4.6.09

Lugares a Descubrir: Portugal de Norte a Sur (y V)

Praia da Boca do Río en Budens (Vila do Bispo, Portugal) (89 mil visitas)
Boca do Río

Barcos na Ponta da Piedade, Lagos (Algarve, Portugal)
Ponta da Piedade

Praia de Dona Ana, Lagos (Algarve, Portugal)
Praia de Dona Ana

Ribeira de Odiáxere y Ribeira do Farelo, entre Lagos y Portimão (Algarve, Portugal)
Ribeira de Odiáxere y Ribeira do Farelo

Praia da Rocha em Alvor, Portimão (Algarve, Portugal)
Praia da Rocha

Vista desde la fortaleza de Santa Catarina, Portimão (Algarve, Portugal)
Vista desde la fortaleza de Sta. Catarina

Praia de Carvoeiro, Lagoa (Algarve, Portugal)
Praia de Carvoeiro

Praia da Marinha, Lagoa (Algarve, Portugal)
Praia da Marinha (occidental)

Praia da Marinha, Lagoa (Algarve, Portugal)
Túnel de la Praia da Marinha

Praia da Marinha, Lagoa (Algarve, Portugal)
Praia da Marinha (oriental)

Praia da Marinha, Lagoa (Algarve, Portugal)
Praia da Marinha (oriental)

Canal de Fuseta, Olhão (Algarve, Portugal)
Canal de Fuseta

Comboizinho Pedras d'El Rei, Ilha de Tavira (Algarve, Portugal)
Comboizinho de la Ilha de Tavira

Praia da Ilha de Tavira (Algarve, Portugal)
Praia da Ilha de Tavira

Pego do Inferno, Tavira (Algarve, Portugal)
Pego do Inferno, Tavira

Vuelo sin motor
Pego do Inferno, Tavira

Última etapa de nuestro viaje por Portugal, y la primera en que no viajaremos de norte a sur, si no de oeste a este.

Por muchas razones esta es al mismo tiempo la etapa más fea y la más espectacular del viaje. Atrás quedan los grandes acantilados y las interminables playas de la costa occidental, y nos vamos a sumergir en una vorágine de edificaciones, hoteles, urbanizaciones y
resorts que han destrozado casi irreversiblemente esta parte de la costa lusa.

El mapa es bastante más orientativo que en ocasiones anteriores, ya que hay docenas de caminos posibles (al fin y al cabo, tendremos muchos kilómetros
urbanos) y los GPS nos pueden hacer todo tipo de rutas.

Mi ruta comenzó en el cámping de la Quinta dos Carriços, en Budens, Salema (por cierto, en Budens hay un Intermarché con gasolinera, así que es recomendable repostar aquí si es necesario: si lo hacemos bien no necesitaremos más combustible hasta España, donde es más barato).

La primera parada fue la pequeña playa de Boca do Río, a nada de empezar la ruta. Es una playa pequeña, bonita y coqueta. No parece masificada, aunque la vi de mañana. Al lado hay los restos de una fortaleza hecha polvo. Las defensas de Sagres, como ya había indicado, están destrozadas por el paso del tiempo y la canibalización de sus piedras. Es una vergüenza que Portugal se ocupe tan poco de su patrimonio.

Desde aquí iremos rumbo a la espectacular Ponta da Piedade, uno de los lugares más conocidos de Portugal por lo espectacular de sus acantilados, casi barrocos y con multitud de cuevas y la limpidez de sus aguas. En la segunda foto se ven muchos de los barcos que frecuentan la zona y las estelas de las lanchas turísticas que llevan a sus pasajeros a visitar las cuevas... por un módico precio.

Muy cerca está otra de las playas emblemáticas de Portugal: Dona Ana. Aunque por la foto pueda parecer una playa salvaje, lo cierto es que es una playa urbana perteneciente al núcleo de Lagos.

Sigamos camino hacia Portimão, pero sin perder de vista al mar, ya que merece la pena echar una rápida ojeada a la Ribeira do Farelo y Ribeiro de Odiáxere, donde los deportes naúticos son los reyes.

Justo antes de llegar a Portimão tenemos a Alvor y a su famosísima praia da Rocha, donde nuevamente esos acantilados naranjas y de retorcidas formas tan característicos de esta zona son el mayor atractivo. En la foto se aprecia bien la clase de destrozo urbanístico que se ha hecho por toda esta zona.

De Portimão me quedo con la Fortaleza de Santa Catarina, que protegía a la ciudad de ataques por mar. Está bastante bien conservada... pero el entorno... bueno, queda claro que el turismo salvaje es la mayor industria local, ¿no?

Antes de llegar al plato fuerte de la jornada, vamos a detenernos en un pequeño pueblo de pescadores hipertrofiado cuya parte antigua aún conserva el viejo olor marinero (diluido, pero lo conserva): Carvoeiro. La playa es pequeña y está en buen estado (pero masificada, claro), y la gente de la oficina de turismo es bastante poco diestra en castellano, aunque tienen un gran nivel de muchos otros idiomas (nunca entenderé por qué no forman personal en castellano teniendo tantísimos turistas españoles).

Y desde aquí, vamos a la playa por excelencia de Portugal, la que aparece en la cubierta de las guías de turismo debido a su gran belleza y extraordinarias formas: Praia da Marinha. Para mí, como gallego, es como la Praia das Catedráis... pero al cuadrado. Impresionante, sobre todo su parte occidental.

La playa en sí está dividida en dos partes: una occidental a la que se accede a través de un túnel (que se inunda en marea alta), y otra oriental que es donde están las formaciones más espectaculares, con columnatas, puentes, etc... sólo le falta ser nudista para ser perfecta.

Cuando estuve, aquí se terminó mi jornada y ya tuve que buscar un cámping, pero como para el día siguiente queda poquito que ver, he preferido fundir las dos etapas.

El cámping, por cierto, barato, limpio y enorme, está en Olhão y lo lleva el "Sindicato bancario do sul e ilhas" (no preguntéis) está en unas condiciones estupendas, es amplio, tiene multitud de servicios (incluyendo varios bares, restaurantes y discotecas) y a un precio genial. Yo lo elegiría como base de operaciones si fuera a quedarme una temporadita en la parte occidental del Algarve.

Nos hemos dejado atrás Faro, la capital del Algarve. No la conozco y no sé que tal es, aunque no me han dicho que sea imprescindible conocerla (dicen que es fea, pero ni idea).

Desde Faro hacia el oriente la costa vuelve a estar protegida: es lo que se llama la Ría Formosa: una serie de islas de arena alargadas a unos centenares de metros de la costa y que son lo que queda de un extenso cinturón dunar inundado tras el fin de la última glaciación.

Nuestra siguiente parada es Fuseta (o Fuzeta), desde donde podemos coger un barco para la Ilha da Armona. También hay una playa sin necesidad de cruzar el canal pero, la verdad, no es gran cosa.

