20.9.06

En bus desde la frontera galaicoportuguesa hasta Lisboa

Ahora que empiezan a soplar los primeros vientos del huracán Gordon sobre la ciudad herculina me parece un buen momento para echar la vista atrás y recordar el fin de semana.

Por motivos que no vienen al caso he tenido que estar estos últimos días por Lisboa, así que después de barajar la posibilidad de ir en coche, y tras descartar el avión (vaya números que hay que hacer para ir en avión de Galicia a Lisboa) y el tren (siempre diré que Renfe es mejor que la SNCF francesa... y que esta es muuucho mejor que CP lusa), por lento y pesado, me decidí a ir en bus.

Tras sopesar varias compañías, rápido descarté la española Alsa cuyo billete de Vigo a Lisboa cuesta unos 33 euracos, y tuve que decidirme entre las portuguesas Rede-Expressos, Turilis y AVIC, que fue la que finalmente elegí, entre otras cosas, porque tardaba un poco más que el Alsa, pero costaba menos de la mitad (15,50?) y además salía de muy cerca de mi localidad de origen, desde Monçao. O sea, que nada de ir hasta Vigo, nada de volverse loco con su tráfico y su caótica estación de buses, y nada de buscar sitio para aparcar.

El bus salía a las 11:20 (12:20 hora española), con lo cual tampoco hubo que madrugar. Aunque superaba con mucho el límite de 20 kilos por pasajero ninguno de los empleados de la compañía me puso peros y se limitaron a subir el equipaje.

Lo bueno de que la línea sea Monçao-Lisboa es que además al ser la primera parada las cosas se pueden hacer con calma, nada del rollo ese de las prisas de "el bus está llegando tarde y al conductor le pica el culo para cumplir con el horario". Si la cafetería hubiera estado abierta hasta me hubiera podido tomar algo con toda la tranquilidad del mundo. Así mola viajar.

Por cierto, el bus era uno de estos de dos pisos (y relativamente nuevo), con lo cual si tienes la suerte de que te asignen una de las cuatro primeras plazas (los asientos son numerados) tendrás una vista fantástica durante todo el viaje y ninguna apretura, lo cual en el primer tramo del viaje es estupendo, ya que la región del valle del Miño y de la costa atlántica portuguesa es realmente bonita.

El recorrido parte de Monçao para dirigirse a Valença, siguiendo por veces de cerca a la Ecopista que se trazó sobre la antigua vía que unía a estas dos villas portuguesas, y de la que tengo que hablar algún día (podéis ver algunas fotos de ella aquí). Así, a poco de salir podemos admirar la muralla de Salvaterra, la monçanense Torre de Lapela o el pórtico de una antigua Quinta... siempre mirando en dirección al Miño.

Acercándonos a Valença podemos ver a lo lejos sus murallas (por desgracia no pasaremos cerca) y también la magnífica catedral-fortaleza de la gallega Tui, capital de una de las siete provincias del antiguo Reino de Galicia. En este punto el río ya habrá cambiado desde nuestra partida, ya que ha ganado en anchura y profundidad. Aunque hoy es imposible, en tiempos el río era navegable hasta Tui mismo.

Desde Valença nos encaminaremos a Vila Nova de Cerveira, la tercera y última villa fronteriza de nuestro recorrido (la siguiente también lo es... cruzando en barco), recorriendo un hermoso paisaje en el cual vemos como el Miño sigue ancheando y fluyendo apaciblemente hacia su encuentro con el mar. De Vila Nova destacaría su muralla, pero un pegote en forma de nave acristalada (posiblemente el comedor de algún restaurante) la afean de forma apreciable.

Nuestra siguiente parada es Caminha, justo enfrente de A Guarda y del coqueto Monte de Santa Tegra, desde el que se puede divisar la costa norte de Portugal y la sur de Galicia, junto con buena parte del Baixo Miño. De las murallas de Caminha poco queda, pero hay un fuerte en una de las islas del estuario que me apetece mucho visitar. En este punto el Miño tiene más pinta de Ría que de Río.

A partir de ahora el bus torcerá hacia el sur bordeando la costa en busca de la turística localidad de Vila Praia de Áncora y de Viana do Castelo, con su hermoso templo de Santa Luzia, con lo cual el mar será nuestro compañero durante bastantes kilómetros.

Tras Viana tocaremos la autopista por primera vez, dirigiéndonos a Esposende, cuyo dique de arena forma una especie de puerto natural de gran belleza. Para mantenerlo abierto el canal de acceso debe ser dragado periódicamente de los restos de arena y lodo que lleva el río Cávado.

