cuántos sitios habré visitado dejándome atrás lo mejor y teniendo, por ello, una mala impresión del lugar. Sabe Dios.

En cuanto a la foto, mucha suerte. Resulta que iba a sacar una foto del faro y se pasó la
carrinha esta, haciéndome pensar que la foto se iba al carajo... pero a medida que avanzaba y se acercaba al faro empecé a verle posibilidades al asunto. Apunté, disparé... et voilà!

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30.9.09

El Marca y su esquizofrenia

La verdad, debe ser jodido currar en Marca. Uno debe sentirse realmente mal viendo las increíbles diferencias entre la edición web del diario y la edición de papel.

Juguemos a las siete diferencias:


Dejando aparte que ignoran la gesta del Sevilla o la enésima victoria del Barça jugando a su maravillosa versión de ese deporte conocido como fútbol, para poner una no-noticia, vemos que en la esquina superior derecha aparece un "Esta vez al Barça le ayudó un árbitro extranjero" rastrero a más no poder.

¿Qué dice la edición digital en su crónica del partido? Pues...
Bjorn Kuipers (HOL). No vio un claro penalti sobre Iniesta en la primera parte y esa acción empañó un buen arbitraje. Acertó al anular el tanto de los ucranianos
A mí que me lo expliquen.

Lo dicho, que el Marca de papel es cada día más un diario de humor que uno deportivo.

14.9.09

Cuando vienen mal dadas, vienen mal dadas de todos los colores

La verdad es que tengo la negra con estas vacaciones. Nunca he tenido ningunas tan accidentadas ni remotamente... y eso que no han empezado.

Veamos, mi idea era irme a Portugal a principios de agosto. La persona que iba a ir conmigo tuvo que renunciar a las vacaciones por temas laborales y las dos o tres que podían apuntarse no pudieron hacerlo. Finalmente encontré a alguien y todo parecía ir bien.

Pues bien, por culpa de un cliente gilipollas (pero que muy gilipollas, muy vago y enormemente tocapelotas, irresponsable y poco profesional) tuve que posponerlas, hasta septiembre, y con todas sus exigencias de última hora (¿cuándo aprenderá la gente a escuchar cuando el informático dice "antes de escribir la primera línea de código quiero saber absolutamente todo lo que necesitáis"?)

Y en esto cambio de curro. Ya tenía una oferta de otro sitio que había estado posponiendo para terminar el proyecto del cliente, y una vez que lo dejé medio finiquitado decido aceptarla. Resumen, toca disfrutar todas las vacaciones acumuladas, que no eran pocas, y preparo de nuevo mi viaje.

Y se cruza la vendimia, que se retrasa y ya tengo que hacer el viaje contrarreloj. Con un poco de suerte todo irá bien, pero tengo que estar más atento a los tiempos de lo que pensaba (y odio pensar en esas cosas en vacaciones).

Y cuando esa última tontería parecía arreglada.... se escaralla el motor de enfoque de la 18-70 de mi cámara. Para entendernos, es la óptica más versátil que tengo: vale lo mismo para retratos que para paisajes. Es decir, putadón.

Esta tarde la llevaré a arreglar a un sitio a Pontevedra. Como me hayan contado una milonga me van a oír, y es que me dijeron que en cuatro días máximo la arreglarían.

Visto lo visto, va a pasar algo y no voy a ir a Portugal, y mira que hay cositas interesantes para ver...

10.9.09

Lugares a descubrir: Monte Branco, Ponteceso (A Coruña)

Montebranco (Ponteceso)
Entrada al arenal

Ría de Corme e Laxe desde Montebranco
Ría de Corme e Laxe y Montebranco

Areal de Montebranco
Areal de Montebranco

Areal de Montebranco
Areal de Montebranco

Monte Branco
Monte Branco

Uno de los muchos tesoros de Bergantiños es la desembocadura del río Anllóns, esa arteria que nace en el Monte Xalo y muere apenas 55 kms después entre Ponteceso y Cabana de Bergantiños... y como no podía ser menos, tiene una despedida ciertamente espectacular, con un estuario de gran belleza y valor ecológico donde varios ecosistemas... dunar, bosque, limícola o acuático sirven para dar cobijo a gran cantidad de aves, insectos o peces, sin faltar el famoso marisco.