Otra isla parecida pero de mayor fama es la Ilha de Tavira. Se puede cruzar a ella a través de un puente flotante y luego desplazarse hasta la Ilha do Barril en un trenecito diésel, o bien patear un poco (son unos 600 metros). Desde la Praia do Barril hacia el occidente (para los que estamos acostumbrados a mirar al norte, viene siendo a la derecha y no a la izquierda) podemos llegar a la parte nudista (con muy poquita gente) y que es una de las pocas autorizadas en todo el país.

Aguas limpias y cristalinas y no demasiado frías, y una arena finísima nos recibirán gustosos. Hace bastante calor, por cierto: no hay zonas de sombra ni nada donde resguardarse y todo el entorno es de arena, lo que hace que esta playa sea algo más cálida que la mayor parte de las playas que conocemos.

Y de aquí, vamos a un lugar que descubrí por casualidad mientras buscaba un parque de merendas para comer tranquilo y que resultó ser uno de mis lugares preferidos del Algarve: el Pego do Inferno, a la que dedicaré un artículo completo... porque se lo merece. Es un lugar realmente especial a un paso de la frontera española

Y de aquí podemos tirar hacia el equivalente portugués de Ayamonte: la Vila-Real de Santo Antônio, que guarda la desembocadura del Guadiana del mismo modo que la citada localidad onubense, que nos recibirá para volver a España y entrar en Andalucía.


El Mapa
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21.5.09

Algunos consejos para viajar por Portugal

Portugal es uno de los grandes desconocidos para España, así que muchas veces ese desconocimiento nos lleva a gastar más tiempo y dinero del que nos conviene... por desconocimiento.
  • El precio del combustible es muchísimo más caro (sobre 10 céntimos en Diesel y unos 24 en gasolina), así que conviene llenar el depósito antes de cruzar la frontera.
  • Las gasolineras más baratas son las de los supermercados Intermarché: Otras gasolineras baratas, las de AVIA. Sería interesante hacerse con algún archivo de POI para GPS que los incluya (si alguien sabe de uno, que avise)
  • Los conductores portugueses no son como los españoles. No hay que dar por hecho que sabemos cómo van a reaccionar.
  • Las autovías y autopistas no se diferencian en numeración, como en España (A-6/AP-6). Es bueno consultar Google Maps para saber si el camino lo podemos hacer evitando peajes o no (y las nacionales son un coñazo en la zona de la costa, con infinidad de tramos de 50). Un ejemplo sería la autovía que va de Porto a cerca de Vila Nova de Cerveira: uno puede ir por ella, gratis, o invertir 15 kms más e ir por la autopista de peaje que va de Valença do Minho a Porto. La mayoría de los españoles ignoran la alternativa y pagan un peaje bastante caro por ello.
  • La GNR (algo así como la Guardia Civil) multa más a los coches españoles que a los portugueses: te acompañarán a un cajero y cobrarán la multa inmediatamente, en lugar de arriesgarse a un recurso y al cobro diferido de la sanción.
  • Si vamos a lo barato, en los supermercados se puede comprar comida caliente para llevar a muy buen precio. En casi todos los supermercados lusos es posible hacerse con pollo (frango) asado.
  • Los supermercados Modelo se parecen a los Carrefour... porque pertenecen a Carrefour. Continente también pertenece a Carrefour.
  • Los supermercados portugueses abren los siete días de la semana (es más, en sábado y domingo abren más horas que en laborables).
  • Hay que ser amable y paciente: los portugueses odian a la gente que les habla en castellano como si fuera el único idioma del mundo, pero entienden que no todo el mundo habla portugués.
  • El nudismo está prohibido, salvo en playas autorizadas. Aún así, los policías suelen hacerse el sueco a menos que alguien denuncie.
  • Como bebida, el Sumol de Laranja sabe cojonudo y no se vende fuera de Portugal (salvo mínimas excepciones). La Coca-Cola es mucho más cara en los supermercados que en nuestro país y el Nestea, mucho más barato.
  • Cuando te sirven en un restaurante, si te dejan antes unas cosillas para picar recházalas: te las cobran, y muchas veces no son nada baratas. No son una cortesía de la casa.
  • El Balalhao á Braz es bacalao desmigajado y el Bacalhao á brassa es bacalao asado
  • En Lisboa, el puente 25 de Abril te obliga a cruzar la ciudad y no tiene peaje si sales en la primera salida. El Vasco da Gama la rodea y no tiene peaje si sales en la primera salida. A cambio, si vas al sur, tienes que dar un rodeo bastante majo, pero te ahorras Setúbal


  • Actualización

    Como bien dicen en comentarios, las SCUT tienen ahora peajes electrónicos (sin cabinas). Para poder circular por ellas hay que utilizar un aparato que se puede comprar o alquilar. También se puede pagar en algunos cajeros especiales que hay en las gasolineras de las SCUT (Neiva, Viana do Castelo, por ejemplo) y en estaciones de pago (como la que han puesto a la salida de Vilanova de Cerveira hacia Caminha) o a través de la página de la compañía de Correos portuguesa
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8.5.09

No sé si matar a J.J. Abrams o hacerle un monumento

Hace un ratito que he salido del cine de ver el nuevo Star Trek, la llamada "Star Trek 2009", "Star Trek, el futuro comienza o "Star Trek XI"... como prefiráis. Y la verdad es que he salido con sentimientos bastante contradictorios de la sala.

En el lado malo, abuso de la serendipia, cargarse buena parte del universo Star Trek (algo que me temía al ver un "(2009)" cuando apareció el título de la película, chistecitos tontos y algunos personajes graciosetes y
demasiado brillantes. Y ese Chejov tan cargante... buffff.... Y el malo... pues no me convence. Demasiado armamento para lo que dice ser.

En el lado bueno, un espectáculo pirotécnico de primera, secuencias de acción bien montada y un guión que pese a todos los defectos cumple perfectamente con su propósito. También se agradecen algunas referencias a personajes que no salen en esta película y la elección de Zachary Quinto (qué voz tan rara le pusieron) como Spock. Y naturalmente, la siempre poderosa presencia (¡cómo coño no ha sido una estrella este tío!) de Bruce Greenwood. Y lo mejor para el final... me refiero, por supuesto, a la tremenda Zöe Saldaña, haciendo una Uhura que quita de ahí Nichelle Nichols...

Y luego reseñar alguna que otra marcianada como ver a Jennifer Morrison haciendo de mamá a punto de parto (para los que les suene el nombre, pero no caen: es la Cameron de
House), Karl Urban, habitual tipo duro, haciendo de doctor McCoy, el Sulu karateka o Winona Ryder haciendo de mamá de Spock (¡lo juro!).

Después tengo que decir que me en-can-tó ese nuevo, brillante y oliendo a Tenn con Bioalcohol Enterprise. Si hasta parecía que el NCC-1701 aún tenía la pintura fresca.

Y por último la música... aunque Michael Giacchino ha sido el último gran descubrimiento en el mundo de las bandas sonoras, ojalá hubiese hecho más uso de los viejos y grandes temas de Alexander Courage (que suena en los créditos finales, con todo un homenaje a los
opening titles de la serie original) y James Horner, este último creador de la música más reconocible para esta serie

PD: ¿Nadie se quedó esperando a ver si Spock extendía el dedo y se ponía a rebanar cráneos a lo Sylar?