Después de Esposende visitaremos otras dos preciosas villas, Póvoa de Varzim, cuyo acueducto de Coelheiro es realmente precioso y Vila do Conde, que es la última parada antes de Porto, la capital del norte de Portugal y origen del nombre del país, ya que la ciudad fue fundada en la colina llamada "Cal" o "Cale" en tiempos romanos y de ahí saldría "Portus Cale", o puerto de "Cal".

En este tramo se pueden ver en verano cosas bastante curiosas, como unos surfistas caminando entre el maiz con sus tablas en ristre...

Porto es una ciudad ya rodeada por autopistas y desde mucho antes del puerto de Matosinhos nos damos cuenta de que es un centro importante dado el tráfico y las infraestructuras diseñadas para soportarlo. Nada que ver, por ejemplo, con el que soportaba la capital de la región de Minho, Viana do Castelo. El bus entra en la ciudad y tras recorrer unas calles para hacer su parada vuelve a entrar en la autopista, dejándonos para el recuerdo algunos edificios y monumentos de gran belleza, junto con una panorámica de la desembocadura del Duero.

A partir de aquí el paisaje se vuelve bastante más anodino, ya que nos adentramos un poco en el interior, a través de bosques de pinos y eucaliptos que para un gallego ya no tienen ningún misterio (la fuerza de la costumbre), con ocasionales claros donde se pueden ver grandes extensiones de viñedo, maiz e incluso olivares.

Sólo hay una parada más: un descanso de treinta minutos cerca de Mealhada, en una estación de servicio que puede servirnos para vaciar nuestra atribulada vejiga en caso de que nos de bastante respeto el WC del bus, y para comprar algo de bebida.

A medida que nos vamos acercando a Lisboa el paisaje sigue cambiando, mutando en un paisaje un poco más seco, al estilo castellano, pero con muchos más árboles y suaves colinas. Entre Mealhada y Lisboa el mayor entretenimiento son los carteles que nos indican los castillos, como Pombal, Leiría u Ourém, y santuarios como el mosteiro de Alcobaça o Fátima. A veces alguno de estos sitios se pueden adivinar a lo lejos.

Lo peor del viaje (de mi viaje) fueron las películas, ya que en el de ida me propinaron "Canguro Jack" (sin sonido y con subtítulos en portugués... que no se veían porque la pantalla era de 9 pulgadas y a mí me pillaba lejos), y a la vuelta "Nueve Reinas" (con lo alérgico que soy a Ricardo Darín) e "Impostor", que ya había visto pero me parece bastante aceptable.

Pero bueno, por 15,50 no puedo exigir más, ¿no?

4 comentarios:

(so I dub thee) Unforgiven dijo...

Es curioso que se llame "Mealhada" un lugar para vaciar la vejiga, muy curioso xD.

Por cierto, es "Canguro Jack" o "Relámpago Jack"? Peliculón este donde los haya xD. Joer, se pasa el rato.

Y "Nueve Reinas" mola, actúe quien actúe.

La otra no la conozco

Cantro dijo...

"Canguro Jack" no mola... "Relámpago Jack" sí. :)

En la segunda Paul Hogan hace de sí mismo, y en la primera un canguro manga una sudadera con un sobre con dinero que pertenece a un mafioso y... sólo mola si tienes diez años.

"Nueve Reinas" mola en su trecho final. La primera mitad es terriblemente lenta y es una especie de presentación de los personajes (media peli dedicada a eso... malo).

Darín me resulta insoportable, actúe dónde actúe. Igualito que Fernando Tejero o Jim Carrey en la mayor parte de sus películas (cuando está contenido me encanta... pero no suele pasar)

Vuelvo al curre que sino el jefe me mata. :)

José Manuel dijo...

Supongo que con Impostor te refieres a la que en España se titula Infiltrado, con Gary Sinise y relato de P.K.Dick. Para pasar el rato, jeje, que es de lo que se trata en un bus.
Yo también pensé lo mismo que unforgiven cuando leí lo de Mealhada, jeje.

Cantro dijo...

Efectivamente. Llevo desde entonces intentando recordar el título en España y no me salía... hasta el punto de que pensé que eran imaginaciones mías.

Todos pensamos lo mismo la primera vez que oímos ese nombre... pero como en el caso de Braga, el nombre es perfectamente inocuo en portugués.

Para el caso de Braga la palabra portuguesa equivalente es "Cuecas" o "Calzinhas", mientras que Meada sería "Mijada".