Tal vez la riqueza de esta zona tenga algo que ver en la particular calidad de los percebes del cercano Roncudo, ya en la ría de Corme e Laxe, donde acaban las aguas del Anllóns.

En las fotos se puede apreciar cómo es el lugar: un extenso arenal con dunas forma una lengua de playa que separa las aguas fluviales de las marinas.

La verdad es que va muy poquita gente a este lugar, tal vez por la terrible pateada que hay que pegarse desde el sitio en que puedes dejar el coche (aunque algún animal se atreve a llevarlo hasta el centro mismo de las dunas), lo que acentúa el encanto del lugar, pese a que la presión demográfica hace que las tierras circundantes se vean bastante
urbanizadas.

Como nota negativa destacar la cantidad de basura que se acumula por la zona, posiblemente arrastrada por la marea primero, y después por el viento. Creo que el concello de Ponteceso y la Xunta deberían ponerse mucho las pilas en la conservación no sólo del Monte Branco, si no de toda la ensenada da Ínsua.

Lugares cercanos para visitar son el Faro do Roncudo, en Corme, el mirador del Alto das Travesas, que corona el Monte Branco y al que se accede por la bellísima playa de Balarés, donde existe un muelle desde el que se embarcaba el wolframio que se extraía de Monte Neme (Malpica), el castro de A Cibdá de Borneiro y la casa natal de Pondal, autor del himno gallego y que se ubica en Ponteceso.

El Mapa
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11.8.09

Lugares a Descubrir: De Braga a Vila do Conde

Mosteiro de Tibães (Braga, Portugal)
Mosteiro de Tibães (Braga)

Mosteiro de Tibães, Braga
Atrio en el Mosteiro de Tibães

O Galo de Barcelos
O Galo de Barcelos

Feira medieval (Barcelos, Portugal)
Paços dos Condes (Barcelos)

Centro de Barcelos
Centro de Barcelos

Espigón de Vila do Conde (Porto, Portugal)
Para mi es mucho más interesante el norte de Portugal, donde en cada lugar hay algo que ver, que el sur, donde si te sales de la costa te encuentras con grandes extensiones de nada en absoluto. Y esta ruta, cortita, es una buena muestra de ello: en apenas 70 kms haremos un buen recorrido por la historia del país.

Nuestra ruta va a empezar en el santuario de Sameiro, en las afueras de Braga. Es un santuario de gran fama en todo Portugal (el más importante del país después del archifamoso santuario de Fátima y también bajo la advocación mariana) y que tiene unas vistas soberbias del entorno, ya que está construido en lo alto de un monte. La arquitectura sacra es espectacular en este lugar (como corresponde a una obra del siglo XIX), y no puedes dejar de pensar en otros grandes santuarios como Lourdes, la mencionada Fátima o el Vaticano.

No tendremos que ir muy lejos para nuestra segunda parada... a tan sólo tres kilómetros está el santuario de Bom Jesús do Monte, con sus famosas escaleras barrocas y unas vistas también espectaculares. Al igual que Sameiro, es un importante centro de peregrinaje y uno de los mayores atractivos de Braga.

Desde aquí iremos a visitar esa ciudad, que tiene tantas cosas que ofrecer, desde los restos romanos, legado del período en que fue capital de la provincia de Gallaecia, donde destacan las termas del Alto da Cividade, hasta sus múltiples iglesias y palacios, sus muestras de arquitectura militar... Braga es una de las ciudades más interesantes del noroeste peninsular. En la versión lusa de la Wikipedia hay un buen índice de su patrimonio histórico artístico.

Dejamos Braga atrás y nos vamos a otro de los grandes atractivos del municipio: el Mosteiro de Tibães. En tiempos alcanzó gran poder e influencia, llegando a ser la sede de la orden benedictina tanto para Portugal como para Brasil. El edificio es una mole que da fe del tremendo caudal de recursos que llegó a manejar... y de la terrible decadencia que padeció. El equivalente portugués de la desamortización se cebó con él y a punto estuvo de perderse todo.