21.4.09

Lugares a Descubrir: Portugal de Norte a Sur (IV)


Praia de Bordeira


, Aljezur (Algarve, Portugal)
Pequeño puerto en Carrapateira


, Aljezur (Algarve, Portugal)
Praia do Amado


 (Vila do Bispo, Portugal)
Praia da Murraçao


, Vila do Bispo (Algarve, Portugal)
Praia de Cordoama


, Vila do Bispo (Algarve, Portugal)
Praia do Castelejo


, Vila do Bispo (Algarve, Portugal)
Faro de São Vicente


, Vila do Bispo (Algarve, Portugal)
Beliche


, Vila do Bispo (Algarve, Portugal)
Praia do Zavial


 (Vila do Bispo - Algarve, Portugal)
Salema, Budens

Tras un parón mucho más largo de lo que pensaba, vamos a seguir con la ruta de Portugal. En el episodio anterior recorríamos la costa alentejana desde Sines hasta Arrifana, y hoy vamos a partir de aquí para recorrer lo que nos queda del Parque Natural del Sudoeste Alentejano y la Costa Vicentina... lo que vendría siendo lo más interesante del Algarve Occidental.

Una cosa sobre el mapa: el de hoy no es más que una aproximación, ya que muchas de las pistas que hay que coger para las playas no aparecen en Google Maps (sí en las ortofotos), así que mi recomendación es imprimir o guardar en un ordenador una captura de pantalla que abarque toda la zona y marcar sobre ella los itinerarios.

Otro detalle más: vamos a ir mucho por pistas de tierra en un estado tan jodido que a veces puede compensar más hacer un rodeo e ir por una carretera de asfalto, aunque haya que duplicar distancias... e independientemente de todo eso, el coche nos va a quedar hecho un asco con tanto polvo.

La primera parada del día va a ser la larguísima playa de Vale de Figueiras, de gran fama entre los surfistas que van a Portugal. Para llegar a ella habremos de coger una pista que nos va a indicar cómo va a ser el resto del día: larga, polvorienta, llena de pedruscos que pondrán a prueba las suspensiones (así que conducid despacito y con paciencia) y con el ambiente impregnado por el omnipresente olor de las jaras.

De aquí nos iremos hacia por la EN-268 Carrapateira, que nos recibe con una carretera sinuosa entre árboles y que nos descubre la hermosa playa de Bordeira, donde desemboca un pequeño regato (me niego a llamarlo río), y a partir de aquí comienza una zona de dunas y de acantilados con unas formas esculpidas por la erosión que se antojan caprichosas.

La costa de Carrapateira es árida y desagradable a la vida, pero los colores y las formas son un espectáculo digno de ver. Es sintomático un pequeño puerto de pescadores que no es más que unas cuantas cabañas de madera resistiendo sobre el acantilado como buenamente pueden: la costa es tan áspera que ni refugio da a quienes viven del mar.

La Praia do Amado es nuestra siguiente parada. Carrapateira es un pueblo literalmente tomado por los surfistas, y esta playa, junto con Bordeira, es el lugar donde se van a concentrar. Creo que nunca vi tanto surfista junto como aquí. Creo que si alguien tirase una piedra le daría a dos o tres antes de hundirse definitivamente.

Regresamos a la carretera a través de una pequeña carretera rodeada de áloe vera y nos ponemos en rumbo hacia Murração, que está a tomar por culo de todo y aún así tiene hasta chiringuito.

Podemos volver sobre nuestros pasos hacia la carretera, o seguir por una pista de tierra hacia Cordoama y Castelejo, dos playas inmensas separadas por un promontorio (que no las separa en marea baja) desde el que se tiene una panorámica privilegiada de estos dos arenales.

Se supone que el norte de Cordoama es nudista, pero los dos policías portugueses a los que pregunté (no es legal más que en zonas autorizadas) no sabían nada del tema pero me aseguraron que salvo que alguien denunciase nadie iba a molestar. Lo mejor es buscarse un rincón más o menos tranquilo y no debería haber problemas.

Desde aquí ya arrancamos hacia Cabo São Vicente pero antes, si miráis el mapa, podemos acercarnos a una playa que hay cerca de Vila do Bispo (pueblo bastante anodino y pequeño, por cierto, aunque la capital del municipio que ocupa casi toda la ruta de hoy). En este punto podéis ver las limitaciones de Google Maps. De lo que recuerdo mientras buscaba (sin suerte) esa playa es que había varias trampas de arena. Ignoro todo de ella: si es nudista, como se llama o si tiene alguna clase de servicios.

Cabo São Vicente es el fin de la costa portuguesa que va de Norte a Sur y el comienzo de una la que va de oeste a este... por decirlo de alguna manera, es el límite entre la fachada atlántica y el suelo de Portugal.

Los acantilados aquí son pavorosos, como cortados a pico: estas en tierra firme y en dos metros una caída de 60 metros al mar, como bien supo el pobre de Sven Greeff en sus últimos y trágicos momentos de vida.

Yendo hacia el este nos encontramos con algunos lugares interesantes, como la playa de Beliche (otra presunta playa nudista), los restos de la escuela donde se formaban marinos de la talla de Vasco da Gama bajo el patrocinio de Henrique el Navegante o la muy turística villa de Sagres, preludio de lo que será buena parte del Algarve, salvajemente ocupada por el turismo de sol y playa (y mínimo respeto por el entorno natural). En Sagres podemos ver el fuerte (no particularmente interesante) y su puerto, el primero digno de ese nombre desde Sines.

Los que gusten del nudismo pueden acercarse a la playa de Zavial, muy ventosa siempre (o eso intuyo a juzgar por la cantidad de muros de pedruscos levantados por los bañistas para protegerse de la arena), pero de una rara belleza.

De aquí podemos ir hasta la playa de Figueira, que dicen que es nudista (pero llegué demasiado tarde para averiguarlo) y que tiene los restos muy derruidos de un antiguo fuerte que protegía a Sagres. El tiempo no ha sido clemente con las fortificaciones defensivas, tal vez canibalizadas por los lugareños para construir muros con sus piedras.

La última parada del día será Salema, que es un pueblo de pescadores que se está convirtiendo a marchas forzadas en un nuevo horror turístico con la construcción masiva de chalés y adosados. Si uno se acerca a los acantilados de la parte occidental aún tiene una vista interesante de la zona... y más vale sacar fotos porque tal vez no haya oportunidad de volver a verlo en ese estado.

Para alojarse recomendaría el cámping Quinta dos Carriços, enorme (y con ello quiero decir que es enorme, con áreas que ni siquiera han sido parceladas porque... siempre sobran plazas) y con unas instalaciones en muy buenas condiciones, abundancia de puntos de luz y de agua.

El Mapa
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15.4.09

Sitiéndome importante

VIII Volta Ciclista a Galicia

Hoy me he sentido importante: resulta que durante casi 40 kms la Guardia Civil, Policía Autonómica, Protección Civil, Policía Local y hasta la seguridad privada de una refinería me han hecho pasillo.

Iba pasando yo e iban cerrando carreteras detrás de mi... nunca vi tantas fuerzas de seguridad juntas... es más, en alguna zona limitada a cincuenta me hacían señas de que fuese más rápido.

Claro que no era por mi, si no por los participantes de la primera etapa de la VIII volta ciclista a Galicia...

Una vez al año no hace daño.

Eso sí, si hubiesen puesto carteles hubieran tenido más público y yo me hubiese llevado la réflex en lugar de hacerle una cutrada de fotos con el móvil. Culpa suya.

15.3.09

Fotonikka

Hace algún tiempo he observado una caída importante de mis ingresos por Adsense (se redujeron a un tercio... o menos), y además ya tenía en mente hacer un nuevo blog para publicitar mis fotos de alguna otra forma tras lo de la censura en Flickr ya que Zooomr no permite que los robots de buscadores recorran su sitio e Ipernity es demasiado pequeña.

Y hace unas semanas ese blog vio la luz. Su nombre es Fotonikka, y en él estoy poniendo algunas de las fotos que más me han gustado de cuantas han salido de mi cámara en estos casi seis años que llevo disparando en digital.

A ver si eso hace que la gente pueda ver mis fotos con un poco más de tranquilidad y de paso eso me sube un poco los magros ingresos que tengo por publicidad, que tampoco viene mal.

Hablando de Adsense, tengo unos problemas cachondísimos: he intentado añadir un bloque más a este blog, pero no me deja y en Fotonikka he metido un skycraper vertical... ¡¡y me sale en horizontal!! Y da igual lo que haga, siempre sale de la misma manera.

Si alguien sabe la solución, que me deje un comentario que se lo agradezco en el alma.

28.2.09

Lugares a Descubrir: Portugal de Norte a Sur (III)

Cerca Nova, Porto Covo
As Furnas y R. Mira desde VN Milfontes
Cabo Sardão
Entrada da Barca
Zambujeira do Mar desde el Norte
Alteirinhos, Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Alteirinhos (Norte)

Alteirinhos, Zambujeira do Mar (Odemira, Portugal)
Alteirinhos (Sur)

Praia de Odeceixe (Aljezur, Portugal)
Praia de Odeceixe

Baia dos Tiros (Aljezur, Portugal)
Baia dos Tiros

Pedra da Mina (Aljezur, Portugal)
Pedra da Mina

Castelo de Aljezur (Algarve, Portugal)
Castelo de Aljezur

Praia da Arrifana (Aljezur, Portugal)
Praia da Arrifana

Solpor en Arrifana (Aljezur, Algarve) (88 mil visitas)
Solpor en Arrifana

Si no fuera parte de una ruta mayor, la hubiese titulado "Las playas del Alentejo y el norte del Algarve" ya que de Sines hacia el Sur nos vamos a dedicar a ver sobre todo playas y litoral. Es hora de ponerse un poco morenos y de pasar un poco de calor.

La ruta es hoy más corta, pero nuevamente recomiendo ver el mapa (hay un pequeño fallo para ir de Zambujeira do Mar a Alteirinhos, porque no es necesario dar semejante rodeo). Hoy haremos apenas 130 kilómetros, pero nos va a llevar todo el día.

Nos habíamos quedado en Porto Covo, Sines. Nuestra mañana puede comenzar conociendo las playas que mencionábamos ayer... y es que las playas de Porto Covo son realmente hermosas y el sol de la mañana les sentó realmente bien cuando estuve.

Yendo de Porto-Covo hacia el sur podemos hacer una pequeña parada en la Ilha do Pessegueiro. No recuerdo exactamente de donde le provenía el nombre, pero no tenía que ver con los melocotoneros (es lo que significa pessegueiro en portugués). Fue poblado por los cartagineses y se proyectó construir un puerto aquí, dada la escasez de abrigos naturales que hay en esta parte de la costa, y también para proteger la costa de los piratas. Finalmente el proyecto fue abandonado al ser trasladado su responsable, tras haber construido el fuerte que iba a proteger a las instalaciones portuarias. Aunque parezca de roca, los carteles aseguraban que la isla es en realidad una duna fosilizada formada cuando el mar estaba más bajo.

Seguimos hacia el sur siguiendo los pasos del ingeniero transferido, yendo a Vila Nova de Milfontes, de cuyas defensas también es responsable. La parte nueva de VN de Milfontes es tan anodina como casi todos los ensanches portugueses construidos al calor del urbanismo desaforado de los últimos años, pero el casco antiguo merece la pena. Lo más interesante es acercarse hasta el mirador situado al lado del fuerte, donde tendremos unas maravillosas vistas del Río Mira, uno de los menos contaminados de Portugal (según comentaron en una de mis fotos de flickr).

Desde aquí podemos ir hacia la playa de As Furnas que queda justo delante de Vila Nova. Si te vas a quedar en la villa, puedes pasar al otro lado en un barco que hace trasbordos cada hora... o puedes ir en coche al otro lado, que fue mi caso. Es una playa coqueta con un sistema dunar degradado.

A partir de aquí estaremos en territorio de Odemira, el mayor concelho de Portugal, y recorreremos casi toda su costa.

Nuestra siguiente parada va a ser la preciosa y enorme playa de Almograve, rodeada de un sistema dunar donde también hay dunas fosilizadas. Aquí ya comenzamos a ver el tipo de playas que nos acompañará hasta Cabo São Vicente: amplias, abiertas al mar y con una geología irreal (al menos para mí, que soy gallego). Me encantan esas rocas, como si fuesen restos orgánicos retorcidos y petrificados. Muy posiblemente sea lava, a juzgar por el aspecto.

De Almograve hacia el sur vamos a estar bastante rato sin playas: la costa es aquí alta y escarpada, con lugares tan acojonantes como Cabo Sardão, nuestra siguiente parada. Las vistas son sobrecogedoras, viendo como esos acantilados quebrados caen al mar de una forma tan radical. Y el viento sopla... así que puedes sentir vértigo muy fácilmente.

Poco antes de Zambujeira do Mar está el pequeño puerto pesquero de Entrada da Barca, que me pareció uno de los lugares más encantadores de todo el viaje. La costa es tan jodida que es uno de los pocos sitios donde los pescadores pueden resguardar sus barquitas con un poco de seguridad.

Recuerdo haberme parado antes de entrar en Zambujeira, y ver un enorme espolón de roca adentrándose al mar, desde un mirador que estaba en la parte alta de unas dunas fosilizadas. Eso de ver arena fósil es algo que todavía no acabo de asimilar del todo. Hasta ese viaje sólo había visto algo parecido en el Monte de San Pedro en A Coruña... y detrás de un cristal.

La construcción de apartamentos y hoteles en Zambujeira do Mar le ha quitado buena parte del interés al pueblo, del que pasamos de puntillas con bastante alegría. Bajamos a la playa y luego seguimos por una pista de tierra hasta llegar a Alteirinhos (este es el camino que no aparece en Google Maps).