Por desgracia, la actual restauración es una auténtica desgracia para el monasterio, ya que no se hace con respeto a la arquitectura original del conjunto y se están haciendo auténticas barbaridades. La reconstrucción de la parte que se perdió en un incendio es una auténtica abominación.

Es muy interesante hacer una visita guiada por sus instalaciones (es gratis los domingos por la mañana), para ver cómo el monasterio fue ganando influencia desde los siglos XV a XVIII y cómo se produjo su caída en el XIX.

Nuestra siguiente parada será Barcelos, otra ciudad de gran fama dentro de Portugal y con mucha historia. Si habéis visto esos típicos gallos negros portugueses ricamente adornados, tienen su origen en esta ciudad.

La leyenda dice que un gallego que iba peregrinando a Compostela fue injustamente acusado de robo por un hombre rico local, y que cuando iba a ser colgado el reo manifestó su inocencia diciendo al juez, que estaba a punto de comer un capón asado, que el pollo cantaría por colgar a un inocente. Y así fue, en cuanto empezó el ahorcamiento el gallo se levantó y con su canto hizo reaccionar al juez antes de que el gallego se asfixiara. Barcelos está muy orgullosa de esta leyenda, y se pueden ver gallos, a modo de
cow parade por todo el pueblo.

El casco histórico está primorosamente conservado y es la ciudad más limpia de cuantas conozco en Portugal. Es un placer pasear por ella y ver los restos del Paço dos Condes, sus iglesias o sus parques.

Como curiosidad decir que es el municipio portugués con más
freguesías (parroquias o pedanías, en España), aunque no es, ni de lejos, el más grande, como dice la publicidad institucional: sus 378,70 kms cuadrados no resisten la comparación con los 1 719,73 km² de Odemira.

Siguiendo el curso del Cávado, nos acercaremos ahora hasta su desembocadura en Esposende. Es una zona de dunas muy bonita con un pequeño puerto pesquero que debe ser dragado periódicamente, ya que la arena suele colmatarlo bastante rápido. Dentro del pueblo hay algunas muestras de arquitectura muy interesantes, y en las cercanías pueden visitarse castros y otros restos prerromanos.

Nuestra última parada será Vila do Conde, a la que llegaremos evitando la turística Póvoa de Varzim por la autovía A-28. Lo primero que veremos será su famoso acueducto de Santa Clara, que fue construido para llevar agua desde el lugar de Terroso, en Póvoa de Varzim hasta el convento homónimo. Sus restos, que fueron en parte demolidos para construir la autovía, nos guían desde esta al interior de la ciudad.

Dentro de Vila do Conde destacan, además del convento, hoy correccional, la desembocadura del Río Ave, que da nombre al equipo de fútbol de la ciudad, su casco antiguo del siglo XV, con museo y réplica de una carabela de la época en las márgenes del río, iglesias y capillas, un fuerte que protegía a la ciudad (¡y al río!) de incursiones marítimas y otras muchas cosas, tanto en el núcleo urbano como en las
freguesías. Vila do Conde respira historia.

Además, el eje Vila do Conde-Póvoa de Varzim tiene gran fama entre la población de Porto y es uno de los destinos turísticos de sol y playa más importantes del norte de Portugal, y recuerda mucho a nuestras ciudades del levante..

El mapa
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11.7.09

Mosteiro de Pitões das Júnias, Montalegre (Trás-os-Montes e Alto Douro, Portugal)

Sta Maria das Junias, Montalegre (Vila Real, Portugal)
Sta Maria das Junias

Mosteiro de Pitões das Júnias, Montalegre (Vila Real, Portugal)
Mosteiro de Pitões das Júnias

Moinho do Mosteiro de Pitões das Júnias (Montalegre, Vila Real)
Moinho do Mosteiro

Pitões das Junias, Montalegre (Vila Real, Portugal)
Acceso al monasterio

Montalegre, Vila-Real (Trás-os-Montes e Alto Douro, Portugal)
Montalegre

Igreja de Sta María do Castelo, Montalegre (Vila-Real, Portugal)
Sta María do Castelo

Castelo de Montalegre (Vila Real, Portugal) (v2)
Castelo de Montalegre

Torre de Homenaje en Montalegre (Vila Real, Portugal)
Torre de Homenaje
Los edificios históricos abandonados siempre han ejercido una extraña atracción sobre los viajeros. Tal vez por saber cómo una construcción que tuvo una historia más o menos dilatada en el tiempo pudo haber llegado hasta eso.