Alteirinhos es una playa amplia y preciosa, a la que se baja por una escalera construida sobre el acantilado. La parte sur de la misma es nudista. Hay poca gente y se está muy a gusto, y además tienes unas vistas tremendas, de unas formaciones rocosas absolutamente espectaculares. No es tan bonito como muchas playas gallegas, pero a mi me encantó.

De Alteirinhos nos iremos hacia Carvalhal da Rocha, otra playa muy coqueta, y saldremos por Brejão hacia la N-120 que nos llevará a nuestra siguiente parada, la praia de Odeceixe, que está situada en la desembocadura de un río (el Seixe) y es completamente diferente a lo que hemos visto hasta ahora. Ese río es además la frontera entre el Alentejo y el Algarve, en el cual estaremos a partir de ahora. De esta zona me gustaron mucho las fincas cultivadas sobre el terreno de inundación del propio río.

Aljezur es el nombre del primer concelho algarvío. Y lo primero que conoceremos de su inmensa costa es la espectacular Baía dos Tiros, un mirador natural sobre un acantilado que te hace sentir pequeño, muy pequeño. Las rocas son nuevamente irreales, como surgidas de la imaginación de Tim Burton o alguno de sus alocados directores artísticos.

Después, si nos apetece otro poco de playa, Pedra da Mina con sus rocas (las rocas, siempre las rocas... pero es que me encantaron) es una buena opción.

Había dicho que no había muchas playas como Odeceixe, pero lo cierto es que hay otra muy parecida y muy cerca: la playa de Aljezur, rodeada de inmensas dunas y algunas explotaciones acuícolas en la Ribeira de Aljezur. Una playa demasiado turística para mi gusto.

Aljezur mismo tiene una cosa muy interesante que ver: su castillo, que fue construido por los árabes en los tiempos en que estos se adueñaron de la península. Desde las cercanías del castillo dispondremos de un mirador privilegiado sobre toda la zona circundante, y viendo la Serra do Monchique un poco más a lo lejos.

Saliendo de Aljezur podemos dirigirnos hacia Vale da Telha (que parece ser una urbanización enorme y que no conocí) y nuestra última parada, Arrifana, cuyos espectaculares acantilados no tienen nada que envidiar a los de Fisterra, por ejemplo y desde los que presencié una puesta de sol espectacular.

Si nos situamos en los restos del fuerte que hay en la localidad, podemos ver hacia el sur la costa de Carrapateira, que conoceremos en nuestra próxima entrega. Porque esta etapa se termina aquí.

Para pasar la noche recomiendo bastante irse hasta Salema, en la freguesía de Budéns (Vila do Bispo) y meterse en el camping Quinta dos Carriços: más caro que los que vimos hasta ahora, pero a cambio nos da unas instalaciones inmaculadas (al menos en la parte nudista del cámping), mucha amplitud (tanta que te puedes sentir como si fueras el único habitante del cámping... y además una parte apreciable del mismo es monte a pelo, sin desbrozar ni nada: les sobra espacio). El personal, sosete pero atento, y además la situación geográfica le hace ideal para explorar el occidente del Algarve con calma.

El Mapa
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26.2.09

Lugares a Descubrir: Portugal de Norte a Sur (II)

Ribeira d'Ilhas
Praia dos Pescadores, Ericeira
Azenhas de Mar
Palacio Nacional de Sintra
Alcornoques en el Alentejo
Praia do Salto (Porto Covo)
Vamos a iniciar esta ruta donde dejamos la anterior: en Peniche. Como esta ruta también es un poco larga, nuevamente voy a recomendar echar un ojo al mapa y no perderlo de vista porque no me voy a parar a indicar qué carretera coger ya que el post va a ser un poco largo.

De Peniche lo que ya había dicho en el post anterior: los acantilados merecen la pena y tal vez una visita a las Ilhas Berlengas puedan suponer una excursión interesante. Para ir hay que coger un barco en el puerto pesquero, y tras 15 kms de viaje se llega. No he estado y sólo las conozco por foto: playa pequeña y abarrotada y un fuerte que me pareció muy interesante.

Otra cosa acerca de Peniche es que tiene una cierta fama entre los surfistas del país. De hecho, muchas de las playas que vamos a ver hoy estaban llenas de practicantes de este deporte. No es extraño, por otra parte, que haya tantos practicantes de surf en Portugal con tantos kilómetros de costas.

Lo primero que nos llamará la atención es que el paisaje no se parece en nada al que hemos visto hasta ahora, que parecía un poco una prolongación de Galicia (a pesar de lo espectacular de las montañas que rodean Aljubarrota), si no que de repente el terreno se vuelve más llano y más árido... como Castilla, pero más verde.

Primera parada: Torres Vedras. Realmente si andamos mal de tiempo la podemos obviar ya que lo único interesante que vi, además de su casco antiguo, son los restos de su castillo, en pésimo estado de conservación (que sí, que vale, que el terremoto de Lisboa le hizo mucho daño... pero eso fue en el siglo XVIII), y con modernos apartamentos construidos casi adosados a sus muros. Un asco.

Volveremos a dirigirnos hacia el mar, hacia Ericeira, pero por el camino nos encontraremos una curiosidad (para los españoles), y es que pasaremos por un pueblo llamado Gibraltar.

Antes de llegar a Ericeira veremos ya algunas playas como São Lourenço o Ribeira d'Ilhas (atestada de surfistas) que nos van a servir de aperitivo para las que vendrán en el futuro.

Ericeira es un pueblo de pescadores que está hipertrofiado por la influencia del urbanismo salvaje. Es uno de esos pueblos cercanos a Lisboa que han visto cómo sus cercanías se llenaban de apartamentos de segundas residencias vacacionales para los capitalinos y gentes del interior. Gracias a Dios, aún se puede pasear por su interior sin que los ojos te duelan, aunque la densidad de turistas por metro cuadrado le hace perder cierto encanto. Recomiendo visitar la plaza, y también la Praia dos Pescadores, en la parte baja del pueblo, junto al puerto. Muy bonita para ser urbana.

Como curiosidades sobre Ericeira, decir que en su escudo aparece un erizo de mar (de ahí el nombre) y que desde aquí partió el último rey portugués al exilio.

Al salir del pueblo podemos ver una playa también muy bonita. Merece la pena detenerse unos segundos en el mirador para admirar el pueblo y las vistas a la playa.

Sigamos: vamos a ir a una de mis paradas preferidas, si bien cuando fui me decepcionó un poco, ya que las fotos que había visto me parecían espectaculares. Ahora, con el tiempo y la distancia lamento no haber callejeado un poco por ella y trataré de subsanar este fallo en próximas visitas, porque Azenhas de Mar, un pequeño pueblo de Sintra que no aparece ni en Google Maps ni tampoco en el GPS se merece eso. Azenhas está construida sobre un acantilado, y sus casas van haciendo camino hasta llegar a una pequeña playa. Es mejor ver una foto que describirlo. Por cierto, un aparcamiento situado a la zona sur tiene una caida a pico hasta el mar que acojona un poco.