En el caso de castillos y monasterios, antiguos centros de poder, esta atracción es mayor: ¿qué llevó a la decadencia y abandono a un lugar que antaño recibía tributos y era temido en mayor o menor medida por aquellos que vivían en las cercanías.

Es un poco el caso del monasterio de Pitões das Júnias, en las cercanías de la aldea del mismo nombre y a orillas del regato Campesinho, a un paso del Parque Nacional A Peneda-Gêres.

Cuenta la leyenda que dos nobles que estaban cazando, viendo que sus perros se detuvieron agachando la cabeza frente a un roble, se acercaron y descubrieron allí a la Virgen María. Por ello prometieron construir allí un monasterio.

Sin embargo la historia, mucho menos romántica, nos habla de un origen ermitaño, de monjes que buscaban el aislamiento (de ahí su fondo paisajístico) y de un monasterio humilde que vivía del pastoreo y que sólo muchos siglos después alcanzó su esplendor obteniendo tierras y rentas tanto en Portugal como en Galicia, de la cual dependía antiguamente al ser inicialmente una dependencia del monasterio de Oseira. Se supone que este monasterio se construyó antes de la fundación de Portugal, aunque lo que hoy vemos es el resultado de las obras del siglo XVII.

Y la ruina, viene en parte tanto de la decadencia del siglo XVIII, de la extinción de los monasterios de 1834 (parecida a nuestra Desamortización) y que llevó último monje a convertirse en el párroco del pueblo, Pitões das Júnias, y finalmente al incendio que destruyó casi todas las dependencias

No queda gran cosa de lo que debió ser el monasterio, bastante modesto en su tamaño como consecuencia de los magros tributos que debió recibir de los habitantes de estas ásperas tierras, conocidas como la Comarca do Barroso.

En el pueblo hay un pequeño museo que nos da cuenta de la dureza de las condiciones de vida de los habitantes hasta hace bien poco, lo que nos lleva a pensar en la vida que pudieron llevar sus antepasados cuando rendían tributo al monasterio.

Tan sólo algunas paredes y algunos arcos restan de lo que fue el monasterio, conservándose en buen estado, techada y en uso la que fue la iglesia de Santa María donde imagino que hoy en día se celebrará romería.

Hasta aquí se puede acceder desde el pueblo a través de una pista que remata en una bifurcación de dos caminos: uno hacia una cascada (que no tuve ocasión de ver) y otro hacia el monasterio, ambos señalizados.

Este camino empieza siendo de tierra y continúa siendo una calzada muy irregular, destrozada por el paso del tiempo y donde aún se adivinan las roderas de los carros que llevaban mercancías y tributos al monasterio.

Para terminar la ruta se puede ir hasta Montalegre y visitar su castillo, cuyas murallas casi han desaparecido pero cuyas torres se encuentran muy bien conservadas y están siendo restauradas.

Algunos derrumbamientos no fueron por el tiempo, lo que no hubiera sido de extrañar dado que cayó en decadencia sobre el siglo XVIII, si no por los efectos del terremoto de Lisboa. Debió ser increíblemente potente para que sus efectos fuesen dañinos a tanta distancia de la capital portuguesa.

El mapa
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6.7.09

Lugares a Descubrir: Ruta de los Miradores (Valença do Minho, Portugal)

Muro de Sanfins (Valença do Minho, Portugal)
Muro de Sanfins

Claustro de Sanfins (Valença do Minho, Portugal)
Claustro de Sanfins

Capela en Sanfins (Valença do Minho, Portugal)
Capela en Sanfins

Sto Ouvidio (Valença do Minho, Portugal)
Santo Ovídio

Torre de Lapela
Torre de Lapela

Valença do Minho
Valença do Minho y Tui
Esta va a ser una ruta cortita y que puede formar parte tanto de la ruta del Miño como de la primera de las de Portugal de norte a sur porque sus trazados son casi coincidentes.

Vamos a partir de Monçao con dirección a Valença do Minho hasta el cruce de Gondomil, donde un cartel nos indica "Mosteiro de Sanfins", que será nuestro primer destino.