Siguiente parada, Cabo da Roca. No es gran cosa, aunque tiene unas vistas decentes... pero es que hay que parar: es el punto más occidental de la Europa continental. Sólo por eso se merece una parada momentánea. Cuando fui de pequeñito hasta vendían pergaminos conmemorativos (el mío sabe Dios debajo de que piedra puede estar)

De aquí iremos a Sintra, la antigua capital de la Jet Set europea (bueno, habría que añadir a Cascais y Estoril que estaban en el ajo y que son limítrofes con Sintra). Sintra es parada obligada. Hay que visitar el Castelo dos Mouros y el Palacio da Pena, así como el Palacio Nacional. No me extiendo con esto porque ya lo habíamos visto en esta ruta.

Podríamos dirigirnos a Lisboa, pero en lugar de eso vamos a rodearla para atravesar el Tajo (Tejo en portugués) por el Ponte Vasco da Gama, el puente colgante más largo de Europa. Lisboa merece la pena, claro... pero no tenemos tiempo. Si decidís parar, Chiado, Estufa Quente, Castelo de São Jorge, la Sé, el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belem, por destacar algunas cosillas. Así que tampoco veremos el distrito de Setúbal (dicen que es muy feo), ni tampoco revisitaremos Sesimbra

La autopista a la que pertenece el Vasco da Gama es de peaje, pero podemos evitarlo saliéndonos en la primera salida, a la N-5 que va a Alcacer do Sal o Montijo. A partir de aquí nos meteremos en plantaciones de alcornoques primero y de pinos después, en carreteras rectas con poco tráfico y por tramos muy anchas y cómodas. Con el discurrir de los kilómetros veremos que toda la zona es un inmenso campo dunar sobre el que nacen los pinos... y estamos a bastantes kilómetros del mar. Si alguien tiene una buena explicación de cómo se formó la zona, estaría muy agradecido.

Por cierto, una vez que nos metemos al sur del Tajo ya estamos en el Alentejo, cuya capital, Évora, ya conocíamos de una ruta anterior.

La N-5 nos va a dejar en Alcacer do Sal, uno de los pueblos más antiguos de Europa (fundado por los fenicios) y antigua capital de provincia de alguno de los reinos árabes que desaparecieron con la Reconquista. Desde aquí partiremos hacia la Península de Troia siguiendo el curso del Rio Sado (no me he inventado el nombre) a medida que se abre en estuario.

Troia fue sin duda la mayor decepción de todo el viaje. Es una península de arena preciosa y le han construido una urbanización, un campo de golf y cuando fui el verano pasado estaban montándose todo un Resort con hoteles, edificios y demás parafernalia. Es zona protegida, así que me pareció un crimen.

Desde Troia hacia el sur tenemos una playa contínua de decenas de kilómetros que llega hasta Sines y que está separada de la carretera por un cinturón dunar. No sabría deciros cuál es el mejor tramo para bañarse, aunque tengo entendido que por algún lado se hace nudismo. Lo que sí puedo decir es que hay tan poca gente que se está muy relajado: ni ruidos, ni aglomeraciones. La playa más tranquila que vi en Portugal. Será por eso que quieren echarla a perder.

Rumbo sur y nos dirigiremos hacia la Lagoa de Santo André, que pertenece al concelho de Santiago do Cacém. La Lagoa es objeto de una pequeña ceremonia anual ya que a finales de marzo o principios de abril se rompe el cordón dunar que la separa del mar para que el agua se renueve. En este post teneis un vídeo donde se puede ver el proceso. Justo aquí al lado está Vila Nova de Santo André, una de las ciudades más jóvenes de Portugal (fundada en 1973) y que ahora cuenta con una población de unos 11 mil habitantes, aunque fue pensada para albergar unos 100 mil. Es en realidad un dormitorio de la cercana Sines.

Desde aquí nos iremos al interior para visitar Santiago do Cacém y su castillo, de origen árabe. Se supone que lo de Cacém es una lusificación del nombre de un tal Kassem que sería el fundador del pueblo.

Nuestra penúltima parada será Sines, cuna de grandes navegantes y cuyo vecino más famoso fue Vasco da Gama, el descubridor de la ruta a la India doblando el Cabo de Buena Esperanza. Su industria más potente es su puerto, el más grande desde Lisboa al Cabo São Vicente. En Sines hay una refinería.

Hablando de eso... ¿recordáis lo que dije de los Intermarché y el combustible? Pues antes de entrar en Sines, si uno viene desde Santo André hay uno. No es tan barato como el de Alcobaça, pero es mejor que las gasolineras normales.

Desde Sines hacia el sur hay un cambio importante en la costa: desaparece la playa kilométrica de antes y la costa comienza a escarparse. Las playas estarán ahora entre acantilados o serán pequeñas calitas como las que veremos en Porto Covo, nuestra última parada de hoy. Merece la pena pasearse por los acantilados y ver el rosario de pequeños arenales: Serro D'Aguia, Salto, etc.

Aquí fue donde me alojé. Hay varios campings y el que conozco es Costa do Vizir y más o menos lo mismo que en Peniche: personal desagradable (incluso se negaron a darme una toma eléctrica y tuve que porfiar hasta que cedieron), no dejan meter coches en el cámping e instalaciones de ducha y baños en un estado sanitario bastante dudoso. Al parecer han tenido problemas con clientes españoles porque nada más detectar tu nacionalidad ya te miran raro. Y conmigo aún se portaron porque hablo portugués. Muy caro para lo que ofrece.

El mapa
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23.2.09

Lugares a Descubrir: Portugal de Norte a Sur (I)

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Ecopista Monçao-Valença
Lapela, Monçao
Valença do Minho y Tui
Santa Tegra desde Caminha
Viana do Castelo desde Sta- Luzía
Aveiro
Cova Gala, Figueira da Foz
Praia de Mira
Caramiñas en Mira o Cantanhede
Batalha
Óbidos
Hacía mucho que me apetecía escribir sobre esta ruta que hice el verano pasado en coche, con calma, paciencia y el GPS a medio configurar. Aviso de que la ruta es enorme y es imprescindible leer el mapa de Google que enlazo al final porque si me pongo a describir la ruta con el detalle habitual esto va a parecer un tomo de enciclopedia. Y es que esta primera parte nos va a llevar desde Melgaço a Peniche, a lo largo de casi 500 kilómetros de viaje. Si alguien se pregunta si no será mucho para un solo día, debo decir que la ruta real fue de A Coruña a Peniche... en un sólo día. Eso sí, de verano, y sin parar en todos los sitios porque algunos ya los conocía.

Melgaço es una de las cuatro villas importantes que se yerguen a orillas del Miño desde el lado portugués. Lo interesante de esta villa, además del Parque A Peneda-Gêres, del que hablaré algún día es lo que queda de su castillo, una de tantas fortificaciones defensivas que el Reino de Portugal construyó para defenderse de sus vecinos del norte, ora León, ora Castilla, ora Galicia, ora España. Lo más llamativo es la torre del homenaje.

De Melgaço a Monçao, nuestra segunda parada, es interesante fijarse en el Miño, verdadero agente vertebrador de estas tierras, y donde veremos restos de las pesqueiras que desde tiempos ancestrales se utilizan para la pesca de la lamprea (por cierto, que ahora estamos en la época) y aquí y allí, veremos también viñedos donde se cultiva la afamada uva alvarinha, si bien en el otro lado del río le sacan más provecho... y es que aún siendo la misma uva, el albariño tiene ventaja sobre su análogo luso. Hay un balneario

Monçao es la capital del alvarinho, y sus principales activos son sus murallas, las vistas sobre el río, el balneario y ya fuera de la villa, la ecopista que sigue el trazado de la vieja vía del tren y que lleva hasta Valença y que es estupenda para pasear a pie o en bici. Esta ecopista es paralela a la carretera que une ambas villas y en la cercanías de ambas podremos ver elementos de interés como viejas pesqueiras, la torre de Lapela, remanente de un viejo castillo, la puerta de la Quinta do Crasto, ya en territorio de Valença o el monasterio benedictino de Ganfei, a las puertas de la villa valenciana.

Por esta zona, en Verdoejo y accediendo a desde Gondomil o bien desde la misma Valença hay una minirruta con varios miradores: Mosteiro de Sanfins, Capela de Santo Ovideo y Monte Faro que nos dan en conjunto una viste estupenda del valle del Miño desde Salvaterra hasta su desembocadura.

La gran fama de Valença es su muralla, extraordinariamente bien conservada y con maravillosas vistas de Tui, con su catedral-fortaleza y del río, que es cruzado por el puente construido por un arquitecto conocido por todos: Gustave Eiffel (sí, el de la torre parisina)

Nuestro camino seguirá paralelo al río, pasando São Pedro da Torre y en dirección a Vila-Nova de Cerveira, cuya muralla está en malas condiciones y poco respetada (hay un comedor de un restaurante coronándolas... una pérgola cristalina que no pega ni con cola). Tenemos un puente internacional por aquí que nos puede servir para repostar en España (la gasolina en Portugal es muchísimo más cara... y si hay que repostar, el lugar más barato con diferencia son las gasolineras de los Intermarché)

Más adelante la coqueta Caminha, cuyas vistas al estuario del Miño, su desembocadura, y al otro lado el Monte Santa Tegra, en A Guarda (Pontevedra). En la misma desembocadura hay un parque de pinos precioso y en una isla en medio del río una pequeña fortificación. Para cruzar a España hay un pequeño ferry, el Santa Rita de Cassia

La carretera va a seguir ahora la línea de la costa en dirección sur, pasando por una villa turística como Vila Praia de Áncora y llevándonos a Viana do Castelo, capital de la región y cuyo mirador de Santa Luzía considero parada obligada, ya que nos da unas vistas estupendas de la desembocadura del Lima, el río sobre el que aprendió a navegar un tal Fernando de Magallanes, oriundo de la cercana Ponte de Lima. Este río nace en España, y allí tiene el nombre de Limia (es quien da apellido a la localidad ourensana de Xinzo da Limia)

A partir de aquí vamos a coger la autovía hasta Vila do Conde, para ver el acueducto de Coelheiro, del siglo XVIII y medianamente conservado (se podían esforzar más en su conservación, la verdad), y que llevaba agua desde el lugar homónimo hasta la villa.

Desde aquí hasta nuestra siguiente parada habrá un buen tramo, ya que debemos pasar Porto por el Ponte da Arrábida que tiene buenas vistas (para el copiloto) tanto de la desembocadura del Duero, como del interior de Porto. Aunque normalmente no voy a indicar carreteras, aquí voy a hacer una excepción: deberemos coger la A-29 en dirección Espinho si queremos evitarnos peajes. Yo no me pararía en Espinho, ya que salvo un castro a recuperar, no hay mucho que ver... así que seguiría por la autovía hasta su finalización, cerca de Estarreja y después cruzaría por esta localidad en dirección a Aveiro

Aveiro es quizás la localidad más sobrevalorada que conozco. Realmente su casco antiguo es muy pequeño y carece casi de interés, sin edificios singulares de mención y además las barcas que le dan fama son un puñado y están aparcadas en un canal de lo más anodino. Es mucho mejor coger las carreteras de la costa y acercarse a lugares como Gafanha de Areão (y más que nada porque los gallegos no tenemos costumbre de ver playas así) o ver la ría de Aveiro desde Murtosa o Torreira, aunque eso nos desvía mucho de la ruta.

Si seguimos hacia el sur por estas carreteritas, a veces en un estado francamente malo, llegaremos hasta la Praia de Mira, que es el lugar de veraneo de la gente que procede de lugares más interiores, como Coimbra, Viseu o las españolas Ciudad Rodrigo y Salamanca, ya que desde allí hasta Aveiro es casi todo autovía.

Una cosa me llamó la atención de los bosques que están entre la civilización y el litoral, y es que hay gran cantidad de caramiñas, una planta que ya habíamos visto en el Areal de Trece y que está casi extinta en Galicia. Es también curioso ver kilómetros y kilómetros de pinares en plano, como en las Landas francesas, naciendo sobre dunas... dunas hacia el interior. Esa es la razón de que haya tan poca presencia humana por esta zona: habría que hacerlo sobre arena.

El camino sigue hasta Figueira da Foz, otra población bastante sosa que se encuentra en la desembocadura (foz) del Mondego, el río que pasa por Coimbra y que atraviesa todo Portugal desde la Serra da Estrela. Más kilómetros de playa del estilo que ya hemos visto en Mira, pero más urbanizado y menos interesante. Se dice que hay una playa nudista por aquí, pero fui incapaz de encontrarla. Lo más interesante puede ser el Forte de Santa Catarina, pero las fotos que he visto no me enamoraron hasta el punto de querer parar.

De aquí a nuestra siguiente parada hay otro trecho largo, pero es que el Castelo de Leiría, en la ciudad del mismo nombre, merece la pena. Situado en una colina que domina la ciudad, su construcción es realmente impresionante. Merece la pena acercarse porque es de lo mejor que he visto en Portugal.

Un poco más al sur de Leiría encontramos una de esas paradas imprescindibles (y con la que di de casualidad, ya que quería ir por la costa, hacia Nazaré y me lié con los accesos): Batalha. Este monasterio vendría siendo el equivalente luso a nuestro Monasterio de El Escorial. Una arquitectura fascinante y una historia muy interesante que ayuda a explicar por qué Portugal siempre ha tenido problemas presupuestarios: esta obra fagocitó el presupuesto nacional durante los dos siglos que se invirtieron en su construcción. Y todo ello para celebrar la batalla que en la vecina Aljubarrota lograron contra las tropas castellanas.

No demasiado lejos se encuentra otro monasterio singular, Alcobaça, Patrimonio de la Humanidad, construido en el siglo XII, poco después de la reconquista de estas tierras por parte de los primeros reyes portugueses. También hay un castillo por aquí, pero no lo he visitado y al parecer está en muy mal estado. Tan poco interés le pusieron que en el siglo XIX el municipio vendió las piedras de la muralla a particulares para edificar casas. Aquí hay un Intermarché con gasolinera, por cierto.