Unos kilómetros más adelante habrá un segundo cartel, pero es un poco difícil de ver ya que queda detrás de una curva y además está tapado en parte por un árbol, pero nos indica el camino a seguir.

Un tercer cartel nos indicará el último cruce que debemos tomar y un par de kilómetros después la carretera termina en un aparcamiento y comienza una pista de tierra. Mucha gente deja el coche aquí y prosigue caminando, pero se puede continuar. Por cierto, que desde aquí hay ya muy buenas vistas del valle del Miño.

Al final de la pista de tierra un muro de piedra nos impide el paso. Este muro es el cierre del patio del monasterio de Sanfins, abandonado hace ya mucho tiempo y con tan sólo su iglesia mantenida en buen estado... el resto da un poco de vergüenza, con muros despolmándose y escombros que han caído hace años sin que los responsables del patrimonio luso hagan mucho al respecto. Una lástima.

En tiempos fue un monasterio de gran importancia ya que data de los primeros tiempos de la independencia portuguesa y gozó de numerosos privilegios por parte del Rey.

Para ver, además del patio y los restos del claustro, es muy interesante visitar la huerta que queda detrás del muro que vemos en frente a la iglesia (hay que buscar el camino avanzando hacia la derecha del mismo, y buscando tras las casas abandonadas). En esta huerta hay restos de un viejo molino y una cisterna para la acumulación de agua.

Es muy impresionante el aprovechamiento hídrico que tenía esta gente: por encima del muro que nos cierra el paso circulaba un acueducto que distribuía agua por el monasterio y por la huerta que había detrás de este, y un segundo acueducto alimentaba al molino y también a la huerta de detrás del muro.

Además, se puede visitar una capillita abandonada en lo alto de un peñasco, a la que se accede por el camino que parte del patio y va por las casas abandonadas. La vegetación es tan densa que en épocas del año puede cortar el paso, pero las vistas desde allí merecen la pena.

Una cosa más: existe la posibilidad de que un rebaño de vacas se pasee a sus anchas entre todo el abandono. Hay que tenerlo en cuenta porque puede limitar las zonas visitables del mosteiro.

Volviendo sobre nuestros pasos hacia el último cruce, podemos ver un pequeño cementerio antes de terminar el camino de tierra. Tiene unas vistas estupendas.

Continuaremos camino hasta el cruce y una vez en él, a la derecha, hacia Sanfins (el pueblo que da/recibe nombre al monasterio) y un poco más adelante hay un desvío a la derecha para el mirador de Santo Ovidio, nuestra segunda parada.

Hay que tener cuidado cuando se termina el asfalto, porque el adoquinado (hay que ver lo que les gusta el adoquinado a los portugueses) es bastante irregular y castiga las suspensiones del coche. Hay una pequeña zona para comer con mesas antes de llegar, al lado de un punto de agua construido para abastecer a los helicópteros anti incendios, y que tiene unas estupendas vistas.

Santo Ovidio aparece un poco más adelante, en la cima de una pequeña colina. Las vistas desde aquí son bastante impresionantes, divisándose casi todo el sur de la provincia de Pontevedra (salvo parte del Baixo Miño), y las cumbres del Xurés/Gêrés a la izquierda, con la Torre de Lapela justo en frente y bajo nuestros pies los tejados del mosteiro de Sanfins.

De vuelta a la carretera, iremos hacia nuestra penúltima parada. En el cruce otra vez a la derecha, y al llegar al final de la carretera otra vez a la derecha, para ir a la capilla de Santa Ana en Monte Facho.

La capillita es interesante y su entorno se ha preparado para escapadas de fin de semana, con mesas y asaderos. Hay varios bares y alojamiento.

Un poco más adelante, tenemos otra pequeña capilla con unas vistas impresionantes, que nos muestran todo el Baixo Miño y parte del Condado, llegando a divisar Santa Tegra y el océano a lo lejos, así como todo el valle en el que está Valença do Minho.

Y de aquí, podemos bajar hasta Valença y visitar sus murallas con vistas a Tui y al puente que Eiffel hizo para unir ambas orillas del río y tal vez tomarnos algo en sus múltiples bares y restaurantes

El Mapa
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