Seguimos hacia el sur y rodeamos Caldas da Rainha, para acercarnos a nuestra penúltima parada: la villa de Óbidos, construida en su mayor parte dentro de un castillo medieval. Grandes vistas, una zona urbana realmente bonita y unas murallas perfectamente conservadas. Óbidos es posiblemente el pueblo más bonito de cuantos conozco en Portugal. Es un lugar que hay que visitar con calma, tanto lo que es el pueblo, como algunos santuarios cercanos. En este post de otro blog teneis abundante información.

Y de aquí partimos al final de esta primera y maratoniana etapa: Peniche, cuyos espectares acantilados, casi barrocos, son lo más salientable, así como la vista a las Ilhas Berlengas, de gran predicamente durante los meses estivales, ya que las playas cercanas no son gran cosa y las de allí tienen un poco de encanto. También hay un fuerte que protegía la costa y que es lo más interesante de las islas. También hay en Peniche un pequeño fuerte, pero por lo que vi desde la calle tampoco es como para tirar cohetes.

La noche la pasé en un cámping llamado "Peniche praia" que me dejó una impresión bastante pobre: no había playa, si no acantilados. El personal borde y desagradable y trataron de engañarnos: pretendían mandarnos a un área polvorienta y sin servicios en lugar de a una parcela con electricidad que era lo que habíamos demandando (para descargar las fotos en el portátil y poder ver una peli, que nos lo merecíamos). La parcela era sólo 60 cents más cara que el descampado. Por último, las duchas no debieron recibir nunca la visita de un inspector de sanidad. O eso, o al tío lo untaron bien, porque si no, no lo entiendo.

Y esta es la ruta de hoy. Nos han quedado atrás lugares como Coimbra y las ruinas de Conímbriga, pero quedaban un poco demasiado al interior y nos dejaban retrasaban bastante. Coimbra en sí es interesante, aunque en mi opinión no tanto como dicen. Lo más llamativo, la Cidade dos Pequeninos (parque donde hay miniaturas de monumentos de todo Portugal y que cierra en enero) y la Igreja de Santa Clara, hundiéndose en los sedimentos del Mondego. También es interesante la vista desde la Universidad.

En cuanto a Conímbriga, pues son unas ruinas de origen romano de lo que fue una ciudad, abandonada hace ya bastantes siglos. No he ido, pero las fotos que he visto pintan muy bien.

El mapa
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22.2.09

Lugares a Descubrir: Los Oscos

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Santa Eulalia de OscosPara finalizar nuestro periplo astur nos vamos a acercar a una de las comarcas menos conocidas del Principado.

Los Oscos ha sido tradicionalmente una de las comarcas más aisladas de España debido a su situación entre montañas. Como no dispone de la espectacularidad de otras zonas de Asturias, ni siquiera en su propia comunidad se le ha prestado la atención debida hasta épocas relativamente recientes, en las que se está dinamizando la zona aprovechando sus condiciones naturales para el desarrollo de un turismo rural "sostenible".

Los Oscos se componen de tres municipios: San Martín, Santa Eulalia y Villanueva de Oscos, que serán el núcleo de nuestro viaje.

Iniciaremos el viaje por A Fonsagrada, en tierras gallegas y yendo en dirección a Grandas de Salime, en Asturias. No hay pérdida posible porque es la única carretera ancha que veremos, aunque eso sí, hasta la frontera asturiana la carretera estaba en unas condiciones deplorables (no sé ahora).

Si queremos hacer la ruta de un tirón y sin volver sobre nuestros pasos tendremos que coger el desvío a Barbeitos y tirar por esa carretera (LU-730) sin desviarnos hasta su final en la frontera asturiana, momento a partir del cual pasa a denominarse SE-1 y que nos llevará hasta Santa Eulalia de Oscos, primera parada.

El personal de Turismo es muy amable y, al menos cuando fui, era de la zona. Ellos nos indicarán los mejores caminos para los castros, conjuntos etnográficos y edificios singulares de la zona. Por recomendar algo, recomendaría la casa natal del Marqués de Sargadelos, hoy museo, en la aldea de Ferreirela.

Sigamos nuestro camino en dirección a San Martín de Oscos. Para eso cogeremos la AS-33 hacia Villanueva y nos desviaremos hacia Martull y Salcedo unos kilómetros más adelante. A partir de aquí el mapa muestra un pequeño laberinto de caminos, pero no recuerdo que me fuera particularmente difícil orientarme por ellos para llegar. En caso de llegar a la AS-13, pues giramos a la derecha y no tiene pérdida.

Por esta zona había un restaurante que estaba genial, sólo que no recuerdo el nombre del pueblo. Sé que era donde terminaba una carretera que empezaba en la AS-33, cruzaba al río y luego venía una cuesta escalofriante. Al llegar arriba había una curva pronunciada a la derecha y en la misma curva había unas casas. Ahí se incorporaba a otra carretera. El restaurante estaba ahí, en las casas. Siento no poder recordarlo.

San Martín es quizás el pueblo que más me gustó de los tres por su arquitectura. Más amplio que los otros, me gustaron su luminosidad y sus casas, sobre todo un edificio de apartamentos rurales llamado "Casa de la Villa" (ni idea de precio, personal, etc)

Desde aquí, si seguimos la AS-13 sin desviarnos en dirección norte, llegaremos a Villanueva de Oscos, cuyo principal atractivo son las ruinas del monasterio, otra de las víctimas de la Desamortización de Mendizábal. Este monasterio fue
de facto el dueño y señor de las tierras y habitantes de Los Oscos, hasta finales del siglo XVIII, que fue cuando nacieron los municipios.

Para finalizar nuestro viaje seguiremos hacia el norte por la AS-11 hasta llegar al desvío de Taramundio (AS-26 y AS-21 después), conocido por su artesanía (sobre todo sus navajas) y por el conjunto etnográfico de Os Teixois, que consiste en un conjunto de batanes y molinos, además de una pequeña central eléctrica que lo alimenta. También tienen fama su pan, mermeladas y queso.

Como curiosidad, decir que Taramundi también tiene un llagar, que es parecido a los lagares gallegos, pero dedicado a la elaboración de la sidra, lo que es una rareza en un lugar situado tan al occidente de Asturias.

Nuestra última parada será en A Pontenova, ya en tierras gallegas, a donde llegaremos siguiendo la AS-21 (que se convertirá en la LU-704 al pasar la frontera). Al lado de la vieja estación ferroviaria de A Pontenova, antiguamente conocida como "Villaodrid", veremos los restos de los viejos hornos que se usaban en la industria del hierro que floreció aquí a principios del siglo XX y que fueron la razón de la construcción del ferrocarril que aquí empezaba y terminaba en Ribadeo: era la forma de transportar el mineral hasta la desembocadura de la Ría de Ribadeo para su exportación. Hoy en día es una Vía Verde, si bien no sé en qué estado se encuentra

El mapa
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